Pilar Alegría afronta este domingo una jornada clave para definir su futuro político. Y, en opinión de dirigentes territoriales del PSOE, la cita con las urnas servirá también como “el medidor más fiable de cómo están las cosas a nivel nacional”.
La líder socialista y candidata en Aragón llega al 8-F bastante lejos de Jorge Azcón (PP) en las encuestas. Con Vox disparado en todos los sondeos, y con las fuerzas a su izquierda completamente divididas en tres candidaturas. Durante la semana, distintas voces del PSOE han alertado del riesgo de que este domingo perforen, incluso, el que hasta hoy es su suelo electoral en la región: 18 escaños.
Este escenario es el más pesimista de los que contempla el CIS, que planteó una horquilla de entre 17 y 23 escaños para la exministra. 40 Db (grupo Prisa) apunta a los 17 parlamentarios; SigmaDos (El Mundo) la sitúa entre 17 y 19 actas. Las dos últimas encuestas se han realizado tras el accidente ferroviario en Adamuz y el caos con los trenes de Rodalíes, que han generado desgaste al Ejecutivo.
23 son las actas con las que ya cuentan; podrían encajar perder dos y hasta tres diputados. Bajar de la frontera psicológica de los 20, como ya ocurrió en Extremadura, supondría un golpe considerable, admite un dirigente. “Se está jugando a expectativas bajas. Luego si sacamos 19, fiesta”, ironiza un cargo público.
Pero, pulverizar el peor resultado histórico (18 escaños en 2015), podría generar un seísmo interno en un partido que ya se removió con la confección de las listas. En el que algunos dirigentes que ya estaban al mando con Javier Lambán como líder, reconocen que “celebrarían” un batacazo de la exministra.
En Ferraz, se mueven entre la cautela, las dudas sobre los resultados que sugieren las encuestas y las voces que temen una dura derrota. Se asume un “mal resultado” admite un dirigente territorial. “No tiene muy buena pinta la cosa”, reconoce otro parlamentario.
“Se necesitaban candidatos alineados con Pedro: fue la estrategia del Congreso de Sevilla”
Dirigentes de varios territorios afirman que, aunque el veredicto de las urnas autonómicas no sea directamente extrapolable a la esfera nacional, el resultado de la ministra portavoz va a servir como termómetro para el PSOE a nivel estatal.
Uno de ellos afirma que es difícil argumentar que Aragón “es un caso aislado”. Primero, porque “se presenta un as de la baraja de Pedro”. Esto es, una exministra de Educación, exportavoz del Gobierno y del partido, además de secretaria de Política Autonómica del PSOE.

Segundo, porque Sánchez decidió enviarla a Aragón “porque se necesitaban candidatos alineados para hacer un PSOE ganador”. “En eso se basó la estrategia del Congreso de Sevilla [diciembre de 2024]”. Y, en última instancia, porque “sus puntos débiles” no son “autóctonos de Aragón”, sino “importados desde Madrid”. Interpretan que el adelanto electoral en Aragón, que cogió con el pie cambiado a la que fuera ministra portavoz hasta noviembre, le ha dificultado mudar de piel y distanciarse de su paso por el Gobierno.
Más allá del impacto del 8-F en la carrera política de Alegría, desde distintas federaciones reconocen que estarán muy pendientes este domingo. El 8-F es la primera prueba real de la estrategia de Sánchez de apostar por ministros para ser candidatos en sus respectivos territorios.
La derrota en Extremadura el 21 de diciembre fue devastadora para el partido. Sin embargo, Ferraz marcó distancias porque Miguel Ángel Gallardo había vencido en primarias a las dos candidatas que le disputaron la dirección, ambas bendecidas por el aparato. Desde Moncloa se hizo lo propio; el presidente adelantó su balance político de fin de año y redujo su presencia tras las elecciones, y la cercanía con las navidades contribuyó a diluir las dimensiones de este naufragio en la conversación pública.

