MUNDIAL

El Mundial desde la mirada de ellas

La selección española ha ganado su segundo Mundial después de 16 años. ¿Qué ha significado para ellas este Mundial? ¿Cómo lo van a celebrar?

MADRID, 20/07/2026.-Los jugadores de la selección española a su paso por la calle Princesa de Madrid durante la celebración tras proclamarse ayer campeones del mundo al derrotar en la final a Argentina. EFE/ Ballesteros
Los jugadores de la selección española a su paso por la calle Princesa, en Madrid.
EFE/ Ballesteros

En 2010 el país entero se unió para celebrar el primer mundial de la historia de la nación. El 11 de julio se convirtió en el momento de mayor felicidad de todos los españoles. Atrás quedaban los problemas económicos de la crisis, las diferencias de pensamiento entre unos y otro, todos unidos bajo una misma camiseta. “En 2010 era más niña y todo lo vives más intensificado, tu realidad era solo el mundial”, comentaba Andrea Baigorri (Murchante).

El verano de 2026 empezaba igual que aquel en 2010, con el sueño de volver a vivir una noche inolvidable levantando la Copa del Mundo a lo más alto. “Lo he vivido con muchísima ilusión la verdad, he seguido todos los partidos e ir viendo a España superarse en cada partido ha sido increíble”, explicaba Patricia Ruiz de Erenchun (Pamplona).

“En 2010 era más niña y todo lo vives más intensificado, tu realidad era solo el mundial”

Este segundo Mundial no solo amplía un palmarés más que brillante. Representa la confirmación de que España ha dejado de perseguir la excelencia para empezar a convivir con ella. Lo que hace apenas unas décadas parecía un sueño, se ha convertido en una realidad construida desde el talento, el trabajo de cantera y una identidad futbolística que ha sobrevivido al paso del tiempo. Este título demuestra que aquella hazaña no fue un accidente irrepetible. España ha vuelto a ganar porque ha sabido reinventarse, porque ha seguido creyendo en una forma de entender el fútbol y porque nuevas generaciones han asumido con naturalidad el peso de una historia que parecía imposible de igualar.

Un legado que sigue creciendo

La comparación con Sudáfrica resulta inevitable. Entonces, España conquistó el mundo apoyándose en una idea revolucionaria basada en el control del balón, la paciencia y el talento colectivo. Aquel equipo cambió la forma de entender el fútbol y marcó una época con dos Eurocopas y un Mundial consecutivos. “El mundial de 2010 lo recuerdo poco, recuerdo la final y a mi padre muy emocionado, pero tampoco mucho más porque era muy pequeña”, añadía Estela Cuesta (Ibeas de Juarros).

Dieciséis años después, el contexto es diferente, pero la esencia permanece. España sigue creyendo en el balón, en la técnica y en el juego colectivo. Ha sabido adaptarse a un fútbol mucho más físico, rápido y exigente sin renunciar a su identidad. Esa capacidad para evolucionar sin perder su esencia es, probablemente, el mayor éxito del fútbol español.

“Con mucha emoción, gritando mucho, saltando, abrazando a los amigos y por supuesto saliendo a gritar al balcón”

“Lo he vivido con mucha alegría, no tenía las expectativas muy altas, simplemente quería ver hasta dónde nos llevaba el fútbol“, relataba Angela Hernando (Castrillo del Val) sobre su experiencia con el Mundial de este año. Además, añadía que sentía que este año iba a ser distinto, que lo afrontaba con muchas ganas. “Con mucha emoción, gritando mucho, saltando, abrazando a los amigos y por supuesto saliendo a gritar al balcón”, relataba Judith Jorquera (Burgos). 

El segundo Mundial también simboliza el triunfo de un modelo. Durante años, las categorías inferiores de la selección han acumulado títulos continentales y mundiales mientras formaban futbolistas preparados para competir al máximo nivel. No ha sido fruto de una generación aislada, sino de una estructura que continúa produciendo talento con una regularidad admirable. 

“La unión de la afición ha sido una de las grandes diferencias frente al 2010”

Mucho más que la segunda estrella

Los títulos suelen medirse por el número de estrellas que adornan una camiseta. Sin embargo, algunas conquistas dejan una huella mucho más profunda. El Mundial de 2010 unió a un país entero alrededor de un balón y convirtió a una generación de futbolistas en leyendas eternas. Aquella noche de Johannesburgo enseñó a millones de personas que los sueños imposibles también podían hacerse realidad. Ayer, 19 de julio de 2026, la historia se repitió. “Lo he celebrado con mis amigos, con mi nueva familia del máster muy emocionada. Hemos ido a Cibeles a celebrarlo”, contaba Andrea Baigorri (Murchante).

Estela Cuesta (Ibeas de Juarros): “Pusimos una pantalla para que lo viera todo el pueblo y lo vimos todos juntos. Al acabar el partido ya una vez ganamos nos fuimos a Los Delfines en Burgos, a celebrarlo con todos en la fuente”. “Lo celebré en El Rocío, fui a la plaza donde habían puesto pantallas para verlo con más gente y disfrutar del ambiente. Fue super emocionante ver a familias, jóvenes, parejas, niños, ancianos de todo juntos celebrando lo mismo“, añadía Patricia Ruiz de Erenchun (Pamplona). “La unión de la afición este año ha sido una de las grandes diferencias frente al 2010”, comentaba Ángela Hernando (Castrillo del Val).

Dentro de unos años alguien recordará este campeonato con la misma nostalgia con la que hoy se evoca el gol de Iniesta. Recordará las celebraciones, las imágenes del equipo levantando el trofeo y los nombres de quienes hicieron posible una nueva página dorada del deporte español. Porque los títulos pasan, las generaciones cambian y los héroes se renuevan, pero hay victorias que permanecen para siempre en la memoria colectiva. “A muchos no nos apasiona el fútbol y otros no son los más patriotas del mundo, pero cuando España juega un mundial, algo nos contagia a todos los españoles”, comentaba Judith Jorquera (Burgos). “Ojalá celebrásemos todos los logros mundiales de nuestro país en todos los deportes, tenemos grandes deportistas en muchas disciplinas“, añadía.

Como ocurrió aquella noche en Johannesburgo, España vuelve a mirar al cielo del fútbol con una sonrisa. Ya no porque haya conquistado el mundo por primera vez, sino porque ha demostrado que sabe volver a hacerlo.

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