Crisis Oriente Medio

La subida de los carburantes dejará en marzo 125 millones más en las arcas de Hacienda

El precio del diésel se dispara casi un 20% y la gasolina sube 0,14 euros, lo que impulsa la recaudación por IVA. Mientras el Gobierno prepara posibles medidas, los carburantes aportarán 125 millones adicionales a la AEAT

El buque de perforación petrolífera en aguas profundas 'Noble Voyager'.
EFE/Cabalar

“Estamos viendo ya algunas consecuencias más allá de los mercados energéticos. En el bolsillo, en el día a día de los españoles. No tenemos nada más que ir a ver qué está pasando en las gasolineras con la subida de precios en los surtidores“. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconocía estelunes en Bruselas, antes de reunirse con sus homólogos europeos, el impacto que el ataque de EEUU a Irán ya está teniendo en los precios de los carburantes. Desde el sábado 28 de febrero, el litro de diésel ha subido casi un 20%, hasta 1,717 euros (+0,28 euros), mientras que la gasolina ha aumentado un 10%, hasta 1,628 euros (+0,14 euros).

Como ha admitido Carlos Cuerpo, esto eleva los costes de los profesionales del transporte, de los agricultores y de los pescadores e impactará en la inflación del mes de marzo. De momento, el Gobierno monitoriza la situación y, en función de cómo se vaya desarrollando el conflicto, decidirá qué medidas adopta. Los carburantes por su efecto sobre el conjunto de la actividad económica podrían ser el primer paso. Para el Ejecutivo, el punto de partida es el paquete adoptado en 2022, cuando la guerra de Ucrania también disparó los costes energéticos.

Pero mientras vigila y decide, la fuerte subida de los precios de los carburantes tiene un claro beneficiario: las arcas de Hacienda. La Agencia Tributaria (AEAT) ingresará en marzo unos 125 millones de euros más a través del IVA del diésel (más de 105 millones) y de la gasolina (18 millones), según los cálculos realizados por Artículo14, a partir del volumen de ventas para automóviles registrado en marzo de 2025. Dado que aún quedan más de tres semanas para el cierre del mes, si el precio sigue subiendo la cifra podría ser aún mayor.

El efecto de IVA

Es un efecto directo del diseño de la fiscalidad de los carburantes, que están gravados con un Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) y un IVA del 21% . En este último al tratarse de un porcentaje sobre el precio, cuanto más sube el combustible, mayores son los ingresos. No ocurre así en el IEH, que aplica un importe fijo por litro. Para la gasolina sin plomo 95 asciende a 0,4727 euros, mientras que en el diésel A se sitúa en 0,379 euros por litro.

Con esta estructura, cada incremento del precio de los carburantes en el surtidor conlleva que Hacienda aumente sus ingresos fiscales. Una recaudación que comparte posteriormente con las comunidades autónomas del régimen común, a las que cede el 50% de la recaudación líquida del IVA conforme al actual sistema de financiación autonómico.

En concreto, en el diésel, una subida de 28 céntimos del PVP implica un alza del IVA de 0,048 euros por litro. Para la gasolina, que aumenta en 14 céntimos, la subida del IVA es de 0,025 euros. El cálculo de Artículo14 considera el volumen vendido en marzo de 2025: 1,813 millones de toneladas de diésel y 524.602 toneladas de gasolina.

España tiene fuerte dependencia del diésel

Una particularidad del mercado de carburantes español es su fuerte dependencia del diésel. Tres de cada cuatro litros que se comercializan corresponden a este combustible. Es una situación heredada de las campañas de los años noventa y principios de los 2000, que impulsaron este combustible como una forma de ahorro. El diésel gustazo de entonces, sumado a un parque automovilístico antiguo con una edad media de 15 años, explica su relevancia. De esta forma, lo que inicialmente era un carburante para profesionales -transportistas, agricultores o pescadores- terminó generalizándose también en los hogares.

Esta fuerte demanda es la que, paradójicamente, explica que, a pesar de tratarse de un carburante con menos impuestos, el diésel haya llegado a superar en precio a la gasolina. Como explica a Artículo14 Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), a este factor se suma el contexto internacional, que presiona especialmente la cotización de los gasóleos. El crudo del Golfo Pérsico es el más demandado para este tipo de combustible y China, que tiene el 17% de la capacidad mundial de refino, ha prohibido la exportación de productos petroleros y derivados. “Es una conjunción de factores que se traduce en una sobredemanda del gasóleo”, puntualiza.

El sector, sin noticias del Gobierno

Una persona reposta este viernes en una gasolinera de Madrid.
EFE/ Maria Aguilella Pardo

Dado el peso de los impuestos en el precio final, desde el sector se propone una reducción temporal de la fiscalidad, tal y como adelantó este medio. La patronal de las estaciones de servicio solicitó la semana pasada a los ministros de Transición Ecológica, Economía y Hacienda una reducción del IVA del 21% al 10% en los combustibles de automoción. Según sus cálculos “supondría un abaratamiento inmediato de 15 céntimos en los surtidores españoles”.

A su vez, demandan una rebaja temporal del 50% del IEH aplicado al gasóleo y del 40% al IEH de la gasolina para compensar la recaudación extra por IVA. “Hemos remitido nuestras propuestas al Gobierno, pero no hemos tenido ninguna respuesta por su parte”, reconoce Rabadán.

Desde la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), que agrupa a BP, Galp, Moeve, Repsol y Saras, tampoco existe -al menos, formalmente- contacto con el Ejecutivo. Esta organización defiende medidas “efectivas para el consumidor y que no generen asimetrías entre los operadores”. En su opinión, “no se trata de que el Estado recaude menos, pero tampoco de que ingrese más cuando suben los precios”.

Los carburantes, entre la primera batería de medidas del Ejecutivo

El ministro español de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Tal y como señala Carlos Cuerpo, en función del impacto en la economía española, el Ejecutivo decidirá “cuando y cómo actuar en cuanto a la intensidad y a las medidas concretas que se pondrán sobre la mesa. “Pero no ahora, no es momento todavía“, afirma el ministro.

Dado el efecto cascada del precio de los carburantes en el conjunto de la actividad económica -eleva los costes de producción e impacta en la inflación-, los combustibles podrían figurar entre la primera batería de medidas.

Si se recuperan las medidas de 2022 para los consumidores, la opción más probable sería un descuento directo en el repostaje. Entonces se aplicó una bonificación mínima de 20 céntimos en cada litro de combustible. El Ejecutivo asumió 15 céntimos y las petroleras un mínimo de cinco. Esta fórmula tiene una ventaja adicional frente a la rebaja fiscal que pide el sector: su visibilidad directa para el consumidor, ya que se reflejaba en cada repostaje. Indirectamente, tiene un efecto electoral.

La cotización del Brent da una tregua

En la estrategia de esperar y ver, el Gobierno tuvo este lunes a su favor una tregua en la cotización del barril Brent. Durante la madrugada del 9 de marzo, se disparó hasta 118 dólares, su precio más alto desde mediados de 2022. Sin embargo, a lo largo del día fue moderando su cotización.

Las declaraciones a CBS News de Donald Trump asegurando que la guerra estaba “muy adelantada a lo previsto” y “prácticamente muy completa”, influyeron en el mercado. El petróleo cayó por debajo de los 90 dólares. La evolución de Brent en los próximos días marcará comportamiento del surtidor y, en consecuencia, la decisión final del Gobierno.

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