Opinión

Pilar Alegría: pesadillas con ‘Artículo 14’

Actualizado: h
FacebookXLinkedInWhatsApp

La candidatura de Pilar Alegría a la presidencia de Aragón nació muerta, en realidad, el 4 de noviembre de 2025, cuando el periódico que dirige su tocaya Gómez publicó una exclusiva atómica: la todavía ministra de Educación y portavoz de Gobierno compartía mesa con Paco Salazar, otrora gerifalte socialista, del núcleo duro del yerno de Sabiniano, harto denunciado por mujeres que trabajaron con él y que declararon que, entre otras lindezas, “se subía la bragueta en tu cara, escenificaba felaciones y pedía vernos el escote”.

Pilar Alegría y Paco Salazar, durante la comida en un céntrico restaurante de Madrid
Articulo14

Alegría lidió con semejante tomahawk periodístico al ritmo de un viejo clásico de El Símbolo: “Que sí, que no, / que nunca te decides, / quién sabe que lo quiere, / si no sé, lo dices”. Lo que en un principio fue descrito como un encuentro circunscrito “en el ámbito personal” metamorfoseó en un “error”. El PP hurgó en la herida supurante sin resistencia y quiso marcarse un perfect llevando este jueves al Senado al que fuera director de Análisis y Estudios del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, si bien El País enturbió la operación desvelando que “el PP de Madrid presionó a una edil para tapar una acusación de acoso contra el alcalde de Móstoles”. Quien esté libre de pecado, etcétera.

Alegría proclama en un medio de su cuerda, elDiario.es –el que, nobleza obliga, destapó el escándalo de Salazar–, lo que esconde en sus carteles electorales, esos en los que las siglas “P-S-O-E” están impresas con tinta invisible: “Cuento lógicamente con la experiencia de haber sido durante cuatro años ministra del Gobierno de España”. El PSOE tiembla como un flan en una montaña rusa. Las encuestas le dan entre 17 y 19 escaños; las más optimistas, 23. En el partido cunde el pánico y se intenta amortiguar el previsible hostión con un call center ridículo y enviando a Zaragoza al ministro Óscar López, al secretario adjunto de Organización en Ferraz, Borja Cabezón, y al hombre que susurraba a Leire Díez, Antonio Hernando. Si esto es un equipo ganador, etcétera. “¿No va a ser como Extremadura?”, preguntan a la candidata socialista en otro diario favorable, El País. Respuesta: “No”. Ya. Y las ranas crían pelo –en realidad, algunas lo crían, como la africana Trichobatrachus robustus–.

La exmilitante del PSOE Leire Díez saliendo de la Audiencia Nacional.
EFE

Alegría llora en la SER –otra emisora amiga– que sus rivales “quieren deshumanizarme”. Errare humanum est, y la candidata socialista ha patinado más que naide: asegura haber estudiado en la Universidad de Teruel, cuando esta no existe –es un campus de la Universidad de Zaragoza–; atribuye la rehabilitación de un edificio en el barrio zaragozano de Balsas de Ebro Viejo a los fondos Next Generation, gestionados por el Gobierno central, cuando aquella obra fue financiada íntegramente con fondos municipales durante la etapa de Azcón como regidor, y así. Pintan bastos para la exministra maña, pero, para compensar, los cráneos previlegiados del peperismo convocan, para rematar la campaña, unas K-ñas, con K- de Krusty, con Vito Quiles, con Q- de Quimera. Mientras Sánchez, impertérrito ante la hecatombe, le declara una guerra humeante al magnate Musk para seguir durmiendo en Moncloa. Me pregunto qué pensarán los lambanistas. Y, como viene siendo habitual, aquí sólo gana Vox. Váyanse acostumbrando.