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Los mejores looks de Margot Robbie en la promo de ‘Cumbres Borrascosas’

Una vez más, Margot Robbie confirma que algunas historias no solo se ven: se viven, se visten y se desean incluso antes de llegar a la gran pantalla.

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Margot Robbie ha vuelto a demostrar que entiende el cine como algo que comienza mucho antes de que el público se siente en la butaca. Con Cumbres borrascosas, la actriz y productora australiana ha afinado una estrategia que ya le dio resultados con Barbie: transformar cada proyecto en una experiencia estética global, capaz de generar conversación, deseo y expectación meses antes del estreno.

La nueva adaptación del clásico de Emily Brontë no es solo una película, sino una operación cultural de gran escala. Con un presupuesto de 80 millones de dólares y el respaldo creativo de LuckyChap Entertainment, la productora fundada por Robbie, el filme aspira a convertirse en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del invierno.

Apostar por el cine en salas, no por el streaming

Una de las decisiones más significativas del proyecto fue rechazar una oferta muy superior de Netflix para quedarse con Warner Bros. La razón fue clara: Robbie quería un estreno tradicional en cines. Para la actriz, Cumbres borrascosas debía vivirse como un evento colectivo, no como un consumo doméstico inmediato.

Esa apuesta refuerza una nueva forma de liderazgo creativo en Hollywood: la de intérpretes con poder taquillero que también controlan la producción y la estrategia de lanzamiento. Robbie se consolida así como una figura capaz de convencer a los grandes estudios de apostar por proyectos ambiciosos liderados por mujeres.

Emerald Fennell y la ambición del melodrama extremo

La alianza con Emerald Fennell, directora y guionista del proyecto, era casi inevitable. Tras Una joven prometedora y Saltburn, Fennell ha demostrado una habilidad singular para provocar, incomodar y seducir al espectador. En Cumbres borrascosas, ambas creadoras han decidido llevar el romanticismo al límite, apostando por una intensidad emocional sin concesiones.

La intención es clara: convertir esta historia en una experiencia sensorial y emocional extrema, capaz de generar lágrimas, controversia y un impacto cultural duradero. El referente no es solo el cine de prestigio, sino los grandes melodramas que marcaron época.

Jacob Elordi, un Heathcliff para una nueva generación

La elección de Jacob Elordi como Heathcliff responde a esa misma lógica de alcance global. Joven, carismático y con una base de seguidores sólida, el actor representa la voluntad de conectar el clásico literario con el público contemporáneo. Robbie no ha dudado en destacar su talento y su potencial, subrayando que buscaba un intérprete capaz de convertirse en icono.

La química entre los protagonistas, cuidadosamente explotada en entrevistas y apariciones públicas, forma parte esencial de la narrativa promocional de la película.

 

Alta costura, joyas históricas y method dressing

Si algo ha definido la gira promocional de Cumbres borrascosas es su impacto visual. Margot Robbie ha convertido cada aparición en un ejercicio de method dressing elevado a su máxima expresión. Vestidos de Schiaparelli, Chanel, Thom Browne o piezas vintage de John Galliano han construido una imagen de heroína romántica, dramática y casi espectral.

Margot Robbie, con el vestido de Schiaparelli.
Margot Robbie, con el vestido de Schiaparelli.

Las joyas históricas, los encajes, las capas y las siluetas inspiradas en el siglo XIX no son simples elecciones de estilo: funcionan como una extensión narrativa de la película. Cada look parece una escena más del filme, diseñada para ser compartida, analizada y consumida en redes sociales.

Romanticismo gótico y estrategia cultural

La estética gótica que envuelve Cumbres borrascosas conecta con una tendencia creciente en moda y cultura visual. Las ficciones de época han demostrado su capacidad para influir en el consumo, impulsando el auge de la moda vintage y los códigos románticos oscuros. La campaña de Robbie se apoya en ese contexto para amplificar su alcance.

Vivien Leigh con el 'vestido de la vergüenza', en Lo que el viento se llevó (1939) y Margot Robbie, con el diseño homenaje de Chanel.
Vivien Leigh con el ‘vestido de la vergüenza’, en Lo que el viento se llevó (1939) y Margot Robbie, con el diseño homenaje de Chanel.

Los expertos señalan que esta combinación de San Valentín, alta costura, literatura clásica y protagonistas con magnetismo mediático ha disparado el nivel de interacción muy por encima de otros estrenos recientes.

Margot Robbie vestida de Tom Browne y con un look de Mark Gong, en París.
Margot Robbie vestida de Tom Browne y con un look de Mark Gong, en París.

Más que una película, un fenómeno anticipado

Con Cumbres borrascosas, Margot Robbie consolida su papel como arquitecta de universos culturales. Ha logrado que la conversación en torno a la película sea casi tan relevante como la obra en sí, demostrando que, en el cine contemporáneo, la experiencia empieza mucho antes del primer fotograma.

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