Las mujeres israelíes, como muchos hombres, afrontan las “elecciones históricas” del próximo martes 27 de octubre con mucha incertidumbre. En unos comicios donde la continuidad del premier Benjamin Netanyahu vuelve a centrar la campaña, muchas hacen cálculos sobre si votar listas con las que tienen más afinidad ideológica, o por contra apostar por uno de los grandes líderes de cada bloque.
“Me considero de izquierdas, pero estoy valorando votar a Lieberman”, reconoce la joven Noa Haimovich a Artículo14. Avigdor Lieberman, líder del partido derechista laico Israel Beitenu, es uno de los cuatro líderes que conforman el “bloque del cambio” que aspira a reemplazar a Netanyahu. Es un ferviente opositor a los subsidios al sector ultraortodoxo, a la exención militar de sus jóvenes, y promueve la separación entre religión o estado.
Por su parte, Tal y otras mujeres israelíes más veteranas, en su mayoría del sector liberal, sopesan votar al partido árabe Ra’am de Mansur Abas, que incluyó al judío Yoav Segalovitz como número dos de la lista. Consideran que este es un voto para fomentar una colaboración política judeoárabe real en la próxima Knesset. “Yo dudo entre Gadi Eizenkot o Bennett”, comentaba una joven telavivi por teléfono. Y agregaba: “lo que sea menos Bibi (Netanyahu)”.
Por otra parte, las votantes fieles del Likud del primer ministro, en ciudades históricamente favorables al gran partido de la derecha, se movilizan en ciudades periféricas como Ashdod, Beer Sheva, Netivot o Sderot. Quieren asegurar que, pese al desgaste por tres años de guerra y las responsabilidades del premier por la matanza del 7 de octubre de 2023, la lealtad al partido acabe prevaleciendo.
No obstante, las preferencias electorales de las mujeres israelíes no se traducen todavía en un voto masivo “por candidatas”. Según estudios recientes, la brecha de género no acaba decantando las preferencias políticas de las israelíes. Pero pese a que ninguna mujer lidera las principales listas electorales, se podría haber un récord de hasta 35 diputadas, concentradas mayoritariamente en la oposición centrista y de centroizquierda.
En una encuesta realizada por el Israel Democracy Institute (IDI), realizada entre el 30 de enero y el 6 de febrero de 2025 (766 personas), se evidencia que la preferencia por mayor inclusión de diputadas es mucho más intensa en izquierda (80%) y centro (83%) que en derecha (50%). Entre mujeres, el apoyo a aumentar la representación alcanza el 79%, frente al 63% entre hombres. El 65% del total considera que el bienestar de las mujeres mejoraría con más mujeres en puestos de decisión.
Otra encuesta de Shdulat HaNashim (1.003 mujeres, febrero de 2026) recoge que el 59% de las mujeres siente que ningún líder de partido representa sus intereses. Así lo expresaba a este diario Yuli, quien se mostró cansada de la presencia de tantos hombres “generales” entre los puestos de salida. Tanto Gadi Eizenkot, el aspirante de centroderecha que pretende ganar a Netanyahu, como el izquierdista Yair Golan, fueron altos cargos del ejército. La historia política del estado judío ha estado plagada de estos perfiles. Ahora más que nunca, la seguridad es el principal factor que condiciona el voto. Luego, asuntos como la economía o la separación entre religión y estado focalizan la campaña.
“No obstante, se están produciendo varios cambios al margen de la atención mediática de la campaña. Algunos partidos, independientemente de si practican o no una democracia interna formal mediante elecciones primarias, han incorporado la representación paritaria de género como un elemento obligatorio en las normas que rigen la composición de sus listas electorales”, destaca la periodista Tal Schneider en Times of Israel.
Durante la última década, el compromiso de garantizar que las mujeres representen entre el 40 % y el 50 % de las candidaturas estuvo asociado casi exclusivamente a partidos de izquierda y de centro, como el Partido Laborista, Meretz y Yesh Atid. En estas elecciones, dicha práctica se ha extendido al principal partido de centro, Yashar, liderado por Eizenkot. Se estima que si la oposición logra ganar y formar coalición, podría tener unas 24 diputadas.
En cambio, el Likud de Netanyahu presenta una gran disparidad. Entre los primeros 22 lugares, solo figuran tres mujeres con capacidad de entrar al parlamento. En 2020, había 10 mujeres entre los 36 diputados del partido conservador. Entre los dos partidos ultraortodoxos que apoyan al premier no hay ninguna mujer, y solo una entre la extrema derecha de Sionismo Religioso. En 2022, 29 mujeres fueron elegidas para integrar la Knesset, lo que representaba alrededor del 24 % de sus miembros. Tras los cambios en la composición de la Knesset durante la legislatura -por renuncias de diputados- esa cifra aumentó a 33 (el 27,5 %).

