Parejas

Phubbing en la mesa: el peligro de ignorar a tu pareja por el móvil que está arruinando las relaciones

Combatir el phubbing no exige grandes gestos, sino pequeñas decisiones diarias. Guardar el móvil durante una cena, escuchar sin interrupciones o simplemente mirar a la otra persona

Una pareja mirando el móvil y haciendo phubbing.

La escena se repite cada día en bares, restaurantes y hogares: dos personas sentadas frente a frente, los platos servidos, el silencio roto solo por el sonido de una notificación. No discuten, no se gritan, pero tampoco se miran. El culpable tiene nombre propio: phubbing, un término que une phone (teléfono) y snubbing (despreciar), y que describe el hábito de ignorar a quien tienes delante por prestar atención al móvil.

Lo que a primera vista parece una distracción inofensiva se ha convertido en uno de los conflictos silenciosos más habituales en la vida en pareja. “No es solo una mala costumbre, es una forma de desconexión emocional”, explica Diana Jiménez, psicóloga y psicoterapeuta experta en parejas. “Cuando el móvil se interpone de manera constante, la relación empieza a resentirse, aunque no haya discusiones evidentes”.

Qué es exactamente el phubbing

El phubbing ocurre cuando una persona consulta el teléfono —mensajes, redes sociales, correos o noticias— mientras su pareja intenta conversar o compartir un momento. La clave no está en el dispositivo, sino en la prioridad de la atención. “El problema no es mirar el móvil puntualmente, sino hacerlo de forma reiterada en momentos que deberían ser de conexión”, señala Jiménez.

Diversos estudios relacionan este comportamiento con un aumento de la insatisfacción en la pareja, más discusiones y una menor percepción de intimidad. La persona ignorada suele experimentar sentimientos de rechazo, frustración o invisibilidad, aunque le cueste ponerle nombre a lo que ocurre.

La mesa, un campo de batalla emocional

Para los terapeutas de pareja, uno de los escenarios más delicados es la comida compartida. “La mesa siempre ha sido un espacio de encuentro: se habla del día, se comparten preocupaciones, se refuerza el vínculo”, explica Diana Jiménez. “Cuando cada uno está pendiente de su pantalla, ese ritual se vacía de sentido”.

El impacto es acumulativo. La atención fragmentada envía un mensaje claro: hay algo más importante que tú ahora mismo. Con el tiempo, esa sensación puede derivar en distancia emocional e incluso en resentimiento.

Qué pasa en el cerebro cuando manda la pantalla

El móvil está diseñado para captar atención. Cada notificación activa la dopamina, el neurotransmisor del placer inmediato. “Nuestro cerebro se acostumbra a recompensas rápidas y constantes”, explica la terapeuta. “Frente a eso, una conversación tranquila o un silencio compartido pueden parecer menos estimulantes”.

Además, el cerebro no es verdaderamente multitarea. Saltar entre la pantalla y la conversación reduce la calidad de la escucha y hace que la otra persona se sienta poco valorada. A esto se suma el FOMO, el miedo a perderse algo, que empuja a revisar el teléfono incluso sin una necesidad real.

El “Pacto de la Cena”: reglas para reconectar

Ante este escenario, los especialistas proponen acuerdos sencillos pero efectivos. Diana Jiménez recomienda crear un “Pacto de la Cena”, un compromiso compartido para proteger los momentos importantes.

Entre las reglas básicas:

  • Cero móviles en la mesa: dejarlos en otra habitación o en una cesta común.
  • Avisar si se espera algo urgente, para evitar malentendidos.
  • Priorizar la mirada y la escucha, aunque solo sean 20 minutos.
  • Repetir el pacto en citas y paseos, no solo en casa.

“No se trata de prohibir la tecnología, sino de decidir conscientemente cuándo usarla”, subraya la experta.

Desconectar como acto de amor

Combatir el phubbing no exige grandes gestos, sino pequeñas decisiones diarias. Guardar el móvil durante una cena, escuchar sin interrupciones o simplemente mirar a la otra persona mientras habla son actos sencillos que refuerzan el vínculo. “Desconectar del teléfono para conectar con tu pareja es una forma clara de decir ‘eres importante’”, concluye Diana Jiménez. En un mundo hiperconectado, proteger la atención compartida puede ser uno de los mayores gestos de intimidad.

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