Hay una calma particular en la voz de Patri Guijarro cuando habla de fútbol fuera del campo. Lejos del ruido de los estadios y la tensión de las finales europeas, la centrocampista balear se acomoda ante los micrófonos de Café de Finca para repasar su trayectoria, desde sus inicios hasta la estrella que es hoy en día. La jugadora del FC Barcelona echa la vista atrás para reconstruir un camino repleto de gloria, pero también de renuncias que comenzaron cuando era solo una adolescente. “Desde bien pequeña mi padre jugaba y yo siempre estaba con la pelota. Mi infancia ha sido fútbol, fútbol y fútbol”
“Con 17 años dejar tu casa, a tu familia y tus amigos no es nada fácil”, confiesa al recordar sus primeros meses en Barcelona. Llegó a un club en plena transformación, con la incertidumbre propia de quien sueña a lo grande sin saber hasta dónde llegará el techo. Patri admite que aquellos primeros pasos exigieron una madurez acelerada, un proceso en el que tuvo que aprender a convivir con la soledad y a hacerse un hueco en un vestuario repleto de figuras. Hoy, convertida en el cerebro y eje del mejor equipo del mundo, mira a esa joven que llegó a la ciudad condal cargada de dudas y maletas.
La gran noche de Eindhoven
El crecimiento de Patri ha corrido en paralelo al del propio fútbol femenino. La balear reflexiona sobre cómo la disciplina ha pasado de ser casi aficionada a una estructura muy profesionalizada donde cada detalle cuenta. Sin embargo, para ella la esencia sigue estando en el césped y en la cabeza. Explica que la inteligencia táctica y la capacidad de anticipación son las verdaderas armas secretas en un deporte que cada día exige más a nivel físico.
Esa lectura del juego tuvo su punto álgido en la inolvidable final de la Champions League de 2023 en Eindhoven. En aquel partido donde resucitó al Barça con dos goles, Patri le quita dramatismo a la épica. Recuerda que en el descanso, con un 0-2 en contra frente al Wolfsburgo, la clave no fue el pánico, sino la convicción compartida. “Sabíamos de lo que éramos capaces si volvíamos a ser nosotras mismas”, comenta con sencillez sobre una noche que ya forma parte de la historia del fútbol mundial.
La selección española y sus valores
La trayectoria de Patri con la camiseta nacional comenzó muy pronto, fue convocada en categoría Sub-15 por primera vez. En las divisiones inferiores logró grandes éxitos, como las Eurocopas Sub-17 y Sub-19, además del subcampeonato en el Mundial Sub-20 de 2018, donde fue elegida mejor jugadora y máxima goleadora del torneo. En la absoluta, suma cerca de 80 internacionalidades y ha disputado citas de máximo nivel como el Mundial de Francia 2019 o diversas Eurocopas.
Sin embargo, uno de los capítulos más trascendentales de su carrera ocurrió en septiembre de 2022, cuando decidió renunciar a las convocatorias de la Selección para exigir mejoras estructurales y profesionales en el combinado nacional. Esta postura le hizo perderse el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, donde España se proclamó campeona.
Al ser preguntada sobre si se arrepiente de aquella decisión, Patri Guijarro se muestra tajante: “Para nada. Fue una situación muy difícil para mí, hubo muchísimo revuelo, pero estuve tranquila de hacerlo porque creía que era lo que tenía que hacer para que mejorasen muchísimas cosas”. A pesar de lo doloroso que resultó seguir la cita mundialista desde su casa, reitera el valor de su postura: “Fue un año y medio duro, pero para mí valió la pena. Volvería a hacerlo sin duda”.
Tras los cambios acordados con las instituciones, la mediocentro regresó a la Selección para disputar los Juegos Olímpicos de París 2024. Mirando al futuro, tras haber logrado el billete para la Eurocopa, Patri confiesa que alzarse con un gran título absoluto con España es una de sus mayores metas pendientes: “Después de todo lo vivido, ganar un título con la Selección es una de las cosas que más quiero y deseo”.
La importancia de la desconexión
A lo largo de la charla, Patri Guijarro enfatiza la importancia de cuidar el bienestar mental en un entorno tan competitivo. Las lesiones sufridas a lo largo de su carrera le enseñaron la importancia del equilibrio emocional fuera del césped. “Al final, aprender a gestionar la cabeza cuando las cosas no salen o cuando estás lesionada es tan importante como dar un buen pase en el campo”, afirmaba la balear.
Para la centrocampista, encontrar momentos de tranquilidad en el día a día, como disfrutar de un café de especialidad con calma antes de los entrenamientos, se ha convertido en una pieza clave de su rutina diaria. “Aprender a desconectar del fútbol para poder rendir luego al cien por cien ha sido un aprendizaje vital”, concluye. Con esta visión serena y analítica, Patri Guijarro demuestra que su jerarquía no se limita a la medular del Joahn Cruyff, sino también a la madurez con la que afronta la vida deportiva y personal.

