Guardiola teme que Vox estire la negociación hasta después de las elecciones de Castilla y León

El PP asume que su primera investidura puede fracasar porque coincidirá con la precampaña de Castilla y León. “Es una prioridad que tengamos gobierno cuanto antes”, defiende Guardiola

María Guardiola y Santiago Abascal.
KiloyCuarto

Sin novedades en Extremadura. Primero, las fuentes conocedoras de la negociación entre el PP y Vox apuntaron a que no habría novedades hasta después de los comicios de Aragón, que se celebran este lunes. Pero ya los retrasan hasta después de los de Castilla y León, el quince de marzo. Una parálisis que llevaría María Guardiola a una situación prácticamente límite.

Si estos plazos acaban materializándose, supondría, de facto, un primer fracaso para la dirigente extremeña. La primera sesión de investidura debe celebrarse, como tarde, el 3 de marzo. Y ahí, en el equipo de Guardiola ya cuentan con que Vox pueda tumbar su investidura. Fuentes de la negociación admiten que el “bloqueo” podría prolongarse hasta después de las elecciones en Castilla y León, lo que permitiría a Vox mantener la presión sobre el PP en varios territorios a la vez

Este escenario coincide con los plazos legales que marcan el proceso de investidura. El 10 de febrero vence el plazo para que el presidente de la Asamblea de Extremadura proponga un candidato a la Presidencia de la Junta. En caso de que la investidura no prospere, la sesión podría celebrarse como máximo el 3 de marzo.

Si Guardiola no logra ser investida en las dos votaciones previstas, se activará el reloj electoral, otorgando a PP y Vox dos meses adicionales para alcanzar un acuerdo antes de una repetición electoral. El 3 de mayo como fecha tope para intentar desbloquear las negociaciones, antes de que se desconvoquen las Cortes regionales y se fijen unas nuevas elecciones para finales de junio, a pesar del resultado histórico obtenido por la derecha en las urnas.

La preocupación en el PP extremeño es evidente ya que el calendario “aprieta”. Así lo reconoció la propia maría Guardiola este martes. No hay margen para estrategias dilatorias. “Creo que es una prioridad que Extremadura tenga un gobierno y lo tenga cuanto antes”, recalcó, insistiendo en que su única preocupación es que la región cuente con un Ejecutivo estable y fuerte que permita consolidar el cambio político iniciado hace dos años y medio.

Así, la presidenta en funciones aseguró que tenía la agenda “abierta” para negociar con Vox, hasta el punto de estar dispuesta a cancelar compromisos institucionales si es necesario para sentarse a dialogar. Sin embargo, lamentó que hasta el momento solo se hayan producido tres reuniones formales entre ambas formaciones desde las elecciones, un número que considera claramente insuficiente.

“Si me preguntáis a mí, creo que son pocas”, afirmó, reclamando un trabajo “concienzudo”, “riguroso” y “serio”, con documentos sobre la mesa y propuestas argumentadas. La posibilidad de que Vox entre en el Ejecutivo autonómico continúa estando encima de la mesa.

Las exigencias de Vox

Mientras tanto, Vox insiste públicamente en que “no hay avances” en las conversaciones. El portavoz nacional del partido, José María Fúster, reiteró que su formación quiere entrar en el Gobierno extremeño y rechazó cualquier insinuación de que Vox prefiera quedarse fuera del Ejecutivo. “¿Para qué montamos un partido si no es para gobernar?”, se preguntó, dejando claro que sólo aceptarán un acuerdo que incluya competencias claras y presupuesto suficiente.

El líder de Vox en Extremadura no rebaja la tensión con Guardiola y la acusa de “engañar a los extremeños” y eludir responsabilidades por haber convocado elecciones anticipadas confiando en una mayoría absoluta que no llegó. Fernández exigió garantías de cumplimiento y advirtió de que su partido no volverá a aceptar acuerdos ambiguos.

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