El método ‘Hawala’ para blanquear dinero de los directivos de Plus Ultra

Rodolfo Reyes Rojas y otros directivos de Plus Ultra figuran como clientes de una organización criminal que utilizaba la 'hawala', un ancestral sistema informal de transferencias empleado también para blanqueo de capitales

La ‘hawala’ no es un sistema habitual de transferencia de dinero en un país como España. Pero sí lo es en una remota aldea india, donde sus moradores no pueden acudir a una oficina bancaria a kilómetros de distancia. Con este término de origen árabe, cuya traducción literal es ‘transferencia’, se identifica un sistema informal de envío de dinero en efectivo sin que haya movimiento físico del mismo. Es un método de pago ancestral que surgió en la ruta de la Seda para evitar el robo del dinero durante el viaje, como recuerda a Artículo14 José María Mollinedo, secretario general del sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

La utilización de este sistema por parte de una red criminal organizada para el blanqueo de dinero, de la que eran clientes Rodolfo Reyes Roja -primer accionista- y otros directivos de Plus Ultra, puso en alerta a las Fiscalías de Suiza y Francia. A raíz de estas actuaciones, a las que desde el otoño de 2024, se suma la Fiscalía Anticorrupción española y también la agencia de los Estados Unidos Homeland Security Investigations (HSI), la investigación ha derivado en la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por “presuntos delitos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales” en el marco del rescate a la aerolínea venezolana.

Organización criminal internacional

Así consta en el informe de la Fiscalía Especial contra la Corrupción, que identifica a una organización criminal internacional dedicada al blanqueo de capitales, que lleva años operando, está jerarquizada y tiene un delimitado reparto de roles entre sus componentes. “Y que actúa con métodos de compensación bancaria presumiblemente tradicionales (“hawala”), manejando, en consecuencia, cantidades de dinero en efectivo y enmascarando presuntamente sus operaciones mediante facturas falaces y préstamos simulados”.

La hawala jurídicamente se define como “un sistema tradicional de transferencia de cantidades de dinero basado en la confianza en personas con contactos en otros lugares, hawaladars, a quienes se entregan cantidades de dinero en efectivo y una seña o contraseña, para que su contacto en otro lugar entregue a quien presente la seña o contraseña una cantidad equivalente, a cambio de una reducida comisión y sin rastro documental”.

La esencia de la ‘hawala’: la confianza

“Esta es una forma de envío de dinero que pueden estar utilizando las personas migrantes en España para transferir fondos a su familia en lugares donde no hay una red bancaria establecida. Es un sistema que complementa la actividad tradicional”, detalla José María Mollinedo, que resalta la confianza entre los transmisores, dado que el dinero no viaja y no hay rastro documental. En este supuesto de envío de remesas, sería una operación lícita. En el caso de que una de las partes actúe como empresario o profesional, el importe en efectivo debe ser inferior a los mil euros, según recuerda el secretario general de Gestha, tras el cambio de la Ley 11/2021 de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal.

María de la Torre, socia de penal en GovCom Abogados, recuerda que ese marco de confianza se ve asegurado por un código de referencia único (token) que ambas partes conocen. En este sentido, aclara que los hawaladars se asemejan a un prestamista (da el dinero) y un prestatario (recibe el dinero), dado que ambos cobran una comisión por el servicio.

Un método atractivo para el blanqueo de capitales

Este método resulta muy atractivo para el blanqueo de capitales porque apenas deja rastro documental ni bancario, explica a Artículo14 la experta de GovCom Abogados. “Además, como se trata de dinero en efectivo, no se verifica el origen de los fondos y es casi imposible de rastrear porque opera al margen de los programas de Prevención del Blanqueo de Capitales (AML, Anti-Money Laundering, en sus siglas en inglés)”, añade.

Para la experta, otra “ventaja adicional” es que este sistema permite mover grandes volúmenes de dinero con comisiones muy bajas, porque ambos hawaladars -emisor y receptor- se benefician.  En este sentido, subraya que los hawaladars cumplen con sus obligaciones fiscales, para evitar que esta pueda ser una vía por la que se descubra el fraude. Por eso, es más difícil detectar esta práctica fraudulenta, “aunque al final, cuando afloran el dinero a través de falsas operaciones en sus países respectivos con facturas falsas, se detectan ciclos contables que no cuadran con movimientos habituales en la empresa”.

En el punto de mira de la UDEF

La Policía Nacional desarticula uno de los principales entramados criminales que actuaba como una banca clandestina por el método ‘hawala’ en mayo de 2025.

De ahí que este sistema de transferencias ‘hawala’ esté en el punto de mira de las unidades especializadas en antiblanqueo. Hace justo un año, la sección especializada en blanqueo de capitales de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), investigó la pista del “lavado de las ganancias” de unos 10 millones de euros de una organización siria de tráfico de migrantes, que a través de este método habría movido 21 millones de dólares.

“Con la ‘hawala’ lo más importante es entender que el dinero no viaja y no hay movimiento de cuentas. La mejor forma de resumirlo es que es una forma de transferir fondos fuera del sistema vigilado. Evita las obligaciones de información y controles de blanqueo”, concluye María de la Torre.

Y en este punto no deja de llamar la atención que un método ancestral utilizado históricamente por comerciantes y viajeros figure ahora entre las prácticas bajo sospecha en el presunto uso irregular de los 53 millones de euros del rescate que el Gobierno concedió a la aerolínea Plus Ultra el 9 de marzo de 2021, junto con el presunto blanqueo de fondos públicos de programas CLAP para alimentar a la población y de oro de Venezuela en varios países y a través de cuentas y sociedades en Panamá y Emiratos Árabes.