Brasil

El voto evangélico, la batalla que puede dar la victoria en Brasil

Los evangélicos representan cerca del 27% de la población brasileña y constituyen uno de los principales apoyos de Flávio Bolsonaro. Lula intenta reducir esa ventaja apelando a las familias, las políticas sociales y la protección de las mujeres

Luiz Inácio Lula da Silva recibe una oración durante la presentación de una carta a los evangélicos, en Sao Paulom Brasil.
Luiz Inácio Lula da Silva recibe una oración durante la presentación de una carta a los evangélicos, en Sao Paulom Brasil.
EFE

A pocos días de la segunda vuelta electoral, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro buscan conquistar a uno de los sectores más influyentes del país, los evangélicos. Con cerca de 48 millones de fieles y una creciente presencia en la vida política, esta comunidad religiosa puede resultar determinante en unas elecciones que los sondeos anticipan ajustadas. En esta batalla, además, las mujeres ocupan un lugar especialmente relevante, tanto por su participación en las congregaciones como por el protagonismo que han adquirido las cuestiones familiares y de género durante la campaña.

La dimensión de este electorado explica los esfuerzos de ambos candidatos por atraerlo. Según el censo de 2022, el 26,9% de los brasileños mayores de diez años se identifica como evangélico, frente a una mayoría católica que ha ido perdiendo peso durante las últimas décadas. Entre 2010 y 2022, las comunidades evangélicas incorporaron alrededor de doce millones de personas, mientras el porcentaje de católicos descendió del 65% al 57%.

Este crecimiento ha convertido a las iglesias en espacios de influencia social y política, especialmente en barrios populares y regiones donde los servicios públicos tienen una presencia limitada. Además de su actividad religiosa, numerosas congregaciones ofrecen redes de acompañamiento y asistencia que refuerzan sus vínculos con las familias.

AME1375. FORTALEZA (BRASIL), 29/09/2026.- Una seguidora del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, sostiene una bandera con la imagen del mandatario durante un acto de campaña este martes en Fortaleza (Brasil). EFE/Jarbas Oliveira
Una seguidora del presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, sostiene una bandera con la imagen del mandatario.
EFE

Bolsonaro conserva la ventaja

Aunque Lula ha intensificado sus esfuerzos para acercarse a los creyentes, Flávio Bolsonaro continúa siendo el favorito entre los evangélicos. Una encuesta de Datafolha publicada el 13 de octubre situaba su respaldo en el 69%, frente al 25% del presidente. Otro sondeo de Quaest apuntaba a una diferencia algo menor, con un 46% para el candidato conservador y un 27% para Lula.

La vinculación de este sector con el bolsonarismo no es nueva. En 2018, Jair Bolsonaro consiguió una ventaja decisiva entre los evangélicos frente a Fernando Haddad. Cuatro años después, Lula logró reducir esa distancia, aunque sin convertirse en la opción mayoritaria de este electorado.

La defensa de la familia tradicional, la oposición al aborto y el rechazo a determinadas políticas de género siguen siendo elementos importantes para una parte de estas comunidades. Según Datafolha, el 52% de los evangélicos se identifica con posiciones conservadoras.

Sin embargo, el voto religioso no es uniforme. Las diferencias económicas, generacionales y de género también influyen en las preferencias políticas de los creyentes. Esta diversidad representa una oportunidad para Lula, que intenta conectar con los sectores menos identificados con el conservadurismo.

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El principal candidato opositor en las elecciones a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, saluda a sus seguidores durante una caminata por el barrio Brás
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Las mujeres, en el centro de la disputa

La campaña ha convertido la situación de las mujeres en uno de los terrenos de confrontación entre ambos candidatos. Para el bolsonarismo, las referencias a la maternidad, la familia y los valores cristianos forman parte de una identidad política consolidada. Lula, por su parte, intenta vincular la protección familiar con medidas sociales, derechos laborales y políticas dirigidas a las mujeres.

El presidente ha enviado una carta abierta a las familias evangélicas en la que defiende su gestión y presenta varias de sus propuestas como iniciativas destinadas a mejorar la vida cotidiana de los hogares brasileños.

Entre ellas destaca la reducción de la jornada laboral de seis días de trabajo por uno de descanso, conocida como escala 6×1. El mandatario relaciona esta reforma con la posibilidad de disponer de más tiempo para la convivencia familiar y la participación religiosa. También incorpora a su mensaje la protección de las mujeres y las restricciones a las apuestas digitales.

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El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, saluda a sus simpatizantes durante un acto de campaña en el barrio São Miguel Paulista, en la zona este de la ciudad de São Paulo (Brasil)
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La estrategia busca disputar el significado político de la defensa de la familia, tradicionalmente asociada al discurso conservador. Para las mujeres evangélicas, las preocupaciones económicas, las responsabilidades domésticas y las condiciones laborales pueden convivir con convicciones religiosas que no necesariamente determinan por sí solas su voto.

Lula también ha intentado introducir el debate sobre la igualdad dentro de las propias instituciones religiosas. En septiembre, cuestionó las limitaciones de la Iglesia católica para que las mujeres accedan al sacerdocio y destacó el papel femenino en las congregaciones evangélicas.

Mientras Flávio Bolsonaro busca conservar el respaldo heredado de su padre, Lula apuesta por las congregaciones progresistas y los creyentes menos alineados con la derecha.

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