Moeve y la portuguesa Galp han renunciado a crear un gigante energético en la Península Ibérica tras casi diez meses de negociaciones. Las dos compañías anunciaron hoy, 26 de octubre, el fin de las conversaciones para integrar sus negocios de refino y distribución de carburantes, después de no lograr un acuerdo sobre las condiciones de la operación.
En un comunicado conjunto, ambas empresas reconocen que no han alcanzado unos términos definitivos que cumplieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros para respaldar una alianza duradera y generadora de valor. De esta forma, queda sin efecto el acuerdo no vinculante anunciado el pasado 8 de enero, con el que Moeve y Galp pretendían unir sus negocios de refino y sus redes de gasolineras en la Península Ibérica, mediante la creación de dos sociedades independientes.
Según fuentes del sector citadas por Europa Press, la crisis energética internacional y la volatilidad de los mercados han dificultado una operación que ya era compleja desde su planteamiento inicial. Por su parte, Moeve y Galp se limitaron a señalar que no han logrado alcanzar unas condiciones que satisfagan sus respectivos criterios estratégicos y financieros, sin precisar los puntos concretos de desacuerdo.
Las negociaciones se habían prolongado más allá del calendario previsto inicialmente. Moeve y Galp aspiraban a cerrar un acuerdo a mediados de año, pero en julio decidieron ampliar las conversaciones durante el segundo semestre de 2026.
Dos gigantes del refino y las gasolineras

La operación contemplaba la creación de dos plataformas independientes que agruparían los principales activos industriales y comerciales de ambas compañías en la Península Ibérica. La primera, denominada IndustrialCo, integraría los negocios de refino, química, comercialización de productos energéticos, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, con especial atención a los clientes empresariales.
Esta sociedad habría agrupado las refinerías españolas de Cádiz y Huelva, propiedad de Moeve, y la portuguesa de Sines, perteneciente a Galp. El control quedaría en manos de Mubadala y Carlyle, actuales accionistas de Moeve, con una participación del 80%, mientras que Galp mantendría una presencia superior al 20%.
Precisamente, la pérdida de control de la refinería de Sines había despertado preocupación en Portugal. El Gobierno luso había advertido de que haría todo lo posible para proteger los intereses estratégicos de esta instalación, uno de los principales activos industriales del país.
La segunda plataforma, RetailCo, se centraría en el negocio de estaciones de servicio, distribución de carburantes, recarga de vehículos eléctricos y servicios comerciales asociados a la movilidad. En este caso, los accionistas de Moeve y Galp se repartirían el control al 50%.

De llevarse a cabo, la integración habría permitido combinar sus redes comerciales y reforzar su presencia en el mercado ibérico de carburantes. No obstante, el acuerdo excluía otros negocios de Galp, como la exploración y producción de hidrocarburos, las energías renovables y determinadas actividades de suministro y comercialización de petróleo, gas y electricidad.
Moeve mantiene su apuesta por el hidrógeno verde
Tras el fracaso de las negociaciones, Moeve ha querido dejar claro que la ruptura no altera su hoja de ruta para los próximos años. La compañía, antigua Cepsa, mantiene su estrategia Positive Motion, con la que aspira a convertirse en uno de los líderes europeos en moléculas verdes y movilidad sostenible en 2030.
“Positive Motion siempre ha sido una estrategia independiente. La posible combinación del negocio de downstream con Galp representaba una oportunidad para acelerar la creación de valor, pero nunca fue una condición para su ejecución“, ha señalado Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve. A partir de ahora, la compañía seguirá centrada en ejecutar su transformación con disciplina financiera y generar valor sostenible a largo plazo.
En este contexto, la energética ha acelerado sus inversiones en proyectos de transición energética. Entre ellos destaca el inicio de la construcción de un proyecto de hidrógeno verde con una capacidad inicial de 300 megavatios (MW) y una inversión superior a 1.000 millones de euros. Según la compañía, se trata del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa destinado a la producción de energía.

Biocombustibles
A esta iniciativa se suma el desarrollo de un complejo de biocombustibles de segunda generación en el sur de Europa, con una inversión de 1.200 millones de euros y cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2027.
En este sentido, Moeve asegura que ya ha desinvertido más del 70% de sus activos de exploración y producción de petróleo y que actualmente destina dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial. A su vez, la compañía también ha presentado recientemente un nuevo modelo operativo con el objetivo de agilizar su estructura y acelerar la ejecución de su plan estratégico.
