Ana Zamora es directora de Employee Benefits en PIB Group Iberia, donde lidera el desarrollo de estrategias de compensación y bienestar para ayudar a las empresas a atraer, fidelizar y comprometer el talento. Con casi dos décadas de experiencia en consultoría de recursos humanos, ha centrado su carrera en diseñar soluciones que conecten las necesidades de las organizaciones con las de las personas.
Emprendedora y especialista en beneficios para empleados, en 2021 fundó Vitaance, una plataforma de bienestar corporativo que recientemente se ha integrado en PIB Group Iberia. Ana Zamora reflexiona sobre ese cambio de etapa, la importancia de desconectar para recuperar la creatividad y el valor de construir entornos de trabajo donde las personas se sientan realmente cuidadas.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?
Más que el lugar exacto, lo verdaderamente importante para mí es la enorme cantidad de recuerdos que me trae a la memoria. Para mí, las vacaciones representan un tiempo sagrado para disfrutar y, en mi caso personal, eso suele ir intrínsecamente asociado a la práctica del deporte. Significa poder realizarlo sin prisas, sin el estrés del reloj, sin objetivos de rendimiento y, preferiblemente, al aire libre.
La bicicleta me proporciona absolutamente todo eso; me regala una sensación de libertad inigualable y la posibilidad de disfrutar tranquilamente de la belleza de los paisajes y la naturaleza. Es una disciplina muy versátil que se puede disfrutar en absoluta soledad para reflexionar, o bien compartiendo la ruta con amigos, ya sea explorando el campo, bordeando el mar, subiendo la montaña o recorriendo la ciudad.
¿Cómo llega a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?
Llego a estas vacaciones con unas inmensas ganas de descansar, pero, al mismo tiempo, profundamente ilusionada por todo lo que está por venir. Recientemente he dado un giro a mi trayectoria, integrando la empresa que fundé hace cinco años en un proyecto corporativo mucho más grande. Es un paso tan ambicioso como el original, respaldado por un equipo de excelentes profesionales que afrontan el reto con mi misma pasión, algo que considero fundamental.
Tenemos entre manos un trabajo precioso: ayudar a nuestros clientes a construir vínculos sólidos y genuinos con sus equipos de personas. Creamos entornos laborales donde se sientan valorados y verdaderamente parte de un propósito compartido. Ha sido un desafío enorme, pero gracias a este gran equipo hemos logrado ganar la confianza de los clientes y crecer a su lado.
¿Qué significa para ti desconectar?
Para mí, desconectar significa, pura y simplemente, recuperar el tiempo para mí misma. Es dedicarme a hacer aquellas cosas que me ayudan a “vaciar el vaso”. Con el ritmo de vida tan frenético que llevamos hoy en día, casi sin darnos cuenta, vamos acumulando estrés y llenando ese vaso a diario, olvidándonos de la necesidad vital de vaciarlo de vez en cuando.
Poder detenernos, hacer balance de lo que hemos conseguido en esta primera mitad del año y valorar si necesitamos algún ajuste para alcanzar los objetivos que nos hemos planteado es algo absolutamente fundamental.
Sin embargo, para que esa reflexión sea efectiva, primero hace falta parar en seco y cuidarnos, haciendo un reset físico y mental completo. No es casualidad que mis mejores ideas siempre surjan cuando estoy pedaleando sobre la bici o dándome una buena ducha.
¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?
Afortunadamente, sí que consigo olvidarme y desconectar del todo. Por supuesto, eso no quiere decir que no esté disponible en caso de que un cliente importante o mi propio equipo me necesiten para una urgencia real.
Sin embargo, consigo mantener esa tranquilidad mental porque sé que, si ocurre algo verdaderamente crítico, me van a llamar por teléfono.
Lo que evito a toda costa es estar revisando constantemente la bandeja de entrada del correo electrónico; estoy convencida de que casi cualquier asunto cotidiano puede esperar un par de semanas sin mayor problema.
Ese ansiado reset del verano es una herramienta fundamental para poder afrontar el resto del año en las mejores condiciones posibles, y por eso considero que es de vital importancia aprender a proteger nuestro descanso.
¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?
Las siestas, sin lugar a dudas. Para mí son una auténtica medicina y ojalá pudiera mantener ese hábito con más frecuencia durante todo el año. Cuando tengo que tomar una decisión difícil, estoy inmersa en un proyecto complicado y necesito que mi creatividad y mi capacidad de resolución de problemas estén al máximo nivel, busco un hueco para echarme un rato.
Ese pequeño descanso es una recarga tan potente para mi cerebro que no deja de sorprenderme: siento cómo baja mi nivel de estrés, pienso con mucha más claridad y encuentro soluciones donde hace apenas unas horas solo veía problemas.
Las vacaciones son el momento perfecto para disfrutar de esto por puro placer y sin poner el despertador. Otro gran lujo es la gastronomía; siempre organizo mis viajes en torno a algún restaurante especial o experiencia culinaria. Este año, por ejemplo, haré una parada imprescindible en Girona.
¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?
En el terreno de la ficción, ahora mismo estoy completamente enganchada a la saga de la inspectora Elena Blanco, escrita por Carmen Mola; me parece una lectura ideal y muy absorbente para evadirse durante las tardes de verano. No obstante, también tengo a medias un par de libros de ensayo sobre geopolítica y actualidad internacional. La macroeconomía y la geopolítica son, desde siempre, dos de mis grandes pasiones intelectuales.
Tomarme el tiempo necesario para pensar en calma, analizar con perspectiva la foto macroeconómica global y tratar de comprender la estrategia que siguen las grandes potencias me parece un ejercicio fascinante. En definitiva, me apasiona entender a fondo qué es lo que realmente mueve los hilos de nuestro mundo.
Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”
…ganas de seguir mejorando y con un montón de nuevos proyectos de aprendizaje en mente. Siempre he considerado que septiembre es un mes absolutamente fantástico para iniciar retos de formación, aprender cosas nuevas y, en general, estimular nuestro crecimiento tanto personal como profesional.
Para mí, la vuelta del verano marca el verdadero comienzo del ciclo.
Muy rara vez me planteo los típicos propósitos de Año Nuevo cuando llega enero; es en septiembre cuando siento que se abre la ventana ideal para el inicio de nuevos y emocionantes proyectos, dándonos la maravillosa oportunidad de estructurarlos de cero y afrontarlos con una energía totalmente renovada.

