Profesiones imposibles

Beatriz Arroyo, arquitecta: “Las obras no están acondicionadas para combatir las altas temperaturas”

Las altas temperaturas están condicionando la organización diaria de sectores especialmente expuestos, como el de la construcción

Beatriz Arroyo, arquitecta
Beatriz Arroyo, arquitecta

El verano en Madrid es especialmente duro para quienes trabajan al aire libre. Las altas temperaturas están condicionando la organización diaria de sectores especialmente expuestos, como el de la construcción. Las rutinas cambian. Las visitas de obra se adelantan a primera hora de la mañana, se evitan las horas centrales del día y la planificación se adapta a la evolución del termómetro. Beatriz Arroyo es arquitecta, dirige su propio estudio y convive cada verano con el calor como un elemento más de su trabajo. “Llevo 24 años dedicándome a la arquitectura. Empecé mi carrera profesional con unas prácticas en Roma y después volví a España para trabajar en el estudio de mi padre. Allí tuvimos la suerte de ganar varios concursos de ámbito nacional y construir diferentes edificios. Como era un estudio pequeño, todos asumíamos muchas responsabilidades, lo que me permitió conocer muy pronto todas las facetas de la profesión. Cuando mi padre se jubiló decidí emprender mi propio camino, crear mi estudio y empezar a colaborar con otros profesionales”.

La arquitecta Beatriz Arroyo
La arquitecta Beatriz Arroyo

La mayor parte de su trabajo gira en torno al ámbito residencial. “Llevo muchos años especializada en vivienda. Diseñamos viviendas unifamiliares tanto en entornos urbanos como en el campo. En los últimos años ha aumentado la demanda de proyectos de rehabilitación”.

Uno de los grandes condicionantes

Las altas temperaturas se han convertido en uno de los grandes condicionantes de su trabajo durante el verano. “Trabajando en Madrid sabemos que los meses de junio, julio y agosto son especialmente complicados por las altas temperaturas. Además, coinciden con una época en la que muchos clientes quieren dejar sus proyectos cerrados antes de las vacaciones, así que a ello se suma un nivel extra de presión.” Ante esta situación, ha aprendido a reorganizarse para minimizar la exposición. “Como es una situación que se repite cada verano, hemos terminado adaptándonos. Siempre que es posible, programamos las visitas de obra a primera hora de la mañana, aunque no siempre sea posible. Muchas veces resolvemos desde el estudio cuestiones que, en otras circunstancias, comentaríamos directamente en la obra, intentando reducir al máximo el tiempo de exposición al calor.” Suele ser precavida, acude a la obra con agua, abanico, pero ha vivido situaciones extremas. “Hace poco tuvimos que resolver de urgencia un problema en un forjado y no había otra opción que desplazarnos a la obra a las cuatro de la tarde, en pleno mes de julio. Normalmente voy preparada, con agua, un abanico y todo lo necesario, pero ese día me pilló desprevenida y recuerdo haber pasado muchísimo calor. Afortunadamente, el problema pudo resolverse.”

En pleno verano, en las obras hace incluso más calor que en la calle. Hay que tener mucha precaución, especialmente los obreros que están durante toda la jornada laboral a la intemperie. “Las obras no están acondicionadas para combatir las altas temperaturas. Estamos expuestos al calor de la calle y, en muchas ocasiones, incluso a temperaturas superiores debido a las propias condiciones de la obra. Nosotras pasamos allí unas horas, pero los trabajadores permanecen toda la jornada. Dependiendo del estado de la construcción, al menos puede haber zonas de sombra cuando ya están ejecutados los forjados, aunque cada obra es diferente. En cualquier caso, es fundamental hidratarse bien y extremar las precauciones.”

Adaptarse de la mejor manera

Beatriz aplica medidas sencillas, de sentido común, pero fundamentales. “Intentamos adaptarnos lo mejor posible. Cuando las temperaturas son muy altas, si la organización de la obra lo permite, adelantamos el inicio de la jornada para terminar antes y evitar las horas centrales del día. Además, es imprescindible mantenerse bien hidratada y utilizar ropa adecuada y protección solar cuando se trabaja al aire libre.” También la construcción está transformándose para adaptarse al contexto climático actual. “Materiales y sistemas que ya conocíamos están cobrando un nuevo protagonismo. Es el caso de la construcción con madera, especialmente mediante sistemas prefabricados, que ofrece importantes ventajas medioambientales y permite reducir considerablemente los tiempos de ejecución de la obra.”

Pese a que cada vez son más las mujeres arquitectas que dirigen obras, todavía persisten determinadas actitudes machistas en el sector. “Afortunadamente, cada vez somos más las arquitectas que dirigimos obras y desarrollamos nuestra actividad en un sector que históricamente ha estado muy masculinizado. En mi caso llevo muchos años trabajando prácticamente con el mismo equipo de obra, y eso facilita mucho las cosas porque existe confianza y una forma de trabajar ya consolidada. Sí me ha ocurrido, sobre todo con personas nuevas —proveedores, instaladores o albañiles—, que en alguna ocasión me hayan hablado con cierta condescendencia, como si no supiera de lo que estoy hablando o que les costara aceptar las indicaciones de una mujer. Son situaciones que, por desgracia, todavía ocurren.” Pero la profesionalidad termina imponiéndose. “Al final hay una realidad muy sencilla: la dirección de la obra es mi responsabilidad y las decisiones técnicas las tomo yo. Cuando eso queda claro, el trabajo continúa con total normalidad.”

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