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PP y Vox: espadas en alto hasta el final

La implicación directa de Feijóo y Abascal prueba la relevancia del pacto en el Senado. “Si no somos capaces de ponernos ahora de acuerdo, ¿cómo lo vamos a conseguir de cara al Gobierno?”

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal son plenamente conscientes de que están ante su primera prueba de fuego. Llegar a este lunes por la noche sin un acuerdo en el Senado mandaría “un mensaje terrible” al votante de derecha, según el diagnóstico compartido. “Si no somos capaces de ponernos ahora de acuerdo, ¿cómo lo vamos a conseguir de cara al Gobierno?”, se exasperaba un integrante de los equipos negociadores. Y de ahí que la negociación nunca se haya roto, aunque haya encallado por momentos. “Las espadas siguen en alto”, desvelaba una destacada fuente pasadas las ocho de la tarde del domingo.

Tanto en Génova como en Bambú, la sede de Vox, tienen claro que el pacto ha de producirse. Pero las partes chocan “en la solución” para ir de la mano en la Cámara Alta, abortando así toda posibilidad de que la izquierda logre un golpe de efecto y atando los tres quintos que le permitirían a su vez el control del Tribunal Constitucional. Para el PP, la fórmula ideal pasa por que Santiago Abascal se retire de aquellas circunscripciones en las que es “imposible” que logre senador y luego premiarle con representantes por designación autonómica. “Tendréis sí o sí grupo propio”, se han comprometido en las reuniones.

Pero Vox no estaba conforme, por lo menos hasta el domingo. “Juegan con apurar los plazos, conscientes de que tenemos que pactar. Pero pensar que el votante de Vox va a votar sin más a senadores del PP es no conocerlo. Tenemos que hacernos valer”, explican del lado de Abascal. De ahí que, en el marco de la negociación, hayan reclamado explícitamente estar presentes en las listas, lo que a su vez ha provocado nerviosismo entre aquellos populares que temen perder su asiento.

La participación de Feijóo y Abascal en los contactos prueba que se trata de una negociación decisiva para ambos partidos. También ha habido varias reuniones presenciales de sus equipos, capitaneados por Miguel Tellado y Montse Lluis, sus principales negociadores. Aunque en Bambú siguen recelando del secretario general del PP, después de los momentos de tensión vividos a la hora de confeccionar los gobiernos de autonómicos. “De los barones no tenemos queja, pero de Tellado nos fiamos menos”, aseguran en el entorno de Abascal. “Pero es lo que hay”, añaden al instante. “No podemos fallar, ¿qué imagen estaríamos mandando?”, se reafirman.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
KiloyCuarto

Nervios en la derecha

Todo en el marco de una precampaña que, de momento, no está yendo tan bien a la derecha como presagiaba. Según la encuesta que publica este lunes Artículo14 en intención de voto, el PSOE se ha colocado en tres semanas a seis escaños del PP, que eso sí mantiene una clara mayoría de 190 escaños con Vox. “Hay muchos nervios, mucha presión, incluso por tonterías”, reconoce un miembro de la cúpula nacional, que está al día de la estrategia de campaña. “Pedro Sánchez tiene su agenda y nosotros la nuestra. Hagamos que sea él el que hable de los temas que a nosotros nos interesan”, añade un presidente autonómico, que observa desde la barrera.

En paralelo, en Vox se definen “preocupados” pese a la robustez demoscópica del bloque de la derecha. E insisten en trasladar un mensaje al PP por distintos cauces: “Que ellos se dediquen a ensanchar por el centro político, que nosotros nos encargamos a la derecha, de los que van a los toros y tienen la bandera de España en la muñeca. Tienen que dejar de intentar quitarnos votos”. De fondo, en Bambú no ha gustado mucho los nombramientos de Cayetana Álvarez de Toledo o Xavier García Albiol. “Somos un partido que aúna todas las sensibilidades, de centro y de derecha”, responden en Génova.

El Senado… sin Ana Beltrán

Precisamente, el domingo Feijóo se hizo la foto con todos sus cabeza de lista al Congreso en Salamanca. Ha ejecutado una renovación del 60%, 31 de los 52 candidatos son nuevos. Los tiempos de Génova volvieron a provocar frustración e incluso enfado en algunas estructuras, como por ejemplo en la Comunidad Valenciana. Allí, muchos cargos dieron por seguro que Susana Camarero sería la número uno a la Cámara Baja, pero Tellado finalmente optó por María José Catalá y la desplazó a ella al Senado. “Un día nos tendrán que explicar por qué este juego con nosotros”, se desahogaba un consejero. El presidente, Juanfran Pérez Llorca, sigue a esta hora sin saber si será candidato.

Además, con independencia del pacto con Vox, el Senado pierde en la próxima legislatura a Ana Beltrán, pese a convertirse en los últimos años en azote del Gobierno en esta Cámara con intervenciones muy aplaudidas por los suyos y con gran eco mediático. Muy comentado fue su rifirrafe con Santos Cerdán y llegó a ser nombrada presidenta de la comisión de investigación de la SEPI. Pero, pese a su relevante papel político, Génova ha decidido no optar por quien también fue presidenta del PP de Navarra y, con Pablo Casado, secretaria de Organización de todo el partido.

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