Kanter Freedom ha decidido llevar su pulso con la WNBA hasta el final. El antiguo jugador de la NBA ha presentado oficialmente su candidatura al Draft de 2027, después de analizar las condiciones que establece la competición para poder participar. Lo que comenzó hace unos días con un anuncio en redes sociales se ha convertido ahora en una petición formal dirigida a la propia liga.
La decisión llega en plena controversia sobre los criterios que deben determinar quién puede competir en el deporte femenino. La WNBA ya ha anunciado que estudiará internamente esta cuestión, y el exbaloncestista ha aprovechado ese momento para plantear su propio caso.
Eso sí, presentarse al Draft no equivale a ser aceptado. La solicitud de Kanter tendrá que ser evaluada por la competición, que deberá decidir si cumple las condiciones necesarias para entrar en el proceso.
Para entender por qué ha llegado hasta aquí, hay que retroceder unos días.
El debate que sacude a la WNBA
La controversia no surgió de la nada. En las últimas semanas, varias voces de la WNBA han comenzado a pronunciarse sobre la participación de deportistas trans en las competiciones femeninas. Entre ellas destacó Sophie Cunningham, jugadora de Indiana Fever, cuyas declaraciones sobre la protección de las categorías femeninas avivaron una discusión que rápidamente traspasó las pistas.
Lo que comenzó como un intercambio de opiniones terminó adquiriendo una dimensión mucho mayor. El debate llegó a aficionados, jugadoras y diferentes sectores vinculados a la competición, aumentando la presión sobre la propia WNBA para fijar una posición.
La liga decidió entonces intervenir. Cathy Engelbert, su comisionada, trasladó a las franquicias que el asunto sería estudiado y defendió la necesidad de preservar tanto la integridad de la competición como unas condiciones de juego justas. Para ello, la WNBA prepara un grupo de trabajo con representantes de los equipos que analizará sus criterios de elegibilidad.
Y es precisamente en este contexto cuando aparece Kanter. Mientras la WNBA se prepara para revisar sus normas, el exjugador ha decidido comprobar hasta dónde llegan esas reglas.
Un vacío en las normas
La clave del movimiento de Kanter está en un detalle del reglamento. Las normas de la WNBA señalan que únicamente las mujeres pueden competir en la liga, pero no concretan en ese apartado cómo debe determinarse esa condición ni qué criterios deben aplicarse para establecer la elegibilidad.
Es ahí donde el exjugador ha encontrado el argumento para dar un paso adelante. Después de revisar las condiciones de acceso a la competición, Kanter sostiene que no existe una prohibición expresa que le impida solicitar su entrada en el proceso del Draft.
Su planteamiento no responde a una intención convencional de continuar su carrera deportiva. Tras 11 temporadas en la NBA, el turco no ha desarrollado su trayectoria en el baloncesto femenino ni está intentando retomar una carrera que hubiera dejado atrás. Su candidatura pretende forzar a la WNBA a definir con claridad cómo interpreta sus propias normas y dónde sitúa los límites de la elegibilidad.
Y Kanter no ha emprendido este camino solo.

Un segundo exjugador da el paso
Kanter pronto dejó de ser el único exjugador de la NBA dispuesto a llevar esta cuestión hasta las últimas consecuencias. Royce White anunció poco después que también pretendía inscribirse en el Draft de la WNBA de 2027, sumándose así a una iniciativa que hasta entonces parecía limitada a un solo protagonista.
La aparición de White elevó la presión sobre la competición. Ya eran dos antiguos jugadores de la NBA reclamando públicamente que sus solicitudes fueran examinadas por una liga profesional femenina.

Kanter, sin embargo, decidió ir un paso más allá. Este lunes hizo público el documento que ha remitido a la WNBA para formalizar su inscripción. En él comunica oficialmente su intención de entrar en el proceso de selección y asegura reunir las condiciones contempladas en el convenio colectivo.
El escrito, fechado el 6 de agosto, solicita además a la oficina de la liga que confirme que ha recibido la petición.
Ahora la decisión corresponde a la WNBA. La competición tendrá que estudiar la solicitud y determinar qué respuesta da al desafío planteado por el exjugador.
El mensaje detrás del desafío
Kanter no se ha limitado a presentar la documentación. También ha cuidado la forma de anunciarlo. En el vídeo difundido en sus redes aparece firmando la solicitud mientras viste una camiseta con el lema “Invest in Women. Pay Women. Hire Women” (“Invierte en las mujeres. Paga a las mujeres. Contrata a las mujeres”), creado por la abogada Kelsey Trainor y convertido en uno de los mensajes más reconocibles del actual debate sobre el deporte femenino.
Officially official, @WNBA
I have officially declared for the 2027 #WNBA Draft.
Rules are rules!#LetFreedomPlay pic.twitter.com/d1iXjPxqSY
— Enes Kanter FREEDOM (@EnesFreedom) August 10, 2026
Junto a las imágenes, el exjugador fue directo: “He declarado oficialmente para el Draft de la WNBA de 2027“. También incorporó el hashtag #LetFreedomPlay, un juego de palabras con el apellido que añadió a su nombre en 2021.
Nada en la publicación parece dejado al azar. Kanter está utilizando su candidatura como una reivindicación pública y plantea el asunto desde una perspectiva de coherencia: si la competición establece unas reglas, defiende, deben aplicarse también cuando el resultado de hacerlo genera controversia.
La WNBA tiene que responder
Ahora comienza la parte que Kanter ya no controla. La WNBA deberá analizar su petición y decidir si puede ser considerado elegible para el proceso de 2027. Una respuesta que llegará, además, mientras la competición estudia sus propios criterios sobre la participación de deportistas trans.
El caso plantea una cuestión que va más allá de la solicitud de un antiguo jugador de la NBA. La WNBA tendrá que aclarar qué significan exactamente sus actuales normas y cómo deben aplicarse ante situaciones como la que acaba de plantear Kanter.
Entre las posibilidades está rechazar su candidatura por considerar que no reúne las condiciones exigidas. También podría aprovechar la polémica para precisar sus criterios o introducir cambios en la normativa. Cualquier modificación tendría que encajar, además, con el convenio colectivo vigente y con el acuerdo alcanzado con el sindicato de jugadoras.
La respuesta llegará en un momento de enorme crecimiento para la competición. La WNBA acaba de estrenar un nuevo convenio colectivo que ha mejorado notablemente las condiciones económicas de sus jugadoras y atraviesa una etapa de creciente repercusión en Estados Unidos.
Por eso, lo ocurrido no se limita a un nombre propio. La candidatura de Kanter ha colocado sobre la mesa una cuestión que la liga tendrá que resolver públicamente.
Ahora, el siguiente movimiento corresponde a la WNBA.

