Pase lo que pase en la Flushing Meadows cuando el US Open encare su continuidad en el torneo, Iga Świątek ya ha estampado su firma en una marca reservada solo para las elegidas. La tenista polaca ha certificado una regularidad en el circuito: es la única jugadora del planeta sin distinción entre el cuadro masculino y el femenino, que ha alcanzado, como mínimo, la tercera ronda en cada uno de los torneos de Grand Slam disputados desde 2020. Un récord competitivo en los escenarios más difíciles del tenis mundial.
Perder el número 1 y cómo reinventarse
Tras ceder el número uno del mundo y atravesar un 2026 irregular, marcado por el desgaste del contencioso por su caso de dopaje en 2025, Świątek ha tenido que reinventarse.
Lejos de hundirse después de perder el número 1 y bajo la presión del circuito ha demostrado que su resiliencia en los majors permanece intacto. Esta fortaleza, ella misma la atribuye a sus raíces en una entrevista para The Players Tribune.
Iga Swiatek, who is backed by sponsors including Coach, On and Oral-B, is the only tennis player—man or woman—to have reached the third round at every major since the start of 2020. The on- and off-court success gives Swiatek a spot among the highest-paid tennis players in the… pic.twitter.com/jhNYps69jw
— Forbes (@Forbes) September 2, 2026
La vida tras su primer Grand Slam
Esa frialdad en la pista contrasta con la realidad de una deportista a la que el éxito le llegó de golpe. “Nada puede prepararte para ganar tu primer Grand Slam. Especialmente si eres introvertida, como yo, de un lugar donde nadie esperaría que tuvieras éxito en el tenis”, reflexiona la polaca al echar la vista atrás.
Su primer gran título en la arcilla parisina lo cambió todo de la noche a la mañana. La tranquilidad que vivía en Francia se esfumó al pisar su país natal. “En Polonia fue realmente diferente”, confiesa. El anonimato desapareció hasta el punto de vivir situaciones surrealistas: “De hecho, he tenido algunas situaciones en las que la gente me reconoció por mi voz cuando estaba pidiendo algo de comer”.
“Mi papá siempre creyó, antes que yo”
Detrás de este récord y una carrera envidiable con tan solo 25 años, hay un pilar fundamental: su padre. Świątek recuerda con humor los días posteriores a su primer Roland Garros, cuando los paparazzi acampaban frente a su casa en las afueras de Varsovia y huían de ellos en coche. “Mi papá estaba revisando los espejos y girando hacia calles laterales. Parecía una escena de una película estadounidense. Suena aterrador, pero nos estábamos divirtiendo y riendo”, cuenta la tenista.
Para Iga, por encima de las medallas o los récords históricos, el recuerdo más valioso es humano. “Cuando pienso en ganar Roland Garros esa primera vez, mayormente solo recuerdo a mi papá conduciendo el coche. Recuerdo mirarlo y ver una gran sonrisa en su rostro”, explica. “Él siempre creyó. Incluso antes que yo. Lo que lo convierte ya sea en un papá realmente genial o en uno realmente loco”.
El imán de las marcas: la paradoja comercial de Forbes
“Por surrealista que sea, simplemente no me importa mucho estar en vallas publicitarias o algo por el estilo”, asegura Świątek. Sin embargo, su imagen, construida sobre el trabajo silencioso y la determinación, la ha convertido en uno de los activos más codiciados.
Apoyada por acuerdos de primer orden con firmas como la marca de moda Coach, la tecnológica de calzado On o Oral-B, la polaca ha transformado su éxito deportivo en un imperio comercial. Un posicionamiento que la mantiene en los puestos de honor de la prestigiosa lista anual de Forbes entre las deportistas mejor pagadas del mundo.
