WSL

Un once inicial sin jugadoras inglesas abre el debate en Inglaterra: ¿hay demasiadas futbolistas extranjeras?

El crecimiento económico de la WSL está atrayendo a grandes estrellas, pero también dificulta el camino de las jóvenes que vienen detrás

Algunas de las jugadoras del London City Lionesses
Algunas de las jugadoras del London City Lionesses
@londoncitylionesses

La Women’s Super League comenzó la temporada con una imagen que terminó siendo noticia antes incluso de que terminase el primer partido. El pasado 4 de septiembre, London City Lionesses recibió al Manchester United en el CopperJax Community Stadium de Bromley para abrir el nuevo curso. En el once de Eder Maestre no había ninguna jugadora inglesa.

Era la primera vez que un equipo de la competición iniciaba una temporada con un once titular sin futbolistas inglesas. El London City ganó 2-1, con un gol en propia puerta de Julia Zigiotti y otro de Daniëlle van de Donk, antes de que Simi Awujo recortara distancias en el descuento.

El resultado dejó tres puntos, pero la alineación abrió una cuestión mucho más profunda: ¿Qué espacio queda para el talento local en una liga que cada vez mira más lejos?

El dato que cambia el panorama

Lo ocurrido en Bromley no es un hecho aislado. El análisis de BBC Sport señala que la proporción de futbolistas de las Home Nations (inglesas, escocesas, galesas y norirlandesas) que fueron titulares en al menos la mitad de los partidos ha caído durante las últimas tres temporadas hasta situarse por debajo de un tercio.

El comienzo de temporada ha dejado un ligero repunte, aunque la ampliación de la competición de 12 a 14 equipos y la llegada de Birmingham City, Crystal Palace y Charlton Athletic, con mayor presencia de talento local, influyen en ese dato.

La comparación con el resto de las grandes ligas europeas también resulta significativa. En la temporada 2025/2026, las futbolistas nacionales representaron el 61% de quienes alcanzaron ese volumen de titularidades en Francia, el 63% en Alemania y el 69% en España. Inglaterra quedó claramente por debajo.

Las jugadoras del London City Lionesses celebrando un gol ante el Atlético de Madrid
Las jugadoras del London City Lionesses celebrando un gol ante el Atlético de Madrid
@londoncitylionesses

Cuando el talento necesita minutos

Para una jugadora joven, compartir vestuario con internacionales de primer nivel puede ser una oportunidad extraordinaria. Entrenar junto a futbolistas experimentadas eleva las exigencias y permite aprender en un entorno que hace unos años era mucho menos accesible. Pero hay una parte del aprendizaje que no sucede en el entrenamiento: competir.

Los partidos obligan a tomar decisiones bajo presión, asumir errores y responsabilidades y acostumbrarse al ritmo de la élite. Por eso los minutos tienen un valor que no puede compensarse únicamente con sesiones de entrenamiento de máxima calidad.

Amy Merricks, entrenadora del Birmingham City, ha señalado esa tensión entre ambas necesidades. La presencia de talento internacional ayuda a elevar la WSL, pero también puede estrechar el camino de las jóvenes que intentan alcanzar el primer equipo.

El reto real está en ese momento intermedio en el que una futbolista ya ha superado la etapa de formación, pero todavía no está preparada para arrebatarle el puesto a una internacional consolidada. Si no encuentra dónde competir con regularidad, el salto puede retrasarse o incluso no llegar.

El entrenador no puede pensar a largo plazo

Hay, además, una realidad que condiciona cualquier solución: los clubes compiten para ganar. Andree Jeglertz, entrenador del Manchester City, ha defendido que las entidades tienen una responsabilidad en el desarrollo de las jóvenes, pero que la elección del once debe responder a un criterio deportivo. El técnico debe elegir a las futbolistas que considera capaces de ofrecer el mejor rendimiento.

