Más de un siglo antes de que Alexia Putellas o Aitana Bonmatí levantaran un Balón de Oro, un grupo de mujeres desafió las convenciones sociales de la España de principios del siglo XX para fundar el Spanish Girl’s Club, reconocido como el primer equipo de fútbol femenino de la historia del país.
La importancia de Paco Bru
El club nació de la iniciativa de Paco Bru, futbolista, árbitro y con el tiempo seleccionador nacional en los Juegos Olímpicos de 1920 y de Perú en el Mundial de 1930. Bru se propuso formar el primer combinado femenino del fútbol español y, para ello, tuvo que sortear numerosos obstáculos, entre ellos las protestas de padres y familiares masculinos de las jugadoras, disconformes con la equipación exigida.
Ante quienes las acusaban de “marimachos”, Bru respondía con una idea clara, eran sportwoman, no otra cosa. Tras convencer a muchas familias, el equipo consiguió incluso una sede social, establecida en la sociedad L’Amistat, en la calle Consell de Cent de Barcelona.
El primer partido de la historia
Después de un mes y medio de entrenamientos, llegó el gran día. El 9 de junio de 1914, a las cinco y cuarto de la tarde, se disputó el primer partido de fútbol femenino en España, en el campo del RCD Español.
Las jugadoras se dividieron en dos equipos con nombres tan evocadores como sus colores. Montserrat, de camiseta blanca y Giralda, de camiseta roja.
Con el propio Bru como árbitro, el Montserrat se impuso por 2 goles a 1, aunque, como recogen las crónicas de la época, las verdaderas ganadoras de aquella tarde fueron todas las mujeres del país. Días después, el 11 de junio, se disputó la revancha, que terminó en empate.
El encuentro tuvo una entrada mejor de lo esperado, en parte porque los beneficios se destinaban a la Federación Femenina en su lucha contra la tuberculosis, lo que atrajo a numeroso público femenino, incluidas autoridades de la época.

Un final prematuro
Pese al éxito inicial, el proyecto tuvo una vida efímera. El club apenas existió unas pocas semanas durante el verano de 1914. Los planes de expansión internacional del club quedaron truncados por el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuyo impacto en la reorganización social y económica europea acabó con el proyecto pese a la neutralidad española en el conflicto.
Un legado que tardó décadas en resurgir
El fútbol femenino organizado no volvería a tener presencia estable en España hasta bien entrado el siglo XX. No fue hasta 1970, sin reconocimiento oficial todavía, cuando comenzaron a surgir nuevos clubes femeninos que retomarían el testigo dejado por aquellas pioneras de 1914.

Hoy, más de cien años después, nombres como María Jesús Almó, Dorotea Alonso, Concha Ferrer o Rosita Just, algunas de las jugadoras de aquel primer partido histórico, permanecen como símbolo del origen de un deporte que solo décadas después alcanzaría reconocimiento y profesionalización en España.

