Sabine Lisicki, la tenista alemana conocida por su potente saque y su histórica final en Wimbledon 2013, está viviendo una de las etapas más desafiantes de su carrera y de su vida personal. Tras convertirse en madre por primera vez en septiembre de 2024 con el nacimiento de su hija, aún no ha podido recuperarse y no ha vuelto a pisar una pista de tenis.
Un regreso que parecía natural
Desde antes de dar a luz, Lisicki tenía la intención de regresar a la pista tras convertirse en madre. Su trayectoria en el tenis ha estado marcada por múltiples lesiones y regresos. Después de una grave lesión del ligamento cruzado en 2020 y un largo proceso de recuperación, consiguió volver a competir y ganó un título ITF en 2023. Volvió a lo más alto nueve años después de su última victoria profesional.
Ese historial de superar obstáculos alimentó sus expectativas de volver a jugar tras el embarazo, con la idea de competir de nuevo en 2025. Sin embargo, la realidad de la recuperación posparto ha sido más exigente de lo que Lisicki imaginaba. En varios mensajes públicos y entrevistas, la alemana ha compartido su experiencia. Su cuerpo necesitó más tiempo del esperado para recuperarse de los cambios causados por la gestación y la lactancia, algo que muchas deportistas suelen subestimar.
A finales de enero de 2026, la alemana sorprendió a sus seguidores. Anunció que había tenido que someterse a una operación abdominal relacionada con la gestación y el parto. Un procedimiento que, aunque necesario y exitoso, obligó a aplazar nuevamente su retorno competitivo. En su mensaje en redes sociales, explicó que había tenido que enfrentarse a dificultades inesperadas tras el embarazo y que ahora su enfoque principal era darle a su cuerpo el tiempo y el espacio necesario para sanar por completo.
La presión del regreso
Lisicki no oculta su deseo de volver. Más de una vez ha expresado que su pasión por el tenis sigue intacta y que no quiere fijar un plazo ni un plan a seguir, sino permitir que su recuperación marque el ritmo del proceso.
También ha hablado abiertamente sobre cómo la maternidad cambia las prioridades y cómo, físicamente, cada embarazo y cada mujer es diferente. Resaltando que compararse con otras deportistas no siempre es útil, incluso cuando otras mujeres en el circuito han logrado volver con éxito tras ser madres.
Por ahora, no hay una fecha concreta para su regreso al circuito. El periodo de recuperación tras la cirugía y el cuidado continuado de su hija hacen que la prioridad principal de Lisicki sea reponerse completamente, sin presiones externas, antes de plantearse competir de nuevo.

La historia de Lisicki pone en primer plano una realidad que muchas atletas enfrentan. La transición de ser una deportista de alto rendimiento a convertirse en madre y luego intentar equilibrar ambas facetas. Aunque algunas tenistas han tenido regresos exitosos, el camino de cada una es distinto, influido tanto por factores físicos como emocionales.
Su caso también subraya que la recuperación posparto no siempre es lineal ni predecible. Incluso cuando no hay complicaciones graves, el cuerpo de una mujer necesita tiempo y atención para volver al nivel competitivo que exige el deporte profesional.
