Choni Fernández es directora de Operaciones e Innovación Sostenible (COO & CSO) de PortAventura World, uno de los mayores resorts de entretenimiento de Europa. Licenciada en Economía y con más de 30 años de experiencia profesional, desarrolló gran parte de su trayectoria en BASF antes de incorporarse a PortAventura World en 2007, donde ha liderado áreas como Compras, Logística, Sostenibilidad, Experiencia de Cliente y Comunicación. Desde su posición actual impulsa una estrategia que combina eficiencia, innovación y sostenibilidad, y que ha situado estos principios en el centro del negocio, con hitos como la obtención de la certificación B Corp.
Este verano llega con ganas de bajar el ritmo después de un semestre marcado por el reto de adaptar la operativa del resort a unas condiciones climáticas cada vez más exigentes. Las olas de calor han obligado a repensar aspectos como la sombra, el agua, los horarios y el confort de visitantes y empleados, demostrando que la sostenibilidad es también una cuestión operativa y de futuro. Para desconectar, cambia de ritmo en la montaña, caminando o practicando cicloturismo, y busca sobre todo tiempo sin agenda. Aunque trabajando en un resort cuyo pico de actividad coincide precisamente con el verano, reconoce que siempre queda un ojo puesto en el móvil.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?
Está hecha en PortAventura, el día que mi hijo alcanzó por fin el 1,40 y pudo subir por primera vez a Hurakan Condor. Llevaba tiempo esperando ese momento, midiéndose contra la marca cada vez que veníamos. Recuerdo su cara de nervios en la cola y la de orgullo al bajar. Para mí ese día resume algo que a veces olvidamos los que trabajamos aquí: que detrás de cada atracción hay miles de ‘primeras veces’ como esa. Ver el parque con los ojos de tus hijos es el mejor recordatorio de para quién trabajamos.
¿Cómo llegas a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?
Llego con ganas, no lo voy a negar. Ha sido un semestre muy intenso: el verano es nuestro momento pico y este año, además, las olas de calor nos han obligado a repensar cómo operamos -sombra, agua, horarios, confort del visitante y del empleado-. Ese ha sido probablemente el gran desafíoy reto conseguido: adaptar un resort de esta escala a un clima que ya no es el de hace diez años, sin perder la experiencia que la gente viene a buscar. Y hacerlo, además, de forma sostenible, que es la única manera de que sea duradero
¿Qué significa para ti desconectar?
Cambiar de ritmo más que parar. Desconecto en la montaña, caminando, y practicar cicloturismo, que para mí es un plan de verano tan sagrado como la playa para otros. Desconectar es que la cabeza deje de anticipar problemas y vuelva simplemente a observar.
¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?
Siendo honesta: un ojo siempre queda. Cuando eres responsable de las operaciones de un resort que vive su pico precisamente en verano, desconectar del todo en verano es casi una contradicción. Pero he aprendido a distinguir entre estar disponible y estar pendiente. Lo primero es responsabilidad; lo segundo, mala gestión de una misma. Y tengo la suerte de contar con un equipo que me permite estar tranquila.
¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?
Tiempo sin agenda. Una mañana entera sin reuniones ni compromisos es, a estas alturas, el mayor lujo que existe. Eso, y un desayuno largo con buena conversación.
¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?
El Tour de France, etapa a etapa, soy muy aficionada al ciclismo. Y en lecturas, suelo alternar algún ensayo sobre liderazgo o sostenibilidad con algo que no tenga nada que ver con el trabajo, que también hace falta para oxigenar la cabeza.
Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”
…perspectiva. Las mejores ideas del año nunca se me han ocurrido en el despacho.

