Mientras las empresas occidentales abandonan Rusia por la guerra en Ucrania y las sanciones internacionales aislan la economía del país, una empresaria consolida todavía más su poder dentro de Moscú. Se llama Tatyana Kim y dirige Wildberries, el mayor gigante del comercio electrónico ruso.
Su historia parece salida de Silicon Valley, pero en versión postsoviética. Kim fundó la empresa en 2004 desde su apartamento mientras estaba de baja maternal y daba clases de inglés. Empezó vendiendo ropa por internet en una Rusia donde el comercio electrónico prácticamente no existía. Dos décadas después, Wildberries registra millones de pedidos diarios y se ha convertido en una compañía fundamental en el consumo ruso. Es el llamado ‘Amazon ruso’, con ventas de moda, cosmética, tecnología, alimentación, libros o incluso servicios turísticos
La guerra en Ucrania ha transformado el contexto en el que opera la empresa. Tras la invasión de 2022, importantes marcas internacionales abandonaron el mercado ruso o redujeron su presencia. Un ejemplo fue Inditex, que tenía más de 500 tiendas en el país y en 2022 las cerró para después vender el negocio al grupo emiratí Daher. Estos movimientos dejaron un vacío enorme en el consumo cotidiano del país. Wildberries aprovechó la oportunidad convirtiéndose en uno de los grandes sustitutos del comercio occidental.
En lugar de depender de grandes marcas europeas o estadounidenses, la plataforma reforzó su red de vendedores rusos y asiáticos. También aceleró su expansión hacia países del entorno postsoviético como Kazajistán, Uzbekistán, Armenia o Kirguistán. La estrategia encaja perfectamente con el nuevo modelo económico impulsado desde el Kremlin: menos dependencia de Europa y más integración con Asia Central y mercados alternativos.
La propia Kim se ha convertido en símbolo de esa nueva economía rusa. Forbes la considera la mujer más rica del país. Pero su ascenso no ha sido lineal.
Antes de la invasión total de Ucrania, en 2021, el Gobierno ucraniano de Zelenski acusó a Wildberries de vender propaganda antiucraniana y productos vinculados al ejército ruso. Kiev prohibió su actividad comercial en el país y congeló sus activos relacionados con Ucrania.
Posteriormente, tras el inicio de la guerra, Polonia también incluyó a Wildberries y a Kim en listas de sanciones por sus vínculos con el sistema económico ruso.
Sin embargo, en lugar de hundirse, la compañía siguió creciendo. El aislamiento internacional ha acabado favoreciendo algunas grandes empresas nacionales capaces de sustituir servicios y productos extranjeros. Wildberries multiplicó ventas y reforzó su red logística con miles de puntos de recogida repartidos por Rusia y otros países vecinos.
Además de vender productos por internet, Wildberries ha ido ampliando su negocio hacia otros servicios digitales, como sistemas de pago y herramientas tecnológicas para vendedores y consumidores. En 2024 la empresa anunció una controvertida fusión con Russ Group, una gran compañía rusa de publicidad exterior.
La operación provocó un enorme conflicto interno. El entonces marido y socio de Tatyana Kim, Vladislav Bakalchuk, acusó públicamente a la dirección de intentar apartarle del control de la empresa. La disputa fue creciendo durante meses y terminó en un tiroteo frente a la sede de Wildberries en Moscú que dejó dos muertos y varios heridos.
Finalmente, Kim mantuvo el control de la compañía y reforzó todavía más su posición dentro del grupo, mientras Bakalchuk quedó apartado del proyecto empresarial.
Pese a estos sobresaltos, Kim ha consolidado su posición. A sus 50 años, se ha convertido en una de las figuras empresariales más influyentes de la Rusia actual. Su empresa ya no es solo una plataforma para comprar ropa o tecnología, sino una pieza clave dentro del nuevo modelo económico ruso que ha surgido tras las sanciones y la salida de compañías occidentales.

