El PP no augura avances en Extremadura hasta después de las elecciones en Aragón

Guardiola “contempla” a Vox en su Gobierno pero las negociaciones se encuentran en un punto muerto

La presidenta María Guardiola y el presidente Jorge Azcón

Sin grandes avances en las negociaciones entre el Partido Popular y Vox. Tal y como avanzó Artículo14, María Guardiola descolgó el teléfono tras la configuración de la Mesa de la Asamblea para reconducir las relaciones y volvió a ofrecer públicamente a sus interlocutores que formen parte de su Ejecutivo, aunque sin aclarar el número de consejerías. Fuentes conocedoras de las negociaciones creen que “no” habrá resultados hasta después de las elecciones de Aragón, el ocho de febrero.

La negociación se encuentra en un punto muerto. La sesión constitutiva de la Asamblea de Extremadura se celebró sin un acuerdo previo entre PP y Vox, lo que activa ahora un calendario institucional que estrecha los plazos. A partir de ese momento, el presidente de la Cámara dispone de 15 días para proponer un candidato a la Presidencia de la Junta, que previsiblemente será María Guardiola.

Tras ello, se abre otro plazo de 15 días para la presentación del programa de gobierno y la celebración del debate de investidura. En la práctica, el PP y Vox cuentan con apenas dos semanas para desbloquear la situación antes de afrontar una votación clave que, de fracasar, pondría en marcha el reloj electoral hacia una posible repetición de elecciones en junio.

Fuentes del Partido Popular asumen que, hasta que no se celebren las elecciones aragonesas del 8 de febrero, los avances serán mínimos o inexistentes. El propio entorno de Guardiola da por hecho que cualquier acuerdo quedará aplazado hasta después de esos comicios, para evitar que la negociación extremeña interfiera en la estrategia electoral nacional del partido.

Desde Vox, el mensaje público se mantiene frío. Santiago Abascal rehusó aclarar si su formación votará en contra de la investidura de Guardiola en caso de que no se alcance un acuerdo, insistiendo en que Vox no negocia “en medios de comunicación”. No obstante, sí subrayó que su partido no está dispuesto a facilitar la gobernabilidad para que “unos señores sienten el culo en unos sillones y no cambie nada”, recordando que esa fue la razón por la que rompieron los gobiernos de coalición con el PP en julio de 2024, tras lo que califican como una “estafa” vinculada a la política migratoria.

Abascal se reafirmó en que ahora sí quiere un vicepresidente y consejeros de Vox en el Ejecutivo. Y Vox ha dejado claro que no aceptará una abstención ni un apoyo gratuito: será “sí o no”. En el documento remitido a Guardiola, la formación de Abascal incluyó una serie de exigencias transversales consideradas irrenunciables, entre ellas la política migratoria, el recorte de subvenciones a los llamados “chiringuitos” y, de forma destacada, las competencias de agricultura, clave para su oposición al Pacto Verde europeo.

Aunque Guardiola ofreció formalmente la entrada de Vox en el Ejecutivo, devolvió el documento con anotaciones propias, lo que llevó a Vox a frenar en seco los avances, según el partido de Abascal.

En redes sociales, María Guardiola replicó a Abascal sobre su entrada en el Ejecutivo autonómico, asegurando que la participación de su partido en un eventual gobierno extremeño ya está “contemplada” dentro de las negociaciones. Apeló a que ese entendimiento se materialice “con normalidad y proporcionalidad”.

Así, los populares dan por seguro que Vox utilizará el choque con Guardiola como parte de su discurso para las elecciones del 8-F. Todo apunta, por tanto, a un “bloqueo” hasta que se conozca el resultado en Aragón.

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