Fiscalidad

El efecto calendario amortigua la factura fiscal de Irán: Hacienda solo pierde 113 millones

La subida salarial a los funcionarios y pensionistas, junto al alza de los beneficios empresariales, impulsan la recaudación tributaria un 10,6% hasta abril

Soledad Fernández Doctor, directora saliente de la Agencia Tributaria.
Soledad Fernández Doctor, directora saliente de la Agencia Tributaria.

Primera evaluación fiscal de las medidas adoptadas por el Ejecutivo frente a la guerra de Irán con un buen resultado para la caja común del Ministerio de Hacienda gracias al efecto calendario. Entre enero y abril, los ingresos tributarios aumentaron un 10,6% y alcanzaron los 118.561 millones de euros, mientras el impacto inicial de las medidas incluidas en el Real Decreto-ley 7/2026 se limita por ahora a 113 millones. Así, consta en el Informe Mensual de Recaudación Tributaria publicado por la Agencia Tributaria correspondiente a abril, que constata que las medidas fiscales apenas han frenado el fuerte crecimiento de la recaudación a doble dígito.

De esta forma, serán los datos que la Agencia Tributaria publique el próximo 29 de junio los que desvelen el coste fiscal real de este plan de choque que el Ejecutivo cuantificó en 5.000 millones en total. Cabe recordar que el plan anticrisis aprobado por el Ejecutivo el pasado 22 de marzo incluía rebajas fiscales en el IVA energético y reducciones en los Impuestos Especiales sobre hidrocarburos y electricidad para contener el repunte inflacionista derivado de la crisis en Oriente Medio. Los datos de inflación por debajo del tope establecido por el Ejecutivo llevarán a que el próximo lunes 1 de junio, decaiga parte de las medidas relacionadas con la electricidad.

Efecto calendario

Hacienda admite que los efectos de este plan de choque apenas se perciben todavía en caja debido al propio calendario de liquidación de los tributos. “Las rebajas de tipos aprobadas en el RDL 7/2026 (…) tuvieron poco impacto hasta abril”, señala el informe. La Agencia Tributaria aclara que muchas de las declaraciones afectadas se ingresarán realmente en mayo, especialmente las correspondientes a las grandes empresas.

De momento, el mayor impacto se circunscribe a los Impuestos Especiales. La reducción de tipos en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos restó 67 millones a la recaudación y la rebaja en el Impuesto Especial sobre la Electricidad otros 45 millones. En el IVA, en cambio, el efecto fue todavía “muy marginal”, inferior al millón de euros.
Aun así, el informe deja claro que el grueso del impacto llegará en los próximos meses.

Mujer poniendo gasolina.
Freepik

El IRPF continúa tirando de la recaudación

Así, la recaudación mantiene un ritmo de crecimiento elevado. Solo en abril, los ingresos tributarios ascendieron a 44.611 millones, un 8,9% más que un año antes. El principal soporte continúa siendo el mercado laboral y el comportamiento de las retenciones vinculadas a salarios y pensiones.

El IRPF acumuló hasta abril una recaudación de 54.203 millones, un 8,9% más que en el mismo periodo de 2025. En términos homogéneos -corrigiendo distorsiones estadísticas y devoluciones- el crecimiento alcanza el 10%. Las retenciones del trabajo y actividades profesionales aumentaron un 10%, impulsadas tanto por el empleo como por el incremento del tipo efectivo.

La Agencia Tributaria destaca especialmente el comportamiento de las administraciones públicas tras la actualización salarial aplicada a finales de 2025. Las retenciones ligadas a salarios públicos crecieron a tasas superiores al 10% en el primer trimestre, mientras las asociadas a pensiones aumentaron un 11,2% en abril.

No obstante, Hacienda lanza un aviso a navegantes en su informe al advertir de una cierta moderación respecto a los primeros meses del año. “La tendencia de los ingresos es de suave desaceleración en comparación con los meses anteriores”, resume.

Sociedades crece un 16% en términos homogéneos

Otro de los grandes motores de la recaudación sigue siendo el Impuesto sobre Sociedades. Entre enero y abril, los ingresos por esta figura alcanzaron 6.930 millones, un 64% más que un año antes. En términos homogéneos, el avance fue del 15,9%. La mejora está directamente ligada al comportamiento de los beneficios empresariales durante el primer trimestre.

Según Hacienda, los beneficios declarados por grandes empresas y grupos crecieron cerca de un 14%. El crecimiento fue especialmente intenso en los grupos consolidados, cuyos beneficios aumentaron un 18,1%, mientras en las grandes empresas no integradas en grupos el avance se situó en el 7,6%.

IVA e IIEE

Comparativa factura de la luz.
Artículo14

En paralelo, el IVA comienza a mostrar una evolución más moderada tras agotarse el efecto extraordinario que había supuesto durante 2025 la recuperación de tipos en energía y alimentación. Hasta abril, la recaudación por IVA aumentó un 8,2%, hasta los 43.992 millones, aunque en términos homogéneos el crecimiento se moderó ligeramente hasta el 7,8%. “El IVA bruto muestra ya un crecimiento acorde a la evolución del gasto”, señala el informe.

Es en los Impuestos Especiales donde sí se percibe con mayor claridad el efecto del nuevo escudo fiscal. Entre enero y abril, la recaudación apenas avanzó un 0,1%, hasta 7.283 millones. Y Hacienda calcula que, sin las rebajas fiscales introducidas por el RDL 7/2026, estos ingresos habrían crecido un 0,9%. El impacto más visible aparece en el Impuesto sobre la Electricidad, cuya recaudación cayó un 7,3% en el acumulado del año y un 28,5% solo en abril. En hidrocarburos, los ingresos crecieron un 1,3% en el conjunto del cuatrimestre, aunque Hacienda apunta que parte del consumo pudo adelantarse ante el temor inicial a nuevas subidas energéticas tras el estallido del conflicto en Oriente Medio.

Moderación de la actividad económica

El informe también detecta una moderación gradual en la actividad económica. La base imponible agregada de los principales impuestos creció un 7% en el primer trimestre, una tasa similar a la media de 2025, aunque inferior a la registrada en la segunda mitad del pasado año. Hacienda atribuye parte de esta desaceleración a un menor impulso de los precios y al hecho de que las tensiones inflacionistas derivadas de la crisis de Oriente Medio todavía solo afectaron parcialmente al primer trimestre.

Si el arranque de 2026 mantiene el colchón recaudatorio apoyado en el empleo, los salarios y los beneficios empresariales, la gran incógnita será comprobar hasta qué punto las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno comienzan a erosionar los ingresos públicos a partir de mayo. Este será el verdadero examen fiscal para medir el impacto del paquete anticrisis en las liquidaciones tributarias.