La lupa de la Directora

Si Aragón es Ohio, Vox superará el 20% en las generales

Los de Abascal se consolidarán hoy como la única fuerza que ensancha su base. Ya arrebatan voto al PSOE en los barrios desfavorecidos de grandes ciudades como Zaragoza. Cuanto más Sánchez, más Vox

En 2015 un equipo de politólogos escribió el libro Aragón es nuestro Ohio: así votan los españoles. El texto demuestra que los resultados electorales de esta comunidad anticipan lo que se votará en las generales. Durante más de un siglo Ohio ha avanzado quién sería el inquilino de la Casa Blanca.

Los datos avalan el paralelismo demoscópico. En España el PSOE ha ganado seis veces las elecciones y el PP cinco. En Aragón también. El partido que ha sido primera fuerza en las citas aragonesas siempre ha vencido en las siguientes generales.

Aunque el estudio se llevó a cabo en tiempos del bipartidismo ha envejecido bien. El resultado de las autonómicas y generales de 2019 y 2023 lo corrobora. En el primer caso el triunfo de Javier Lambán fue la antesala de la victoria de Pedro Sánchez y, hace tres años, Jorge Azcón marcaba el camino de Alberto Núñez Feijóo.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, en un acto de campaña

El resultado que arrojen hoy las urnas se leerá en clave nacional. Los trackings que manejaban los partidos a última hora de la jornada de reflexión seguían la tendencia de las encuestas publicadas. Salvo sorpresa mayúscula, el PP ganará las elecciones con los mismos 28 escaños de 2023, con uno o dos más o con uno menos, tal y como reflejaban los sondeos más pesimistas en la tarde de ayer.

Debacle histórica

Azcón se enfrentará a una victoria insuficiente como la de María Guardiola en Extremadura y, por tanto, no podrá ser investido presidente sin la venia de Vox. El consuelo vendrá del duro castigo que se espera para su principal rival, Pilar Alegría. El PSOE se encamina hacia su peor resultado histórico con una horquilla en los sondeos de entre 16 y 18 representantes frente a los 23 actuales. El PP podría doblar su distancia sobre el PSOE en número de escaños respecto a la anterior cita electoral.

Sánchez en un acto con Pilar Alegría
EFE/Javier Blasco

El primer examen a una ministra candidata de Sánchez se antoja duro. En La Moncloa se ponen la venda antes que la herida. La consigna será que si se logran salvar los 18 escaños se habrá empatado con Lambán, obviando que el fallecido presidente firmó ese resultado con un Podemos al alza que logró 14 diputados en 2015. Hoy parece difícil que los morados logren entrar en la Cámara y el único partido de izquierdas que resiste es la Chunta Aragonesista, que se ha convertido en el partido refugio del votante progresista.

El PSOE encadenará una nueva derrota sin inmutarse. No habrá revuelta interna ni siquiera entre los muchos detractores que Alegría tiene en su federación. En los socialistas se impone el miedo a la cancelación de quien disiente. La militancia está con Sánchez y hay que medir bien los pasos. La etiqueta de traidor inhabilita a futuro a quienes aspiran a la sucesión.

Silencio en el PSOE

A lo máximo que se llegará será a invitar a una reflexión sobre los resultados. Lo hará la semana que entra Juan Lobato dentro de los actos que organiza con su think tank. Le seguirá un goteo de voces de cargos medios en distintos territorios. También hará notar su presencia el exministro Jordi Sevilla, que, tras la publicación de su manifiesto, intenta aglutinar a un grupo de jóvenes capaces de plantar cara al sanchismo. Ni siquiera se espera un envite de Emiliano García Page.

El lunes el luto se llevará por dentro en el socialismo. No habrá autocrítica pese a que, en esta ocasión, Sánchez carece de excusa. Alegría no es una candidata improvisada e imputada como Miguel Ángel Gallardo en Extremadura.

Abascal en un acto en Zaragoza
EFE/ Javier Cebollada

Alegría recibirá el castigo a la no gestión del presidente del Gobierno, que ha optado por engordar a Vox como única estrategia electoral. Santiago Abascal será el gran vencedor de la jornada. Entre 13 y 15 diputados pronosticaban ayer las últimas encuestas. La ultraderecha tiene a tiro duplicar sus representantes.

Los de Abascal son los principales beneficiados del carrusel electoral que improvisó el PP. Vox parece no tener techo. Los resultados en Extremadura avanzan lo que puede pasar en Aragón, pero también una tendencia que se consolida a nivel nacional.

Vox ensancha su base

A diferencia del resto de partidos, Vox está consiguiendo ensanchar su base electoral. Es la formación preferida entre las generaciones más jóvenes, pero ya no solo entre los menores de 25, sino en los de menos de 45 años. Aunque el votante sigue siendo muy mayoritariamente masculino, va captando más voto entre las mujeres y cada vez tiene más presencia fuera del ámbito rural y entre quienes tienen rentas más bajas.

El perfil del electorado es mucho más trasversal que en sus inicios. Vox avanza en sectores sociales más empobrecidos tradicionalmente más vinculados a la derecha. Abascal ya arrebata voto a Sánchez incluso entre las mujeres, que son las que han mantenido al presidente en La Moncloa en las últimas votaciones.

Los datos de Opina360 publicados por Artículo14 en noviembre del pasado año ya detectaban un trasvase de electoras superior al 3 por ciento. Si se extrapolan los resultados de las generales de 2023, donde el PSOE logró 7,7 millones de votos, el intercambio sería de más de 200.000 papeletas.

Al igual que ha ocurrido en otros países de Europa como Francia, la ultraderecha está calando en los barrios más pobres de las ciudades. El plan de Sánchez de alimentar a Vox para desangrar al PP puede pasarle factura. La incapacidad del Gobierno de dar soluciones a problemas como la vivienda o retos como la inmigración agitan un voto antisistema que encuentra refugio en las opciones más radicales.

Cuanto más se enroque Sánchez, más crecerá Vox. La debilidad parlamentaria del presidente está hipotecando su gestión y dando alas a los ultras. En la ciudad de Badajoz, Vox dio el sorpasso al PSOE. En Zaragoza, las encuestas reflejan un empate técnico entre ambas formaciones. Zaragoza es la ciudad con un perfil sociodemográfico más parecido al conjunto de España; es el municipio donde las empresas hacen sus pilotos para lanzar productos. Si Aragón sigue siendo el Ohio español, Vox puede superar el 20 por ciento en las generales.

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