La borrasca Leonardo ha irrumpido en Andalucía tal y como anticipaban las previsiones, dejando lluvias intensas y generalizadas en prácticamente toda la comunidad. Más allá de la virulencia de las precipitaciones —especialmente acusadas en puntos como Grazalema, donde se han acumulado hasta 350 litros por metro cuadrado—, la mayor amenaza reside en que el temporal llega sobre un terreno ya saturado, con ríos y embalses al límite tras la sucesión de borrascas de la semana pasada y sin apenas margen para asumir más caudales.
Este escenario de alto riesgo de desbordamientos e inundaciones es el que, según ha explicado el consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, ha motivado la activación de los avisos rojos, naranjas y amarillos con los que la Aemet ha cubierto todo el territorio andaluz. Ante esta situación, la Junta decidió el martes suspender las clases en toda la comunidad, salvo en Almería, y ordenar la evacuación de hasta 3.000 personas en Cádiz, Málaga y Jaén, desalojos que este miércoles se han extendido también a Huelva y Granada y que podrían ampliarse en función de la evolución de los cauces.
“Nos queda todavía una jornada realmente compleja, marcada no solo por la lluvia, sino por las consecuencias de los ríos desbordados, que están provocando desalojos prácticamente en todas las provincias”, ha señalado Sanz pasadas las dos de la tarde.
A esa hora, más de un centenar de carreteras permanecían cortadas en Andalucía, 38 de ellas en la provincia de Cádiz, en su mayoría por acumulaciones de agua, desprendimientos o caída de árboles. Estas incidencias han llegado a aislar varios municipios, especialmente en Cádiz, Málaga y Granada. El transporte ferroviario tampoco ha escapado al impacto del temporal: el servicio Avant ha quedado suspendido en toda la comunidad, mientras que en Sevilla no ha circulado ningún tren —ni cercanías, ni media distancia con Córdoba, ni AVE—, a lo que se suma la interrupción de la alta velocidad entre Málaga y Granada. Además, unas 3.800 familias se encontraban sin suministro eléctrico o de fibra óptica.
Pese a ello, la principal preocupación de las autoridades no está en las comunicaciones terrestres, sino en las avenidas fluviales, muchas de ellas en niveles históricos, y en los embalses, varios al 100% de su capacidad o por encima del 90%, que ya estaban desembalsando de forma preventiva. Actualmente, 14 ríos se encuentran en nivel rojo, lo que supone un riesgo extremo, una situación que afecta también a 10 embalses, mientras que otros 31 cauces permanecen en nivel naranja. En total, alrededor de 3.500 personas han sido desalojadas este miércoles en Cádiz, Málaga, Jaén, Granada y Huelva, una cifra que podría aumentar a lo largo de la tarde.
Grazalema, al límite, espera la llegada de la UME
Grazalema, en plena Sierra de Cádiz y considerado uno de los puntos más lluviosos del país, ha vuelto a situarse en el epicentro del temporal. Sin embargo, las precipitaciones de las últimas horas han superado incluso la capacidad de resistencia de este municipio de 1.970 habitantes, habituado a convivir con la lluvia. Tras semanas de borrascas encadenadas, el terreno no ha podido absorber más agua y, a partir del mediodía, la situación se ha agravado en el Barrio Bajo, donde se encuentran el Ayuntamiento y varias dependencias municipales. Allí, el agua ha llegado a alcanzar la altura de “las rodillas”, según ha explicado Javier Pérez, concejal de Economía y Hacienda.
Ante la magnitud de la emergencia, la Subdelegación del Gobierno y la Junta de Andalucía han movilizado efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del Infoca. El objetivo, según ha avanzado Sanz, es proceder al desalojo de “hasta 400 vecinos”, cerca de una cuarta parte de la población del municipio, donde ya se ha instalado un Puesto de Mando Avanzado.
Las consecuencias del temporal también se han dejado sentir en el interior de las viviendas. “El principal problema está en los sótanos; el agua ha comenzado a salir incluso por los enchufes”, ha señalado Pérez. El consejero ha detallado que la saturación del terreno ha provocado que el sistema de alcantarillado y saneamiento haya colapsado, expulsando agua al exterior. Algunos vecinos, visiblemente preocupados, han llegado a abrir regolas y calos en los muros para tratar de achicarla.
Las previsiones no apuntan a una mejora inmediata. El embalse que abastece al municipio, El Fresnillo, “está completamente lleno y tiene que desembalsar”, según fuentes de la Junta. Aunque no se teme por la seguridad de la presa —con una capacidad de 0,276 hectómetros cúbicos—, sí se prevé que puedan producirse nuevas anegaciones. Por ello, la UME trabaja para aliviar el nivel del embalse, ya que “la presa no tiene capacidad para desaguar al ritmo necesario”.
Más allá de Grazalema, las evacuaciones en la zona rural de Jerez han continuado durante la mañana y en Ubrique la caída de una piedra sobre una vivienda ha provocado un herido. “Podría haber sido peor”, ha reconocido el alcalde, José Mario Casillas, quien ha precisado que en el momento del suceso solo había una persona en el interior del inmueble. La roca continuó su recorrido hasta impactar contra dos vehículos.
