A menos de una semana para la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, donde el actual presidente Lula da Silva se enfrentará a Flávio Bolsonaro, los pronósticos siguen dibujando un escenario muy igualado. Tres encuestas elaboradas tras el intenso cara a cara televisivo que mantuvieron los candidatos y difundidas por CNN Brasil sitúan a ambos competidores en una distancia electoral muy estrecha.
El primer sondeo, a cargo de Atlas/Bloomberg -en que participaron 4.998 encuestados- sitúa al hijo del expresidente encarcelado Yair Bolsonaro en un 49,8% de intención de voto, mientras que el actual presidente se quedaría en un 47,6%. Solo un 2,6% de los encuestados apostaban por el voto nulo o voto en blanco, o se mostraron indecisos.
El cara a cara en televisión evidenció que los candidatos apuestan por radicalizar posturas en un intento desesperado de captar votos de indecisos. Una encuesta publicada justo antes del debate apuntó a un empate a 44,5% entre Lula y Bolsonaro. El tercer sondeo, realizado entre el viernes y domingo de la semana pasada, ubicó al candidato derechista en un 49% frente al 46% del actual presidente.
En la primera ronda, Bolsonaro logró ganar por un 47% frente al 45% de su rival, al lograr capitalizar el voto de la derecha brasileña a costa de candidatos centristas y moderados. De este modo, logró obtener numerosos escaños nuevos en el Congreso. No obstante, Lula ha logrado revitalizar su campaña en los últimos días con actos multitudinarios por todo el país y una presencia más constante y agresiva en redes sociales.
Desde hace más de una década, Brasil está encallado y dividido entre los bloques favorables a Bolsonaro (padre e hijo) y a Lula. En un país muy polarizado políticamente, las tres grandes encuestas publicadas antes de la segunda vuelta apuntan a que el actual presidente es el candidato preferido por las mujeres, mientras que Bolsonaro concentra mayor voto masculino.
La ventaja de Lula entre mujeres es de entre 7 y 9 puntos; la de Bolsonaro entre hombres, de 12 puntos. En la encuesta Atlas/Bloomberg, la distancia es aún mayor: Bolsonaro recibe 57,7% del voto masculino frente al 36,9% de Lula, mientras que Lula obtiene 53,6% entre mujeres y Bolsonaro 45,2%. Esta división de género se observó ya en 2018, cuando Jair Bolsonaro ganó con una ventaja muy amplia entre hombres y un margen mucho menor entre mujeres. En 2022, Lula ganó claramente entre mujeres y perdió entre hombres.
La brecha de género parece algo menor que en ciclos electorales anteriores. Flávio Bolsonaro ha logrado más apertura entre algunas mujeres que su padre, y Lula tiene dificultades para ampliar su base. Además, las mujeres y los jóvenes concentran una parte relevante de indecisos y votantes potencialmente móviles.
Como es previsible por las políticas sociales y de subsidios aplicadas durante sus mandatos, Lula da Silva es el candidato preferido entre los sectores más empobrecidos, mientras que Bolsonaro recaba más apoyo entre clases medias y adineradas. A nivel de fe, Lula es el líder preferido por los católicos, mientras que Bolsonaro es respaldado masivamente por los cristianos evangélicos.
El politólogo Marco Aurelio Nogueira comentó en Deutsche Welle que las redes sociales han profundizado todavía más la polarización que enfrenta a los políticos y ciudadanos brasileños. “Los algoritmos de las plataformas viven del conflicto y recompensan la indignación”, apunta. Según el experto, Flávio Bolsonaro está tratando de moderar su perfil para distanciarse de la figura agresiva que representaba su padre, en un intento de recabar más apoyos.
“Se comunica con habilidad, publica videos bien producidos y también aborda cuestiones laborales, como la introducción de la semana laboral de cinco días”, dice Aurelio Nogueira. De hecho, se está distanciando de la “política de motosierra” de su aliado argentino Javier Milei, y está ahora suavizando su discurso en materia de impuestos. De hecho, Bolsonaro abre ahora la puerta a mantener algunes de los programas de ayudas sociales de Lula.
Para Nogueira, la batalla de acusaciones sobre quién es más corrupto ya no ejerce influencia entre los electores. “Hay informes constantes de escándalos y acusaciones mutuas procedentes de todos los sectores. Eso provoca que su efecto en la campaña prácticamente se neutralice. El votante medio se tapa los oídos y ya no concede demasiada importancia a estas acusaciones a la hora de decidir su voto”, afirma. Este viernes, Lula y Bolsonaro se enfrentarán en un último cara a cara en el canal Globo, en que se espera que ambos busquen desestabilizar a su contrincante.

