Antonia Varela es investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), directora de la Fundación Starlight y del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife. Con motivo del primer eclipse solar total que se verá en España desde hace 114 años (el último que se vivió en la Península fue en 1912), ha compartido con Artículo 14 las claves para vivir la mejor experiencia posible.
Además, la experta ha hecho un balance del astroturismo en los últimos años y las oportunidades que se presentar para el país por el gran volumen de visitantes extranjeros que se desplazarán a España para vivir este fenómeno.
-Este verano España va a vivir un eclipse solar total después de 120 años, ¿por qué genera tanta expectación este fenómeno?
-Vamos a vivir un fenómeno que es bastante insólito. La probabilidad de que, desde un punto específico del planeta se pueda ver un eclipse total de sol, ocurre cada 375 años.
El último en la Península Ibérica fue hace 114 años, en 1912, pero duró apenas un segundo, por lo que llevamos muchísimos años sin vivir un fenómeno como este. Además, vamos a tener una triada de 2 eclipses totales consecutivos (uno el 12 de agosto de 2026 y otro el 2 de agosto de 2027). A estos se sumará otro eclipse anular el 26 de enero de 2026.
Y, ¿por qué es tan insólito, tan inusual y tan atractivo? En primer lugar, podríamos decir que por el interés científico que tiene. Hay todavía grandes incógnitas que tienen que ver con cómo se transmite la energía desde la superficie del Sol a la corona. También muchos aspectos que tienen que ver incluso con la meteorología. Siempre decimos que además de ver el eclipse, hay que sentirlo, vivir cómo no se hace de noche… En fin, hay muchos aspectos científico-técnicos de gran interés.
En segundo lugar, porque sabemos que vivimos algo que es bastante inusual, a escala humana y, en tercer lugar, porque además supone una manera de acercarnos a la ciencia de una forma ociosa, lúdica, y creo que cada vez se demanda más este tipo de experiencia astro turística en las que llevamos trabajando hace ya más de dos décadas.
Y, por supuesto, visto desde los territorios, es una gran oportunidad por el impacto socioeconómico.

-Para los más curiosos que quieran seguirlo, ¿a qué zonas de España habrá que desplazarse para tener las mejores condiciones para verlo?
-El eclipse del 12 de agosto va a ir desde Groenlandia, atravesará una parte del oeste de Islandia y el océano Atlántico, hasta entrar por la cornisa cantábrica por el noroeste de España.
En la Península irá desde Galicia, cubrirá parte de la cornisa cantábrica, atravesará Castilla y León y una zona de Castilla-La Mancha, Aragón, hasta terminar por zonas de Cataluña, Valencia y Baleares, que es donde culmina.

Lo que sí recomendamos, en primer lugar, es utilizar la página eclipse.ign.es, donde te indica si en una determinada localidad el eclipse es total o no.
La totalidad es que esté en la banda del 100%. Dentro de esa banda lo máximo que va a durar es 1 minuto 40 segundos. Lo importante es no tener obstáculos en el horizonte porque puede impedirte la visibilidad.
Otro aspecto que se mira es la meteorología. Es cierto que, en el norte, la probabilidad de nube en agosto es mayor que en el interior de España, pero sabemos que esto cambia. Entonces, lo que sí recomiendo los días anteriores es estar pendientes, sobre todo si quieres modificar el itinerario y moverte hacia otra zona de mejores condiciones de cielos despejados.
-¿Se espera que haya una gran afluencia tanto de visitantes nacionales como internacionales?
-Un estudio que realizó recientemente AFI (Asesores Financieros Internacionales) con Airbnb señala que, bajo una perspectiva bastante más conservadora, estos tres eclipses podían atraer a un millón de visitantes, de los cuales un 75% serían extranjeros.
Sin embargo, desde comisiones donde trabajamos para hacer previsiones, nos tenemos que ir hacia quizás datos un poquito más realistas y menos conservadores. A pesar de ello, no podemos olvidar que estos datos no tienen en cuenta aquellos excursionistas que no pernoctan, aquellas personas que ya tienen reservadas sus vacaciones, pero van a modificar su itinerario; o aquellas personas que se quedan en caravanas o en campings improvisados. Por tanto, se habla de hasta 5 millones de turistas, especialmente de viajeros internacionales.

No olvidemos el fácil acceso que tenemos a Europa, con buenas infraestructuras tanto de carreteras como de aeropuertos con buenos enlaces nacionales e internacionales. Aun así, es cierto que, en las zonas más beneficiadas para ver el eclipse, el 47% de esos municipios no disponen de alojamiento adaptado para acoger esta demanda y es un punto crítico con el que nos vamos a encontrar.
No obstante, tenemos en el resto del territorio una gran oferta hotelera ya activa, desde glamping a monasterios, paradores, hoteles, casas rurales con encanto…
-Claro, porque habéis percibido que hay riesgo de que se saturen esos destinos en los que mejor se va a percibir el eclipse…
P-or eso mismo hay varias comisiones de trabajo. Una es la científica de asesoramiento del eclipse, de la que formo parte, y que forma parte de la Comisión Nacional de Astronomía, que es la que asesora al Gobierno de España a través del Comité Interministerial que se ha formado para gestionar el eclipse.
Y lo que se ha dicho desde el gobierno a todas las comunidades y a las diputaciones es que busquen lo que podemos llamar “puntos calientes”, que son puntos estratégicos desde donde ver el eclipse, puntos donde los visitantes puedan acercarse… Sabemos que habrá mucha gente dispersa y el problema es que no podemos controlarlo. Por eso siempre pedimos buenas prácticas, dejar todo como lo encontramos, pensar en las comunidades locales… Ya que es la España rural la más beneficiada, ya que después del eclipse tenemos las perseidas y para verlas hace falta que no haya contaminación lumínica. Además, hay estadísticas que muestran que ese 73% de extranjeros que van a venir van a explorar por primera vez la España del interior. Es decir, que quieren aprovechar este eclipse para explorar una España más desconocida, que no es la España más habitual de ciudades, turismo cultural o sol y playa.

