Beatriz Ordás es Jefa de Marketing, Comunicación y Experiencia del Cliente en Gi Group Holding, donde compañía en la que comenzó con una posición junior y, guiada por una filosofía que a día de hoy no ha cambiado -basada en la implicación, la pasión por lo que hace y las ganas de, en cada proyecto, ir siempre un paso más allá- fue asumiendo responsabilidades crecientes. Hoy, es miembro del Comité de Dirección y Jefa de Marketing, Comunicación y Experiencia del Cliente del grupo, posición desde la cual impulsa el posicionamiento Gi Group Holding y las seis marcas corporativas que dan forma al ecosistema de soluciones de RRHH del Grupo en España.
Este verano da paso al carrito por el mejor de los motivos: su reciente maternidad. Después de más de quince años encadenando viajes de aventura apuesta por un plan más tranquilo y nacional junto a su familia. Llega a las vacaciones después de unos meses especialmente intensos, compaginando su regreso al mundo corporativo con la maternidad y un proceso de rebranding de Gi Group, una etapa que define como un auténtico máster en gestión del tiempo, incertidumbre, resiliencia e improvisación.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?
Seleccionar un único viaje es un ejercicio casi imposible: mi mochila ha sido, en muchos sentidos, mi mejor escuela de liderazgo. Desde sumergirme en una realidad cultural fascinante en la India, hasta experimentar un amanecer mágico en Botsuana tras conducir horas sin rumbo por un salar, o ponerme a prueba físicamente para avistar un volcán activo en Guatemala. Cada uno de estos destinos ha moldeado mi identidad y me ha dotado de herramientas que hoy aplico, de forma natural, en la toma de decisiones tanto personales como profesionales.
Finalmente, la imagen que he optado por compartir, pertenece a los días en que conviví con comunidades locales en el corazón de la Selva Amazónica, en el área geográficamente conocida como la Triple Frontera entre Colombia, Perú y Brasil. En ese paraje, desprovisto de las estructuras urbanas habituales y donde el imponente río Amazonas supone el único medio de transporte posible, el día a día se reduce a una cotidianidad sencilla donde la naturaleza marca el ritmo de las rutinas.
Allí, paraje remoto sin elementos tan básicos como la electricidad o el agua corriente, fui testigo de cómo cuando eliminamos de nuestro alrededor todo lo superfluo, desarrollamos una capacidad asombrosa para sintonizar con el entorno, para redescubrirnos, para realmente comprender lo valioso que puede llegar a ser el pararse a pensar, tanto a nivel personal como profesional; y para valorar nuestros recursos actuales como un privilegio, entendiendo que el bienestar no nace de la dependencia de lo material.
Hoy en día, tres años después de ese viaje, aun hay momentos en los que siento que el ritmo de la rutina amenaza con diluir este aprendizaje; es entonces cuando me obligo a parar, para volver a reconectar conmigo misma y para simplemente respirar y recuperar perspectiva.
¿Cómo llega a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?
Después de más de quince años encadenando vacaciones de aventura, este año el plan será radicalmente diferente por el mejor de los motivos: mi reciente maternidad. Toca aparcar por unos meses la mochila, dar la bienvenida al carrito y cambiar a un plan de playa y chiringuito, para lo cual no hay mejor destino que el nacional.
Lo cierto es que este verano me será más necesario que nunca un cambio de ritmo. Llego a estas vacaciones tras meses intensos, haciéndome al doble rol de ser directiva en una multinacional y a su vez madre primeriza. Etapa frenética, que ha coincidido con el rebranding de Gi Group, nuestra marca Core del Grupo de por medio, pero también cargada de aprendizajes. Estos meses, con la llegada de Violeta y la vuelta al mundo corporativo, han sido un máster intensivo en optimización del tiempo, gestión de la incertidumbre, resiliencia táctica, templanza ante situaciones de presión e capacidad de improvisación.
¿Qué significa para ti desconectar?
