Ornella Bellia llega a la redacción de Artículo14 aprovechando un viaje a Madrid. No es fácil sacar un hueco en su agenda. Trabaja en Zurich como Directora de Fútbol Profesional, Relaciones y Desarrollo de la FIFA. Trae consigo su primer libro, El Juego de la Vida,
Un relato en el que cuenta cómo una enfermedad repentina le ha enseñado a vivir de nuevo, y con nuevas reglas, una vida que transcurre, “entre mundiales” como a ella le gusta describirla. El prólogo a cargo de Diego Pablo Simeone también dice mucho de una filosofía, ‘partido a partido’ en la que nos asegura que “aunque parezca perdido siempre se puede remontar, nos falta la prorroga”.
El juego de la vida es un libro donde hay mucho fútbol, pero también mucha verdad y parte de tu propia trayectoria. ¿Cómo nos presentas este libro?
Ornella Bellia: El libro nace de mi propio proceso. A los 33 años, cuando ya trabajaba en el fútbol y todo parecía perfecto desde fuera, me empecé a sentir mal durante las Fallas en Valencia. Mi ex pareja me llevó al hospital, me operaron de urgencia y al día siguiente un médico me diagnosticó cáncer. Pasé por quimioterapia, perdí el pelo y me recuperé. Parecía que había ganado el partido, pero dos años más tarde el cáncer volvió con un diagnóstico mucho peor: el médico me dijo que no había tratamiento para curarlo. Ahí empezó un camino de búsqueda interior, espiritual y de soluciones fuera de la medicina tradicional.

En el libro cuentas que tu médico te dio ese diagnóstico por FaceTime. En ese momento le hiciste una pregunta muy particular sobre el Mundial de Qatar.
Sí, era diciembre de lo que luego sería el periodo previo al mundial, y le pregunté si creía que en dos años yo podría estar en el Mundial de Qatar. Su cara fue muy clara. Por eso, el libro es una historia de cómo vivir entre mundiales, porque para mí la vida es lo que pasa entre ellos. Es una metáfora: el fútbol es una escuela de vida disfrazada de deporte. A veces parece que el marcador está en contra, pero hasta el último minuto se puede remontar. El partido no ha terminado, estamos en la prórroga, pero he aprendido a vivir “partido a partido”, como dice el Cholo Simeone. No se trata de ganar, sino de aprender a vivir.
Desde el lanzamiento del libro el 18 de julio, ¿qué tipo de reacciones o comentarios has recibido de la gente?
He recibido muchísimos mensajes. Por ejemplo, una chica que trabaja en el fútbol y tiene un cáncer terminal de cerebro me escribió por LinkedIn. Me dijo que siempre le había dado vergüenza hablar de ello y que a veces no tenía fuerzas para levantarse, pero que gracias a mi historia decidió aceptarlo, no esconderse y compartirlo con sus compañeros. Eso te hace ver que no estás sola. El error más grande es creerse los diagnósticos cerrados de los médicos; aunque te digan que no hay esperanza, no hay que creérselo. El secreto está en creer en la vida y en que hay una posibilidad.

Hay una frase que mencionas que se convirtió en tu mantra diario. ¿Cuál es?
“Que tus sueños sean siempre más grandes que tus miedos”. Me la mandó una amiga el día que me detectaron el cáncer por primera vez. Cada día me repetía que, aunque tuviera miedo, mi sueño era más fuerte. Mi sueño era estar en mi primer mundial, el de Qatar, algo que deseaba desde que era niña en el Mundial de Italia 90. Y ese sueño me mantuvo con vida; estuve en Qatar y también en Estados Unidos.
Además de ser una lección de vida, el libro tiene un fin solidario muy importante. ¿A dónde se destinan los fondos?
Todo lo recaudado con la edición en español del libro se destina a la Asociación de Epidermólisis Bullosa (Piel de Mariposa). Mientras escribía, vi la historia de Leo, un niño de 12 años de Sevilla que tiene esta enfermedad. Él explicaba en el Parlamento Europeo cómo es su doloroso día a día y cómo tiene que curarse las heridas. Me impactó tanto su fuerza que decidí que las ganancias del libro debían ir a una asociación que apoye a estas familias, ya que los productos y vendas para el día a día son muy costosos. Ayudar a los demás es también una terapia que te hace sentir bien.
El fútbol ha sido históricamente un mundo muy masculino. ¿Cómo ha sido tu experiencia y qué mensaje envías a las mujeres que quieren trabajar en este sector?
Muchas mujeres tiran la toalla antes de llegar porque piensan que no son lo suficientemente buenas. Yo también lo he pensado a veces, pero se puede lograr y yo soy un ejemplo. Espero inspirar a otras mujeres a seguir sus sueños. No se trata solo de cumplir cuotas; las mujeres aportamos muchísimo. Hay estudios que demuestran que las empresas gestionadas con un porcentaje de mujeres tienen mejores resultados financieros. Tenemos un “factor X”: somos más humanas, y la humanidad en una empresa hace que la gente se identifique más, se sienta a gusto y rinda mejor.

¿Cómo fue tu camino hasta llegar a un puesto de tanta relevancia en la FIFA?
Vengo de una familia muy simple; mi padre no era futbolista ni político, solo un apasionado del fútbol. Nadie me regaló nada. Estudié un máster en derecho deportivo y, por suerte y preparación, el club de mi ciudad buscaba un abogado en ese momento. Al principio fue difícil y sufrí malos tratos de algunos hombres. Recuerdo que un agente, tras ayudarle con un traspaso importante, me dijo que nunca me tomarían en serio en el fútbol por ser una mujer guapa, y me sugirió trabajar en la televisión. Eso me dio más ganas de demostrar que estaba equivocado. Trabajé duro, hice otro máster en gestión deportiva y busqué ofertas en LinkedIn. Vi la vacante de Head of Professional Football en la FIFA, apliqué, pasé las entrevistas y entré.
¿Cómo fue para ti el proceso de sentarte a escribir este libro?
Ha sido totalmente terapéutico; sentía que me estaba sanando mientras escribía. He tenido que sacar cosas muy personales y desnudarme bastante. Pero entendí que mi historia no me pertenece solo a mí, sino que debía ser compartida para ayudar a otras personas. Siento que hay un propósito mayor detrás de todo lo que me ha pasado.
Una pregunta con la que solemos acabar las entrevistas a las protagonistas de Artículo14. ¿Cuál es el sueño de Ornella hoy en día?
Hace años te habría dicho que mi sueño era ser CEO de un club importante. Hoy, mi sueño es simplemente levantarme por la mañana, estar bien, tomarme un café al sol con mis amigas, ir a clase de pilates reformer y disfrutar de la vida. He dejado de vivir en el ritmo frenético del “hacer, hacer, hacer” para vivir desde la calma. Y, por supuesto, sueño con que el impacto de este libro llegue mucho más allá de mi propia historia.