La profesionalización de la WSL ha elevado precisamente ese nivel de exigencia. Si un equipo quiere luchar por títulos o avanzar en Europa, necesita jugadoras preparadas para responder desde el primer día. La procedencia pasa a un segundo plano cuando el objetivo es competir.

Eso explica que el mercado internacional haya ganado tanta importancia. Los clubes pueden encontrar fuera lo que necesitan para cubrir una posición concreta y, al mismo tiempo, incorporar experiencia que acelere el crecimiento de una plantilla.

La responsabilidad de formar a las próximas internacionales, por tanto, no puede recaer únicamente sobre el once de los grandes. También depende de que existan competiciones, cesiones y estructuras capaces de ofrecer minutos a quienes todavía están en proceso de llegar.

Mariona Caldentey durante un partido con el Arsenal FC
Mariona Caldentey durante un partido con el Arsenal FC
@mariona8co

España ha elegido otro camino

La situación de Liga F Moeve plantea una paradoja diferente. Las futbolistas españolas tienen una presencia mucho mayor en sus equipos que las inglesas en la WSL, pero eso no impide que algunas puedan encontrar atractiva la posibilidad de jugar fuera. La razón no está necesariamente en conseguir minutos, sino en todo lo que rodea a la competición.

El interés por la liga española ha crecido de forma clara. Durante la temporada 2025/2026 alcanzó los 7,5 millones de espectadores acumulados, un 11,2% más que el curso anterior, mientras que el Real Madrid-Barcelona llegó a 685.335 espectadores. Esta temporada, además, la oferta televisiva combina DAZN con partidos en abierto en TVE y 3Cat/TV3, y la primera jornada registró el mejor arranque televisivo de la historia de la competición.

En los estadios, sin embargo, la distancia continúa siendo considerable. La WSL tuvo una media de 6.279 espectadores por partido la pasada temporada, frente a los aproximadamente 1.700 de Liga F Moeve.

Para una futbolista que ya ha demostrado su nivel en España, dar el salto a Inglaterra puede significar competir ante públicos mayores, enfrentarse con más frecuencia a algunas de las mejores jugadoras del mundo y formar parte de una competición con una dimensión internacional más consolidada. Es un incentivo diferente al de una joven inglesa que lucha por encontrar minutos: en este caso, la cuestión puede ser qué entorno ofrece más posibilidades para dar el siguiente paso.

España está consiguiendo que su liga gane audiencia y visibilidad, pero todavía existe una brecha en aspectos como la asistencia a los estadios. Esa diferencia ayuda a explicar por qué la salida al extranjero puede seguir siendo una opción atractiva incluso para futbolistas que tienen un espacio importante en Liga F Moeve.

Linda Caicedo disputa un balón con Graham Hansen
Linda Caicedo disputa un balón con Graham Hansen en El Clásico
EFE / Manuel Bruque.

Una liga que tiene que cuidar su futuro

Aquel once de London City no es una prueba de que la WSL tenga “demasiadas” extranjeras. Es, sobre todo, la fotografía de una competición que ha cambiado. Hoy puede abrir una temporada con once jugadoras de nueve nacionalidades diferentes y hacerlo con absoluta naturalidad.

Ese crecimiento ha convertido a Inglaterra en uno de los destinos más atractivos del fútbol femenino. Las mejores jugadoras quieren estar allí, los clubes pueden buscarlas y la competición tiene cada vez más capacidad para incorporarlas. El verdadero desafío aparece cuando ese mercado global se encuentra con las futbolistas que llevan años preparándose para llegar a él.

Una cantera no se mide únicamente por las jugadoras que produce, sino también por las oportunidades que consigue ofrecerles cuando están preparadas para dar el salto. Si ese último paso se vuelve demasiado estrecho, el talento no desaparece: simplemente puede terminar encontrando otro lugar donde crecer.

La WSL ya ha demostrado que puede atraer al mundo, pero ahora tendrá que demostrar que también sabe hacer sitio a quienes vienen de dentro.