Bajo mi punto de vista, entiendo la desconexión desde dos perspectivas diferentes.
Por un lado, como un ejercicio fundamental de salud mental y autorregulación, de recarga de baterías para regresar con niveles máximos de energía transformada y motivación.
Y por otro lado, para mí, desconectar no es un simple acto de evasión. Considero que es una necesidad estratégica, especialmente en posiciones de responsabilidad, el parar para pensar con mayor claridad. El día a día en entornos directivos te empuja a una inercia de acción constante que a veces nubla la perspectiva. Desconectar significa tomar distancia, analizar las situaciones con serenidad y regresar con foco renovado y una visión mucho más clara. Si no hacemos pausas conscientes, habitualmente el piloto automático toma el control, y eso es un riesgo tanto en el plano profesional como en el personal.
Además, tengo la suerte de pertenecer a una compañía que comparte esta misma visión, que se materializa en iniciativas concretas de People & Culture destinadas a cuidar de este descanso y conexión tan fundamental.
¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?
Durante las vacaciones apuesto por desconectar y delegar en mi equipo, dado que estoy convencida de que unos días de respiro nos oxigenan y, además, benefician su desarrollo.
Sin embargo, es cierto que si el destino lo permite estoy siempre disponible por si surge algo verdaderamente crítico. La clave para que esto funcione sin romper la desconexión, es la confianza. Tengo la suerte de contar con un equipo excelente, con criterio para distinguir cuándo una situación requiere mi intervención directa y cuándo algo puede esperar a mi regreso. Esa tranquilidad es la que me permite disfrutar en vacaciones con la mente en calma.
¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?
El mayor lujo que me permito en vacaciones es, quizás el evitar mirar el reloj y darme la libertad de improvisar. Aunque en nuestros viajes diseñamos habitualmente una ruta, nos prohibimos pautar el día a día con antelación. Durante el resto del año, mi rutina exige una optimización casi milimétrica del tiempo; por eso, el verdadero descanso en vacaciones en mi caso consiste en romper el guion y dejar espacio a lo inesperado. Al viajar nos encanta conectar con la gente local, algo que nos ha llevado a vivir momentos únicos: desde pasar un día con la familia de uno de nuestros taxistas en Egipto, hasta descubrir por casualidad templos escondidos en medio de la selva en la India. Para mí, esa inmersión humana que surge de forma totalmente genuina es una de las auténticas riquezas de cada viaje.
En el día a día corporativo, el reloj es casi un copiloto: marca reuniones, entregas, prioridades y esa sensación constante de ir “a tiempo”. En vacaciones, en cambio, me permito olvidarme de la agenda y que el tiempo se determine por aquello que va sucediendo: comidas con sobremesas eternas, conversaciones sin prisa, o un desvío que termina siendo el mejor plan.
¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?
Este verano, más que incorporar nuevos descubrimientos, me apetece recuperar hábitos culturales que este último año, marcado por mi nueva maternidad, han quedado inevitablemente en pausa. Por eso mi plan es sencillo: ponerme al día con algunos títulos que tengo aún como pendientes en mi lista.
Antes de ser madre era muy cinéfila e intentaba con mi pareja ir al cine prácticamente una vez por semana; este año, en cambio, el tiempo ha impuesto otras prioridades. Por eso, me hace especial ilusión saldar esas “deudas” acumuladas y ver por fin películas como Una batalla tras otra o Sinners. En series, el objetivo es similar: ver la última temporada emitida de The Last of Us y terminar algunas series que me encantan y que dejé a medias, como Shameless o The Jury.
Por otro lado, como este año el destino es nacional y viajaremos en coche, aprovecharé los trayectos para volver a retomar algunos pódcast. Tengo varios episodios pendientes de No es el fin del mundo, de El Orden Mundial, un formato que siempre me aporta contexto y que considero una forma accesible, amena y dinámica de mantenerme informada.
Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”
…calma, foco y las pilas cargadas para ir con todo.