-¿Y cómo deberían organizarse las administraciones públicas para gestionar esa afluencia y hacerle llegar a esos pueblos más pequeños de cómo tienen que gestionarlo?
-Lo primero es contar con información fidedigna. Además, un eclipse de este tipo también implica estudiar la accesibilidad, las vías de acceso, ver si hay que habilitar espacios para aparcar, y preparar a los alojamientos porque van a ser focos importantes de atracción de visitantes.
Lo importante es comunicarnos con las diputaciones y que estas le trasladen esos mensajes a las localidades para que cada una establezca esa estrategia. Incluso algunos han preparado nuevas zonas de acampada o en algunos casos hay algunos empresarios y empresarias que con tiempo se han puesto las pilas y realmente han ampliado la oferta hotelera que tenían.
-A nivel económico, ¿qué cifras se manejan sobre el impacto que puede tener?
-Este mismo estudio de AFI habla de en torno a 360 millones de euros para 2026, casi 1.300.000 entre estos tres eclipses que se van a suceder en España hasta 2028, y con un valor añadido de más de 400 millones de euros y un beneficio fiscal para el Estado que puede ser de en torno a 145 millones de euros.
-Son cifras importantes…
-Aun así, son conservadoras. Si nos remontamos al E15 de Estados Unidos en 2017, los ingresos de gastos medios del viajero en alojamiento, en comida, traslado… supuso unos 1.500 millones de euros.
-¿Podría convertirse un fenómeno astronómico como un atractivo turístico en España?
-El astroturismo nace en 2007 tras la Conferencia Internacional Starlight celebrada en La Palma y promovida por el Instituto de Astrofísica de Canarias que buscaba proteger el cielo nocturno y promover el turismo científico sostenible. En ese momento, se pone por primera vez en valor el cielo no solo como un recurso para los científicos, sino como un recurso cultural.
Lo que llamamos turismo astronómico se catalogaba como científico. De hecho teníamos retractores que nos decían que el término era muy científico y que no se iba a entender. Pues según TripAdvisor, hemos crecido en los tres últimos años más de un 320%.

Según booking.com, el 60% de viajeros desean hacer actividades de contemplación de cielo nocturno, rutas nocturnas, interpretación de cielo, efemérides, eclipses, aurora y también, por ejemplo, talleres de astrofotografía y un sinfín de actividades que hay proporcionado.
Estamos en un momento que yo diría de madurez, de consolidación de lo que es el astroturismo. Es muy atractivo por múltiples factores: se dan espacios abiertos, no masificados, atractivos, muy conectados con experiencias antiestrés, de bienestar, de salud, de conocimiento, de contacto con la naturaleza, de desconexión…Además, los beneficios que aporta al territorio son múltiples, desde aumentar la pernoctación y desestacionalizar el destino, hasta crear de empleo de calidad.
Y aprovecho también para mencionar que el informe de AFI y Airbnb señala que se crearán 7.300 nuevos empleos por el eclipse.
-Y volviendo otra vez a los aspectos más técnicos del eclipse, uno de los mensajes más repetidos es que nunca hay que mirar directamente al sol. ¿Qué consejos darías para no dañar la vista y para disfrutar de él de la manera más fructífera posible?
-Es muy importante lo que mencionas porque ya hemos advertido de que no se puede usar gafas de sol, ni cristales ahumados, ni radiografías. Hay que usar gafas de observación del eclipse homologadas por la Comunidad Europea e Internacional, ya que es la única que nos puede proteger de daños incluso irreversibles. Concretamente, deben contar con la norma ISO 12312-2.
Pero ojo, hay que ponerse las gafas desde que empieza hasta la fase “anillo de diamante”. Es justo después de la fase de anillo de diamante, al comenzar la totalidad, cuando podemos retirarnos las gafas homologadas.

Lo primero que vemos es lo que llamamos las “perlas de Baily”, recibe ese nombre porque aparentan perlitas, pero en realidad es el efecto que produce el paso de la luz del Sol por el relieve de la Luna. Y en ese momento, cuando ya no ves nada con las gafas, es cuando te las puedes retirar.
-Más allá del eclipse, ¿qué retos tiene en España para proteger el cielo frente a la contaminación lumínica? Porque has comentado que después del eclipse vienen las perseidas.
-Es una oportunidad extraordinaria para poner en valor la importancia de preservar los cielos y una modalidad responsable e innovadora de turismo basada en la observación de los fenómenos de la noche, como es el astroturismo.

Entonces yo creo que es importante, el eclipse nos va a ayudar también a los que protegemos y promocionamos la astronomía y la profesión del cielo, porque creo que va a ser un catalizador importante para poner en valor la necesidad de cuidar ese cielo.
No olvidemos que también el cuidar el cielo nos puede ayudar a salvarnos de ciertas amenazas, por ejemplo, la detección de objetos potencialmente peligrosos que se llaman los PHA’s (Potentially Hazardous Asteroid) o los NEOS, que pueden ser asteroides, meteoroides potencialmente peligrosos. Si tenemos contaminación omega son difícilmente detectables.
