Portugal decide estabilidad o ruptura en la segunda vuelta de las presidenciales

Aunque las encuestas apuntan a la victoria de António José Seguro en los comicios de este domingo, se medirá el resultado de André Ventura y la capacidad de Chega de condicionar la política portuguesa

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Una monja observa una calle inundada en la zona ribereña de Alcácer do Sal, Setúbal
Efe

Portugal celebra este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en un contexto marcado por la polarización política, el desgaste institucional y el avance creciente de la extrema derecha. Aunque los sondeos sitúan como favorito a António José Seguro, candidato respaldado por el Partido Socialista y sectores del centroderecha que ganó la primera vuelta, las miradas se centran en el alcance electoral de André Ventura, líder de la extrema derecha de Chega.

“La clave de estas elecciones no es si Ventura va a ganar o no”, explica a Artículo14 Liliana Valente, periodista política del diario Expresso. “Si hablamos solo de él, parece que ya haya ganado. Esta elección hay que mirarla desde lo que representa António José Seguro”, insiste. Por primera vez desde la restauración de la democracia en Portugal, un candidato de extrema derecha ha logrado situarse en cabeza en las encuestas durante la primera fase del proceso electoral, aunque finalmente no lograra imponerse en las urnas.

El candidato presidencial portugués André Ventura se dirige a sus partidarios
EFE/EPA/TIAGO PETINGA

Un precedente en las presidenciales de Portugal

“Fue la primera vez en Portugal que el líder de la extrema derecha concentró más intenciones de voto, pero no ganó”, recuerda Valente. Ese precedente marca el punto de partida de una segunda vuelta en la que el resultado parece previsible, pero el contexto es más frágil de lo que indican las cifras.

Uno de los factores determinantes será la participación. La campaña se ha desarrollado en un clima de apatía política, desconfianza en las instituciones y cansancio social, agravado en los últimos días por un fuerte temporal que ha afectado a varias zonas del país. “Habrá mucha gente que no vote. Hay personas que sienten que no tienen un candidato claro, y eso puede beneficiar a quien tiene un electorado más movilizado” advierte la periodista.

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Partidarios del candidato presidencial Antonio Jose Seguro
EFE/EPA/JOSE COELHO

Seguro llega a la cita con una amplia red de apoyos institucionales, incluidos dirigentes del Partido Social Demócrata (PSD, conservador), lo que le otorga una ventaja clara sobre Ventura. Sin embargo, esa transversalidad no garantiza una movilización suficiente frente a un electorado polarizado y movilizado por parte de Chega.

La influencia de Ventura en Portugal

Aunque todo apunta a que André Ventura no alcanzará la presidencia, su influencia política es evidente. “Ventura es muy poderoso ahora mismo, no solo porque sea el líder de la oposición, sino por la influencia real que ha tenido en el Gobierno”, subraya Liliana. El Ejecutivo de Luís Montenegro ha asumido parte del marco discursivo impulsado por Chega, especialmente en materia de inmigración, nacionalidad y seguridad. Ventura asumió el liderazgo de la oposición tras las elecciones parlamentarias de 2025, donde su partido obtuvo un resultado histórico y quedó muy cerca del Partido Socialista en escaños.

Una delegada muestra una papeleta electoral en un colegio electoral de Caldas da Rainha
EFE/EPA/JOSE COELHO

“No se trata solo de discurso. Ha habido cambios en leyes importantes, como la ley de inmigración o la ley de nacionalidad, que se hicieron con Chega”, agrega Valente. Esa capacidad de condicionar políticas públicas sin necesidad de gobernar constituye, a juicio de la periodista, el principal logro político de Ventura hasta la fecha.

El populismo de Chega en Portugal

El líder de Chega ha usado la ambigüedad ideológica como herramienta política. “Nunca sabes exactamente qué defiende. Dice lo que la gente quiere oír, pero cambia de posición cuando percibe que pierde apoyo”, incide la reportera. Así ocurrió con su postura sobre los derechos laborales y las huelgas, que moderó tras una gran movilización sindical el pasado otoño.

Un cartel electoral del líder de ultraderecha en Portugal, André Ventura
EFE/ Carlota Ciudad

Por eso, el dato decisivo de esta segunda vuelta no será únicamente el vencedor, sino el porcentaje final de Chega. “Si Ventura alcanza el 30 o el 35 %, su poder aumentará mucho. Se sentirá legitimado para profundizar en esta estrategia de polarización”, considera. Más que un logro personal, se traduciría en una mayor agitación para el conjunto del sistema político portugués.

En el plano institucional, la elección también es relevante. Aunque el presidente portugués no ejerce funciones ejecutivas, dispone de competencias clave, como el veto legislativo o la posibilidad de disolver el Parlamento. “No es una figura simbólica. Es parte esencial del equilibrio de poderes”, apunta Valente.

En un contexto internacional marcado por la inestabilidad y el auge de la extrema derecha, ese papel adquiere mayor peso. António José Seguro representa previsibilidad, moderación y una clara orientación europeísta. “Es un centrista, un político previsible, que ofrece una cierta descompresión del clima político”, puntualiza la periodista de Expresso.

El candidato presidencial portugués Antonio José Seguro ondea una bandera portuguesa
EFE/EPA/JOSE COELHO

Ventura, en cambio, encarna la ruptura. “Es imprevisible, inestable, cercano en su forma de pensar a Trump y a otros líderes de la extrema derecha”, afirma la periodista. Una eventual victoria suya supondría, en su opinión, “un test para la democracia portuguesa” y un paso más en su objetivo declarado de reformar el régimen político.

La batalla política se libra también en el terreno mediático. Ventura domina las redes sociales, mientras que Seguro responde a un modelo más clásico de comunicación. El periodismo, como en otros países occidentales, trata de adaptarse a los tiempos convulsos. “La influencia de los periodistas está disminuyendo en todo el mundo”, reconoce Valente, aunque subraya el papel creciente de los medios tradicionales en plataformas como Instagram o X. “No estamos muertos. Estamos luchando con nuevas herramientas”, concluye la reportera.

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