Portugal vuelve hoy a las urnas. Lo hace en una segunda vuelta atípica -inédita desde 1986- y tras una primera campaña electoral con récord en número de candidatos: hasta 11. Pero hoy, sólo dos proyectos y completamente antagónicos: el socialismo de Antonio José Seguro o la extrema derecha de André Ventura.
Bianca Silva tiene 23 años. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Oporto y ahora trabaja en el gabinete de comunicación de un colegio privado. Para ella estas elecciones son algo más que una simple cita electoral. “Siento que estas elecciones pueden ser un momento decisivo para la democracia portuguesa”, explica en conversación con Artículo14.

Las consecuencias de la borrasca Leonardo en Portugal
A ese clima político se ha sumado, además, un elemento inesperado. El paso de la borrasca que ha azotado también a España, ha puesto en jaque a varias regiones del país, que llega hoy a la cita con la duda de elevar la abstención.
“En las zonas más afectadas, muchas personas ni siquiera tienen condiciones para desplazarse hasta las urnas”, señala Bianca, que cree que esta circunstancia “puede acabar distorsionando aún más el resultado”.
A su juicio, incluso tendría sentido “aplazar la votación hasta que estén resueltos al menos los daños principales”, porque ahora mismo hay ciudadanos que no pueden ejercer su derecho al voto en condiciones normales.

El miedo al futuro
Hace tiempo que para los jóvenes la política ha dejado de ser algo lejano. El sentimiento que más se repite, explica, es el miedo al futuro. “El coste de la vida ha aumentado de forma muy significativa y los salarios no acompañan”, resume. Esa combinación genera una sensación de inestabilidad constante, a la que se añade una frustración profunda con los partidos tradicionales.
“Sentimos que no hacen cambios necesarios ni significativos”, apunta, una percepción que ha ido alimentando el descrédito hacia la política clásica y, con él, el crecimiento de la extrema derecha.
Las preocupaciones materiales ocupan el centro del debate cotidiano. Para Bianca, no hay dudas: el coste de la vida y, especialmente, el precio de la vivienda son hoy el principal problema para los jóvenes portugueses. “Es prácticamente imposible alquilar o comprar una casa solo en Portugal”, explica.
Muchos se ven obligados a seguir viviendo con sus familias o a compartir piso durante años, con la sensación de que la independencia personal se aplaza indefinidamente. “Nuestra independencia se va retrasando constantemente”, resume.
¿Aumento de la migración?
A ese malestar económico se suma una creciente preocupación por la seguridad, un tema que, según percibe, se vive de manera distinta según las generaciones.
“Entre personas más mayores y con una visión más conservadora, este sentimiento se asocia con frecuencia a la inmigración”, explica.
Y aunque considera legítimo debatir sobre un control más eficaz, advierte de que el asunto está siendo explotado políticamente. “Es un tema muy utilizado por el candidato de extrema derecha, que dice lo que muchos quieren oír”. El electorado descontento, hace el resto.

Los candidatos
La segunda vuelta enfrenta a dos figuras con perfiles y lecturas muy distintas en la calle. Bianca describe a António José Seguro como un candidato “consensuado”, especialmente en la izquierda y el centro, que “transmite cierta confianza y coherencia” y al que identifica como “el único de los dos que defiende claramente la democracia”.
En el lado opuesto sitúa a André Ventura, percibido por muchos como “una amenaza para la democracia”, que genera “miedo y mucho rechazo”, aunque cuenta con un respaldo sólido entre votantes conservadores que apoyan su candidatura “de forma muy firme”.
La polarización se ha intensificado en esta campaña. “Como solo hay dos candidatos, y uno de ellos es muy polémico y tiene gran presencia mediática, la política ha entrado mucho más en el día a día de la gente”, explica. La elección, dice, se ha simplificado hasta un punto extremo: “defender la democracia o arriesgar su desaparición”. Esa dicotomía ha elevado la tensión social y ha hecho que estas elecciones se vivan con mayor crispación que en anteriores convocatorias.
Un Portugal cada vez más polarizado
Pase lo que pase en las urnas, Bianca cree que el proceso deja el retrato claro del Portugal actual. Revela, dice, “una sociedad cada vez más polarizada”, donde la democracia se ha convertido en un eje central del debate y donde la extrema derecha logra movilizar apoyos gracias a la frustración acumulada. Para su generación, el mensaje es igualmente nítido: inseguridad económica, dificultades para emanciparse y desconfianza en un sistema político que no ofrece respuestas rápidas.
A pesar del cansancio y la incertidumbre, muchos jóvenes son cada vez más conscientes de la importancia del voto. “Queremos una democracia sólida que nos permita decidir nuestro futuro”, sentencia.
