Las energías renovables continúan ganando peso en la Unión Europea, pero los datos del primer trimestre de 2026 muestran que España todavía mantiene una distancia significativa respecto otros países como Portugal. Mientras el país vecino obtuvo un 82,9% de su electricidad mediante fuentes renovables, España se situó en torno al 60%, una diferencia cercana a los 20 puntos porcentuales que evidencia distintos ritmos de adopción dentro de la Península Ibérica, según las cifras publicadas ayer por Eurostat.
Si bien es cierto, España se encuentra dentro de los países con mayor peso de renovables, ya que la media de la Unión Europea en el perimer trimestre fue del 45,5%, frente al 42,7% registrado en el mismo periodo del año anterior. El incremento confirma la consolidación de las tecnologías limpias como principal motor del sistema eléctrico europeo.
Dentro de este contexto, Portugal se mantiene entre los grandes referentes europeos. Con un 82,9% de generación eléctrica renovable, ocupa la segunda posición del ranking comunitario, únicamente por detrás de Dinamarca (90%) y por delante de Lituania (75,7%). En el caso portugués, la generación de renovables se debe principalmente a la energía hidroeléctrica.
Dinamarca encabeza el ranking de peso de energías renovables gracias al predominio de la energía eólica, que es la responsable de la mayor parte de su producción eléctrica. Portugal ocupa el segundo puesto apoyándose fundamentalmente en la generación hidroeléctrica, mientras que Lituania completa el podio gracias al fuerte desarrollo de la energía eólica.
En el extremo opuesto se encuentran República Checa, Malta y Eslovaquia, donde las renovables apenas representan entre el 12% y el 17% de la electricidad producida durante los tres primeros meses del año.
Tipos de energía que predominan
Los datos de Eurostat también reflejan cuáles son las tecnologías que están impulsando el crecimiento de la generación renovable en el conjunto de la Unión Europea. La energía eólica se mantiene como la principal fuente renovable, al aportar el 44,9% de toda la electricidad verde producida en la Unión Europea hasta marzo. Además, su peso aumenta en más de dos puntos, ya que hace un año registró un 42,3%.
La segunda fuente renovable es la energía hidroeléctrica, responsable del 28% de la producción en la UE. A esta le siguen la energía solar, que representa el 17,3%, mientras que los combustibles renovables aportan el 9,4%. El resto corresponde a la geotermia y otras tecnologías, con una contribución conjunta del 0,4%.
Reducir la dependencia de combustibles fósiles
El avance de las energías limpias tiene una especial relevancia para las economías europeas por su impacto sobre la seguridad energética y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles. El hecho de que casi la mitad de la electricidad producida en la Unión Europea proceda ya de fuentes renovables confirma la aceleración de la transición energética y la creciente capacidad del sistema eléctrico europeo para integrar tecnologías de bajas emisiones.
Esto ocurre en un contexto en el que España está a la espera de que el ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, liderado por Sara Aagesen, se pronuncie sobre la continuidad -o no- de la central nuclear de Almaraz. El veredicto final del ministerio depende del visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear, que se espera que se pronuncie este mes de julio.

