Apretar en la recta final de la campaña. Esta es la consigna de Jorge Azcón, compartida con la dirección nacional. Creen que hay margen de mejora en los últimos cinco días, a tenor de sus últimos trakings. Estas encuestas para consumo interno otorgan a Azcón entre entre uno y dos escaños más de los que tiene actualmente, lo que supone una subida con respecto a los números publicados en las encuestas del lunes, y que elevaron la preocupación interna.
Así, los populares se preparan para librar un final de campaña muy intenso en el que todos los votos son necesarios. Saben quienes manejan las encuestas que el resultado final se decidirá por un “centenar de votos” en los restos, y de ahí las apelaciones al voto útil.
Los sondeos internos apuntan a que Azcón podría hacerse con los 30 escaños. “Es probable”, sugieren las fuentes consultadas. Y esto aporta algo de tranquilidad a los populares, sobre todo después de que las alarmas se hayan encendido durante los últimos días al detectar una tendencia a la baja. “Los sondeos han preocupado”, reconocen a este periódico fuentes muy cercanas al presidente.
Los trackings internos que llegan a la mesa del presidente aragonés detectaron en un par de ocasiones que podía bajar de los 28 escaños. Entonces, se vivieron “momentos de tensión”. Sin embargo, aseguran, estos malos pronósticos duraron muy poco. “Hubo repunte en menos de 24 horas”, aseguran. Ahora, los datos que manejan “generan cierta calma”.
“Jorge ha estado muy tranquilo en campaña y sigue estando”, aseguran sus máximos colaboradores. Y es que no hay ninguna encuesta que desmonte la realidad de que volverá a ser presidente tras el próximo 8 de febrero. Será el más votado y volverá a gobernar. “Vamos a acabar con un magnífico resultado electoral el domingo”, dijo este martes el barón autonómico en un mitin electoral junto a Alberto Núñez Feijóo. Las únicas incógnitas en esta campaña son la mayor dependencia o menor del PP de Vox y cuánto caerán las siglas socialistas en Aragón.
Que los sondeos preocupan, es una obviedad, de ahí que este miércoles, el propio Feijóo mandara desde Huesca un mensaje claro llamando a la concentración del voto en su papeleta. El PP es consciente de que hay un voto que se les escapa, el del votante que “vota más con el estómago” que por convicciones, según definen en Génova. “El voto del enfado no soluciona ningún problema y es un voto perdido. El voto para hacer mayorías sí que soluciona problemas”, aseguró.
Feijóo insistió en que “cada voto cuenta” y advirtió de que “si los votos se dispersan, al final, restan las posibilidades de un gobierno estable”.
¿Vox en el Gobierno?
El melón para el PP llegará tras el 8 de febrero. Y para ello, el PP también se prepara. Los populares saben que el lunes 9 se levantarán sabiendo que tienen que descolgar el teléfono y negociar con Vox. Públicamente, Azcón ha repetido públicamente que quiere gobernar en solitario y que, de hecho, no cree que Vox quiera sentarse en el consejo de gobierno.
Si bien, en privado, en su entorno se abren ya a esa posibilidad y no descartan en absoluto que esa opción esté encima de la mesa negociadora. “El lunes veremos”, concluyen las fuentes consultadas por este periódico. “Habrá que modular”, sugiere un cargo autonómico.
En todo caso, “no es lo mismo llegar al domingo con 28 escaños que con 30”, opinan en el PP. Y de ahí el esfuerzo final de Azcón y Feijóo en esta recta final, en la que además se ha empezado a denunciar “la pinza” del PSOE y de Vox, cosa que no se había hecho hasta ahora. “Aquí la gente no sabe quién es el candidato de Vox, solo a Abascal. Pero el viernes Abascal se irá y ya no le volveremos a ver aquí”, se revuelven las fuentes consultadas en el equipo de Azcón.
