La borrasca Leonardo siembra el miedo en Andalucía de nuevo: clases suspendidas y más de 3.000 desalojados

El impacto de la borrasca Leonardo se ve agravado por un contexto meteorológico excepcional: enero ha cerrado como el mes más lluvioso en Andalucía en un cuarto de siglo

El impacto de la borrasca Leonardo se ve agravado por un contexto meteorológico excepcional: enero ha sido el mes más lluvioso en 25 años.

Andalucía afronta de nuevo horas críticas por el avance de la borrasca Leonardo, un temporal que ha devuelto el miedo a amplias zonas del sur peninsular tras provocar inundaciones, desalojos masivos y la paralización casi total de la actividad educativa y del transporte. Las intensas lluvias, que se suman a un enero excepcionalmente húmedo —el más lluvioso en los últimos 25 años—, han saturado ríos, arroyos y embalses. Por ello, se ha obligado a activar los máximos protocolos de emergencia.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha elevado a nivel rojo el aviso por lluvias en varias comarcas andaluzas, especialmente en el área del Estrecho, en Cádiz, así como en zonas de la Serranía de Ronda y Grazalema. Se trata del nivel de riesgo más alto, reservado para situaciones de peligro extremo. Además, las previsiones apuntan a acumulaciones de hasta 120 litros por metro cuadrado en una sola hora y más de 200 litros en apenas una noche en algunos puntos de Andalucía como Grazalema.

Más de 3.000 personas desalojadas

Ante la amenaza de desbordamientos, las autoridades han ordenado desalojos preventivos en municipios de Cádiz, Málaga y Jaén. En total, más de 3.000 vecinos han tenido que abandonar sus viviendas durante la noche, muchos de ellos residentes en zonas inundables próximas a cauces fluviales. Polideportivos y centros municipales se han habilitado como alojamientos temporales para acoger a las familias afectadas.

En la provincia de Granada, la situación es especialmente preocupante. Las lluvias han anegado calles y viviendas en localidades como Loja, Valderrubio, Benalúa de las Villas o Huétor Santillán. En algunos puntos, varias personas han quedado atrapadas en sus casas o en el interior de sus vehículos. Por ese motivo, se ha obligado a realizar rescates de urgencia. Carreteras secundarias permanecen cortadas y se recomienda evitar cualquier desplazamiento que no sea imprescindible.

Clases suspendidas y transporte paralizado

La magnitud del temporal ha llevado a la Junta de Andalucía a suspender la actividad lectiva en todas las provincias salvo Almería. Esta medida preventiva busca evitar riesgos en los desplazamientos. También el transporte ferroviario se ha visto gravemente afectado. Gran parte de las líneas de alta velocidad, media distancia y Cercanías han quedado interrumpidas. Por tanto, varias ciudades han quedado aisladas temporalmente.

Renfe ha confirmado la suspensión de los servicios entre Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, así como de numerosas conexiones de Cercanías, lo que ha provocado importantes trastornos a miles de viajeros en plena jornada laboral.

La UME, desplegada en puntos críticos

Más de 250 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), apoyados por unos 90 vehículos especializados, se encuentran ya desplegados en distintas provincias andaluzas. Su labor se centra en tareas de vigilancia, achique de agua, refuerzo de infraestructuras sensibles y prevención de posibles desbordamientos.

Uno de los puntos bajo especial supervisión es la balsa minera de Aznalcóllar, en Sevilla, donde los militares han levantado un muro de contención con sacos de arena para minimizar riesgos. Las autoridades insisten en que se trata de una actuación preventiva, dentro de un operativo general de control de instalaciones vulnerables.

Un enero histórico por las lluvias

El impacto de la borrasca Leonardo se ve agravado por un contexto meteorológico excepcional. Enero ha cerrado como el mes más lluvioso en Andalucía en un cuarto de siglo. Esto ha dejado los suelos completamente saturados y ha reducido al mínimo su capacidad de absorción. Por eso, cualquier episodio de lluvias intensas, como el actual, se traduce rápidamente en inundaciones y crecidas súbitas.

Los servicios de emergencia mantienen el nivel máximo de alerta y piden a la población extremar la prudencia, no cruzar zonas inundadas y seguir en todo momento las indicaciones oficiales. Mientras tanto, Andalucía vuelve a contener la respiración ante un temporal que, una vez más, pone a prueba su capacidad de resistencia frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

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