Las negociaciones para la formación de un nuevo gobierno en Extremadura atraviesan un momento de máxima tensión tras la decisión de Vox de paralizar los contactos con el Partido Popular. La formación liderada por Santiago Abascal ha optado por levantarse de la mesa al considerar que la presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, “no quiere cambiar políticas, ni respeta a los votantes de Vox, ni actúa con responsabilidad”.
Esta ruptura temporal se produce en un momento clave del calendario parlamentario, a apenas un día de la constitución de la Asamblea extremeña este mismo martes.
Fuentes populares señalan que, de cara a esa conformación de la Mesa, el PP no requiere el respaldo de Vox. Subrayan, además, que si Vox pretende formar parte de la Mesa, necesitaría al menos dos votos procedentes del PP en la elección de los secretarios.
Asimismo, fuentes conocedoras de los contactos creen que el escenario “aún es reconducible” y que existen bases suficientes para retomar el diálogo cuando llegue el momento de abordar la formación del gobierno. Admiten que será necesario “redefinir” la relación entre Guardiola y Vox, muy deteriorada.
La decisión de Vox
La decisión de romper los contactos fue adoptada tras la reunión del Comité de Acción Política (CAP), presidido por Abascal, que dio instrucciones expresas a su equipo para no continuar con las conversaciones hasta que el PP modifique su postura.
Vox entiende que dispone ahora de un margen temporal que puede utilizar como elemento de presión política, ya que Guardiola cuenta con un mes para lograr los apoyos necesarios que le permitan revalidar la Presidencia de la Junta.
El contexto parlamentario explica buena parte del pulso negociador. En las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre, Vox dobló su representación en Extremadura, pasando de cinco a once diputados, lo que le otorga una posición decisiva. Los populares ya ofrecieron a Vox la entrada en el Ejecutivo regional, una propuesta que fue aceptada inicialmente por los de Abascal, que reclaman la vicepresidencia y varias consejerías como garantía de que sus políticas pudieran aplicarse de forma efectiva.
El portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, ha insistido en que sin consejerías con “presupuestos ejecutables” cualquier acuerdo carecería de contenido político real. Desde Vox se argumenta que no basta con compromisos programáticos si estos no van acompañados de instrumentos de gestión que permitan llevarlos a la práctica, especialmente en ámbitos que consideran prioritarios como el apoyo al campo, la ganadería, la industria, la política migratoria o la educación.
🗣 @joseafuster sobre las negociaciones frustradas con el PP en Extremadura:
"Nosotros no rompemos nada; nosotros comunicamos. Comunicamos nuestras exigencias que son extraordinariamente razonables.
Tan razonables que son las mismas que en la Comunidad Valenciana". pic.twitter.com/xunueYiTkp
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) January 19, 2026
Fúster ha recalcado que la negociación no está rota de manera definitiva y que las condiciones planteadas por Vox son “extraordinariamente razonables”, máxime teniendo en cuenta la fuerza electoral obtenida en Extremadura y los precedentes de acuerdos alcanzados por el PP con Vox en otras comunidades autónomas, como la Comunidad Valenciana.
La Mesa de la Asamblea
Mientras tanto, la sesión constituyente de la Asamblea de Extremadura se celebrará sin acuerdo previo entre PP y Vox. A partir de ese momento, se abrirá un calendario: el nuevo presidente de la Cámara dispondrá de 15 días para proponer un candidato a la Presidencia de la Junta, que previsiblemente será María Guardiola.
Tras ello, se abrirá otro plazo de 15 días para la presentación del programa de gobierno y la celebración del debate de investidura. Si este fracasa, se activará el reloj electoral, con un margen adicional de dos meses para alcanzar un pacto antes de una eventual repetición electoral en junio.