Alegría pide el voto a los votantes moderados y Sánchez equipara a PP y Vox
En el acto de cierre de campaña, en Zaragoza, una emocionada Alegría reivindicó su apuesta por una “campaña limpia”, y destacó que “no todos han jugado con esa misma baraja”. Criticó a Azcón –“Está tan sediento de poder, de odio y de ambición que se ha bebido ese veneno de la polarización“-, por usar “la mentira y la infamia”, a sabiendas, para “destruir” su candidatura.
Esta idea le sirvió para pedir el voto “a los votantes moderados que han visto beber a Azcón de esa pócima de odio”. “El próximo domingo los votos del PP van a la ultraderecha, y los votos de la ultraderecha van al PP”, secundó Sánchez. Hace escasos días, fuentes del PSOE en Aragón criticaban a la exministra portavoz por no haber puesto más énfasis en este preciso mensaje.
Más allá de la incertidumbre con la subida de las pensiones, ya desterrada, Alegría ha tenido que aguantar el peso de varios lastres. La propuesta de un nuevo modelo de financiación autonómica, anticipada parcialmente por ERC exactamente un mes a las elecciones, ha estado permanentemente presente en la campaña.
En tres direcciones territoriales reconocen que la percepción de un agravio territorial no es fácil de gestionar tan cerca de las urnas. La comparecencia de Paco Salazar en el Senado tres días antes de votar, forzada por el PP, le impide obviar el impacto de las denuncias por supuesto acoso sexual contra el exalto cargo de Moncloa, con el que Alegría comió mes y medio antes de dejar el Consejo de Ministros.
Temor al efecto contagio en Castilla y León
Aragón es la segunda cita del nuevo ciclo electoral, que continuará en Castilla y León (15 de marzo) y en Andalucía (a más tardar, en junio). Carlos Martínez, alcalde de Soria, será el siguiente barón socialista en examinarse. Y desde la dirección de su territorio no ocultan su temor a que asuntos como la financiación autonómica acaben haciéndoles mella.
Como reconocen que su plan, antes de los adelantos en Extremadura y Aragón, era “ser los primeros” en este ciclo electoral. Para no verse lastrados por los malos resultados cosechados en la primera, y temidos en la segunda. La diferencia, en su caso, es que parten de mejores posiciones, y que siguen albergando la esperanza de ganar las elecciones. Gobernar, a juzgar por las encuestas, se antoja imposible.
Pedro Sánchez participa en un acto electoral en Huesca para respaldar a la candidata socialista en Aragón, Pilar Alegría. EFE/Javier Blasco
Junts, la última pieza del puzzle del decreto antidesahucios
En sólo una semana, el Gobierno ha virado el rumbo en varias ocasiones para intentar salvar las medidas que en diciembre incluyó en su decreto ómnibus, tumbadas por el único pleno extraordinario del Congreso en enero. El martes, entre presiones de sus socios de izquierdas y de derechas, el Consejo de Ministros aprobó dos nuevos reales decretos: uno recoge la subida de las pensiones, otro el llamado escudo social con la prohibición de desahuciar a personas vulnerables, ya redefinido para contentar al PNV y atraer a Junts.
Podemos, que consideró un “pacto criminal” el acuerdo con la formación de Aitor Esteban, desveló el viernes que votará a favor del decreto antidesahucios, por mucho “asco” que le generen los cambios. El respaldo de Junts, que ha anticipado su voto en contra, se configura como la última pieza necesaria para completar el puzzle. Y el viernes, en declaraciones a los medios, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, vendió que este voto a favor “parece que puede estar ya más cercano”.
Vista la forma de operar de los neoconvergentes, que acostumbran a cambiar de posición por sorpresa, o a no revelar sus movimientos hasta el último minuto, el Gobierno puede verse obligado a afrontar una nueva votación de infarto en las próximas semanas. En esta ocasión, cree que puede superarla.
