La Copa Africana dejó una de las imágenes más singulares de su historia en el estreno de Sudáfrica en el torneo. Pese a la derrota ante Tanzania, Robyn Moodaly y Gabriela Salgado acapararon todas las miradas al convertirse en el primer matrimonio que comparte un partido en la historia del torneo. Un hito que trasciende el resultado y que añade un nuevo capítulo a la historia del fútbol africano.
Del vestuario al altar
La historia de Robyn y Gabriela comenzó mucho antes de acaparar la atención durante la Copa África. Ambas coincidieron en el JVW FC, un club sudafricano, y más tarde compartieron vestuario en la selección nacional, donde fueron estrechando su vínculo hasta convertirse en una de las parejas más conocidas del fútbol del país.
Mientras Robyn ya era una de las futbolistas con mayor experiencia de Sudáfrica, con participaciones en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016 y el título continental conquistado en 2022, Gabriela fue ganándose un sitio en la selección absoluta tras debutar en 2017. Compañeras dentro y fuera del campo, anunciaron su compromiso a finales de 2024 y, menos de un año después, en noviembre de 2025, celebraron su boda.
Meses más tarde, sus caminos personales y deportivos volvieron a cruzarse sobre el césped. Lo que comenzó compartiendo vestuario en un club sudafricano terminó convirtiéndolas en las protagonistas de una de las historias más singulares que ha dejado el torneo.

A por un titulo… en pareja
Robyn Moodaly y Gabriela Salgado llegaron a esta Copa África en momentos muy diferentes de sus carreras, aunque con un mismo objetivo: volver a situar a Sudáfrica entre las mejores selecciones del continente. La primera afronta una nueva cita internacional como una de las futbolistas con mayor experiencia del equipo, mientras que la segunda regresa a un gran torneo después de superar la grave fractura de tibia y peroné que sufrió en las semifinales de la anterior edición frente a Nigeria.
La derrota en el estreno ante Tanzania no fue el inicio esperado para la selección sudafricana, pero el torneo no ha hecho más que empezar. Con la experiencia de Robyn y el regreso de Gabriela, ambas aspiran a liderar a su selección en la lucha por el título y, de paso, convertirse en el primer matrimonio que levanta una Copa África.

Historias de amor sobre el césped
Aunque el caso de estas jugadoras sudafricanas ha sido el primero en la historia del fútbol africano, el fútbol femenino lleva años dejando historias de amor sobre el césped. Una de las más conocidas es la formada por Pernille Harder y Magdalena Eriksson, dos de las grandes referentes del fútbol europeo. La danesa y la sueca coincidieron en el Chelsea durante varias temporadas y, lejos de compartir siempre camiseta, ambas se enfrentaron en la Eurocopa de 2025 defendiendo a sus respectivas selecciones y, además, lo hicieron como capitanas, una imagen que dio la vuelta al mundo y demostró que la rivalidad deportiva no entiende de relaciones personales.

La repercusión también ha traspasado el terreno de juego con Sam Kerr y Kristie Mewis. La delantera australiana, considerada durante años una de las mejores futbolistas del mundo, y la internacional estadounidense forman una de las parejas con mayor proyección mediática del deporte. Su historia ha despertado el interés de millones de aficionados, convirtiéndolas en dos de los rostros más reconocibles del fútbol femenino dentro y fuera del césped.
La lista no termina ahí. En los últimos años también han compartido vestuario o se han enfrentado sobre el terreno de juego otras parejas de primer nivel, reflejando una realidad cada vez más habitual en el fútbol femenino. Sin embargo, ninguna de esas historias había encontrado todavía su lugar en la Copa África. Ese espacio ya lleva los nombres de Robyn Moodaly y Gabriela Salgado, que han añadido un capítulo propio a la historia del torneo.

