TENIS

La WTA huye de las gradas vacías de Arabia: llega la Superbowl del tenis

El circuito femenino cambia de rumbo y se traslada a Charlotte con una apuesta que busca marcar un antes y un después en su gran cita de final de temporada

Las WTA Finals buscan algo más que una nueva pista para cerrar la temporada. El torneo que reúne cada año a las mejores tenistas del circuito afronta una transformación con la que la organización quiere cambiar la percepción que ha acompañado a su última etapa. El escenario estadounidense abre la puerta a un evento de mayor dimensión, pensado para atraer al público, generar ambiente y convertir cada edición en una cita reconocible más allá de los resultados. El reto será demostrar que la nueva fórmula puede convertir esa ambición en un espectáculo a la altura de las grandes noches del deporte.

Mucho dinero, poco ambiente

Arabia Saudí puso el dinero, pero durante buena parte de las WTA Finals le costó poner al público. La primera edición en Riad dejó imágenes difíciles de casar con la condición de gran escaparate del tenis femenino: pistas con demasiados asientos libres y un ambiente muy alejado del que se espera de un torneo que reúne a las ocho mejores del mundo. El problema no fue la calidad de lo que ocurría en la pista, sino todo lo que la rodeaba. La WTA apostó por llevar su gran cita a un mercado emergente, pero el interés en las gradas no estuvo a la altura de la inversión.

Las críticas no se limitaron a la asistencia. La elección de Arabia ya había generado debate por el historial del país en materia de derechos humanos y por el riesgo de utilizar el deporte para mejorar su imagen internacional. Algunas de las grandes figuras del tenis, como Chris Evert y Martina Navratilova, cuestionaron públicamente el acuerdo. Otras, como Coco Gauff, defendieron que la presencia de la WTA podía servir para abrir puertas y fomentar la participación femenina en el deporte saudí.

Dos años después, la historia cambia de escenario. El acuerdo con Arabia, que estaba previsto hasta 2026, terminó de forma anticipada y la WTA ha encontrado en Estados Unidos una nueva oportunidad para darle al torneo el ambiente que hasta ahora no siempre consiguió encontrar. Antes de instalarse en Charlotte, las Finals pasarán en 2026 por Indian Wells. Riad fue un experimento de alto voltaje; Charlotte será el intento de convertir las Finals en algo mucho más grande.

Charlotte, el escenario para la Super Bowl de la WTA

Charlotte será mucho más que una nueva parada para las WTA Finals. A partir de 2027 y durante tres temporadas, el Spectrum Center, casa de los Charlotte Hornets de la NBA, acogerá el torneo en un recinto con capacidad para cerca de 19.000 espectadores. Después del paso por Riad y de la edición de transición de 2026 en Indian Wells, la WTA quiere que Carolina del Norte sea el lugar en el que su gran cita de final de temporada encuentre por fin una identidad propia.

La ambición va más allá de llenar las gradas. Valerie Camillo, presidenta de la WTA, ha definido el proyecto como un intento de convertir las Finals en la “Super Bowl del deporte femenino”. La organización quiere rodear el tenis de entretenimiento, actividades para los aficionados y una experiencia que convierta el torneo en un acontecimiento capaz de trascender las pistas. El objetivo es que las Finals no sean únicamente ocho días de competición, sino una cita reconocible en el calendario deportivo estadounidense.

Para hacerlo posible también hay una apuesta económica importante. Carolina del Norte aportará 14,4 millones de dólares a través de su fondo para atraer grandes acontecimientos deportivos, mientras que la ciudad de Charlotte, el condado de Mecklenburg y empresas locales también participan en el proyecto. La WTA, además, trasladará su sede mundial desde Florida a Charlotte y estudia ampliar su presencia en la ciudad con un torneo WTA 500 a partir de 2030. El circuito quiere que el nuevo modelo no solo genere ambiente, sino también un negocio sostenible a largo plazo.

La batalla por la última corona del año

La carrera por las WTA Finals ya está en marcha y, de momento, solo una jugadora tiene asegurado su sitio: Elena Rybakina. La kazaja, vigente campeona, selló su clasificación tras conquistar el US Open y lidera la carrera con 7.492 puntos. Por detrás aparecen Aryna Sabalenka, Jessica Pegula, Coco Gauff y Mirra Andreeva, todavía con mucho por decidir antes de la cita de noviembre.

Rybakina buscará repetir título después de haber levantado el trofeo en 2025, mientras que Gauff fue la campeona en 2024. El torneo reunirá a las ocho mejores del año en Indian Wells, con una fase de grupos y unas semifinales y final que decidirán a la última campeona antes de que Charlotte tome el relevo en 2027.

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