El fútbol femenino español atraviesa el momento más dulce y maduro de su historia, un periodo en el que los éxitos ya no se celebran como casualidades, sino como la consecuencia lógica de un modelo reconocible y dominante en todo el mundo. Las recientes palabras de Sonia Bermúdez sintetizan a la perfección esta atmósfera que envuelve a la selección: admiración por la inteligencia táctica de sus figuras, orgullo por un monopolio indiscutible en los premios individuales y la mirada puesta en el gran reto, la Copa del Mundo de Brasil 2027.
El guiño a Patri Guijarro
Cuando Bermúdez afirma que Patri Guijarro «podría ser buena entrenadora», no es un cumplido. En el fútbol de posición que distingue a España, las mediocentros no solo ejecutan, sino que ordenan el caos y piensan el partido dos jugadas antes que el resto. Guijarro encarna esa figura de equilibrio, contención y criterio que sostiene la estructura del FC Barcelona y de la selección. Reconocer en ella a una futura líder de banquillo confirma que la generación dorada del fútbol español comprende el juego con una profundidad asombrosa, convirtiendo a Patri en una extensión de Bermúdez en el cesped.
🧠"Creo que Patri Guijarro podría ser
buena entrenadora…"🎙@silviaverdec le pregunta a Sonia Bermúdez,
seleccionadora de la @SEFutbolFem, a quién de sus
jugadoras ve dirigiendo desde los banquillos en un
futuro…📻En Radiogaceta de los Deportes de @rne con
Rubén Ortega pic.twitter.com/Vs31zKSU5Z— RNE Deportes (@RNEdeportes) September 21, 2026
Esa perfección colectiva encuentra su reflejo en la lista de nominadas al Balón de Oro. Con seis futbolistas españolas optando al premio individual más importante, Sonia Bermúdez se niega a elegir solo a una como candidata del Balón de Oro: el premio, gane quien lo gane, pertenece a una cultura compartida. Desde el virtuosismo de Aitana Bonmatí hasta la jerarquía recuperada de Alexia Putellas o la propia presencia de Guijarro y Salma Paralluelo, el trofeo ratifica una hegemonía española que se ha extendido a la élite mundial del fútbol. España es el espejo en el que se miran el resto de selecciones, un conjunto que ha tocado la gloria y que va camino de seguir siendo el ejemplo a seguir.
Brasil 2027
Sin embargo, lejos de levantar el pie del acelerador, la selección tiene un claro objetivo por el cual la exigencia debe seguir siendo la misma o incluso superior. Por eso, Sonia Bermúdez declara: «estamos con muchas ganas preparando el Mundial», marcando un solo objetivo hacia el que debe dirigirse la roja. La cita de Brasil 2027 será el gran acto de coronación de la selección absoluta: la defensa de la estrella conquistada en Sídney en 2023. Brasil, como una de las selecciones más potentes y con el estandarte de primer anfitrión sudamericano de un Mundial femenino, exigirá un nivel competitivo altísimo ante selecciones que buscan reinventarse para derrotar a las campeonas.
🗣️Sonia Bermúdez hace balance del primer año como seleccionadora absoluta (@SEFutbolFem) en Radiogaceta de los Deportes
"Estamos con muchas ganas preparando el Mundial"
📻Una entrevista de Rubén Ortega y @Silviaverdec
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El puente hacia esa defensa del título se construye precisamente desde abajo, en las categorías inferiores donde técnicas como Bermúdez promocionan el relevo generacional. Aznar con las sub-20 es uno de los propulsores de esta hegemonía española. Competir el mundial será un reto mayúsculo que necesitará seguro de jugadoras que ahora mismo no se encuentran en el radar de nuestra seleccionadora pero que se harán notar desde las categorías inferiores para ayudar a la roja a continuar en esta estela de triunfos.
España acudirá a Brasil con la responsabilidad que impone el favoritismo, respaldada por la certeza de que su liderazgo no depende de destellos aislados, sino de una estructura sólida, jugadoras aventajadas dentro del campo y una ambición intacta por seguir reinando en el planeta fútbol.

