Hay conexiones que no necesitan demasiado tiempo, surgen como un flechazo de amor en un época de verano. Se plasman, se ven y no necesitan que nadie de su consentimiento, se sabe que hay magia. La de Patri Guijarro y Clara Serrajordi es una de esas historias de amor de verano que nunca quieres que acabe. Dos futbolistas nacidas con el escudo del Barça en su corazón, a pesar de pertenecer a épocas distintas. Ahora, sus caminos y sus vidas se han unido como si de un hilo rojo se tratase, entienden el fútbol de la misma forma.
En la eliminatoria de Copa de la Reina ante el Real Madrid, ambas volvieron a jugar juntas. A volver a entenderse en el césped, como si llevaran toda la vida jugando juntas. Derrochando magia en cada pase y generando aplausos en una grada entregada a su talento. En el segundo Clásico del 2026, Pere Romeu volvió a juntarlas. La joven canterana entró por Vicky tras un pisotón de Athenea y pasó a actuar como interior. Patri ya estaba desde el inicio organizando el juego del FC Barcelona desde el pivote.
Tras volver a juntarse sobre el césped, solo tuvieron que pasar un par de minutos para ver de nuevo la conexión entre ambas centrocampistas. De esa conexión mágica llegó el tercer gol del Barça. Recuperó Clara, asistió a Guijarro y golazo de Salma Paralluelo.
Presente y futuro del Barça
Pero esta conexión sobre el césped no es algo del azar, es fruto de mucho tiempo de trabajo y entrenamientos compartidos. Una combinación en la que Pere Romeu ha observado y trabajado desde dentro, persiguiendo una idea de juego mucho más suprema que estando por separadas. El técnico catalán ya lo ha manifestado muchas veces su deseo de que Patri y Clara jugaran juntas en el centro del campo. Esta unión sobre el terreno de juego ya se ha visto en otros partidos, no solo en los cuartos de Copa. En Champions ante el Bayern pudieron jugar algo más de 10 minutos juntas.
Ambas se compenetran bien, Patri con su veteranía está enseñando a la joven Clara a coger galones en un centro del campo que terminará heredando cuando Guijarro se despida del fútbol. Serrajordi, desde que subió al primer equipo, le hemos visto más en la posición de pivote y, junto a una Laia Aleixandri que acaba de recaer en una nueva lesión. Una posición llena de responsabilidad, pero que la joven de 17 años ha asumido con todos los galones.

Por eso, cuando llega la mágica coincidencia de que juegue con Patri, el Barça gana un poco más de talento, de entendimiento del juego, como si esto fuera posible, y en definitiva, de más fútbol. Mientras que la joven tiene un perfil ofensivo o de interior, Patri ordena el juego y la estructura de un Barça que tiene el presente y el futuro garantizado.
Dos piezas indispensables en el juego del FC Barcelona
En los cuartos de final ante el Real Madrid, se vio la mejor versión de las dos. Patri fue una vez el salvoconducto para ordenar el juego cuando el conjunto blanco presionada. Se ofreció en cada uno de los pases, se giraba con facilidad y ponía la tranquilidad sobre el césped. Asumió aún más galones cuando Laia se lesionó y Aïcha tuvo que ocupar una posición poco común para ella. Una templanza solo propia en ella, sin llevar el brazalete asumió el rol de capitana silenciosa y una vez más firmó un partido perfecto. Así es siempre Patri. Impecable.
Por eso no es de extrañar que todos los aficionados del fútbol femenino, pidan a gritos un Balón de Oro para ella, porque sería más que justo. En la Supercopa de España, se convirtió en la MVP y la canterana que la observa de cerca para seguir sus pasos, no se sorprendió. ““No me extraña. Es la mejor. Lo hace todo fácil. Estoy muy orgullosa de ella. Estamos cumpliendo sueños juntas y es un honor”, confesó Serrajordi.
Y, quizás ahí este el secreto de este Barça. En el trabajo constante. Serrajordi, por su parte, tiene un poco de Patri, de Alexia y de Aitana, sobre todo de las dos primeras, porque crece observando su fútbol y haciendo de él el suyo propio.
