El mercado laboral español pasa por un buen momento en términos de afiliación. Este año se han superado los 22 millones de afiliados, y hoy se conocerán los datos del mes de agosto. Si bien es cierto, hay un colectivo que no se está bien beneficiando de la misma manera: los jóvenes (menores de 25 años). Según los datos publicados ayer por Eurostat, España es el tercer país de la Unión Europea con la mayor tasa de paro juvenil entre las mujeres, con un 23,8%. Se trata de un porcentaje muy superior al de la media comunitaria, situada en el 15,1%, y refleja las dificultades que afrontan las jóvenes para acceder al mercado laboral.
De los países de la UE que aportan los datos del mes de julio (los de Bélgica, Dinamarca, Croacia, Italia, Chipre, Rumanía y Eslovenia no están disponibles), solo Estonia y Finlandia presentan tasas superiores a la española. Estonia encabeza la clasificación, con un 29,2% de desempleo juvenil femenino, seguida de Finlandia, con un 25,7%. España, con su 23,8%, supera ligeramente a Suecia, que registra un 23,4%, y se sitúa también por delante de Francia y Portugal, ambos con un 21,9%.

Además de ser el tercer país con más paro juvenil femenino, también es relevante la distancia a la que se encuentra España respecto a la media de la Unión Europea: 8,7 puntos.
A partir de Francia y Portugal, las tasas comienzan a descender de forma progresiva. Luxemburgo registra un 20,2%, Grecia ya desciende del 20% al registrar un 19,2% y Eslovaquia marca un 18,5%. Hungría, con un 17,1%, también se encuentra por encima de la media europea.
Alemania lidera con la menor tasa
En el extremo contrario, con tasas de dígito único, y por debajo de la media comunitaria, se sitúan Alemania, que presenta una de las tasas más bajas, con un 6,3%, seguida de Malta, con un 7,8%; y Países Bajos, con un 8,3%.
Al contrario que sucede con España, que actualmente cuenta con una buena situación económica, Alemania está pasando por un contexto de constantes reajustes y, a pesar de ello, continúa siendo el país con la menor tasa de paro juvenil femenino.
En este sentido, Carlos Arcas, director de The Adecco Institute, señala que esto se debe a que Alemania cuenta con una formación dual consolidada y con un mayor peso de la industria y de las actividades tecnológicas, “sectores que generan empleos más cualificados y estables”.
En este sentido, incide que el mercado laboral alemán es un ejemplo del que España podría coger influencia.
Y es que, para Arcas, el principal problema del mercado laboral español es la escasa productividad y la dependencia de sectores de actividad con menor cualificación y más sensibles al ciclo económico.
“Estamos creciendo a pesar del modelo productivo que tenemos”, advierte.
“El peso de sectores como el turismo, la hostelería, el comercio y determinados servicios explica parte de esta vulnerabilidad. Son actividades que emplean a un elevado número de jóvenes y que, al mismo tiempo, presentan un marcado componente cíclico. Cuando disminuye la actividad, son precisamente estos trabajadores los que pueden sufrir antes la pérdida de empleo”, indica el director de The Adecco Institute.
Una buena situación económica que no aprovecha el mercado laboral
La situación de la economía española pone de manifiesto el reto que se presenta al mercado laboral en los próximos años, ya que en un contexto favorable para el empleo en el que se alcanzas cifras récord, el peso del desempleo entre las mujeres jóvenes sigue siendo relevante, ya que casi una de cada cuatro jóvenes está en paro.
Para Arcas, esta situación responde a una combinación de factores educativos, laborales y empresariales, entre los que destaca especialmente la dificultad de realizar una transición fluida entre la formación y el empleo.
“Uno de los principales problemas es la propia estructura del mercado laboral español. La dualidad entre trabajadores indefinidos y temporales afecta especialmente a los jóvenes, que suelen concentrar una mayor proporción de contratos de corta duración. Esta situación implica mayor rotación, menor estabilidad y, en muchos casos, menos oportunidades para acumular experiencia profesional”, indica el director de The Adecco Institute.
A ello se suma el desajuste entre la formación y las necesidades de las empresas. “Las habilidades demandadas por el mercado laboral cambian con rapidez por lo que, si la formación no se adapta a esas nuevas necesidades, los jóvenes pueden encontrarse con conocimientos que han quedado desfasados pocos años después de terminar sus estudios”.
En este contexto, Arcas indica que la formación profesional dual aparece como una de las principales herramientas para facilitar la entrada de los jóvenes al mercado de trabajo.
Tasa de paro juvenil total
A nivel general, España registró en julio de 2026 una tasa de paro entre los menores de 25 años del 22,9%. Si bien es cierto que el dato continúa siendo elevado, ya que se encuentra entre los cuatro países de la UE con la tasa más alta, este porcentaje supone una mejora respecto a los meses anteriores.
Y es que, en abril, la tasa se situaba en el 24,3%, mientras que en mayo descendió hasta el 24%. En junio volvió a bajar, hasta el 23,4%, y en julio se situó finalmente en el 22,9%.
Pese a esta evolución positiva, España todavía se encuentra por encima de numerosos países europeos. En julio, Estonia registró la tasa más elevada, con un 26,1%, seguida de Finlandia, con un 23,4%, y Suecia, con un 23,2%. España, con un 22,9%, ocupa la cuarta posición.
En el conjunto de la Unión Europea, la tasa fue del 15,1%, por lo que España se encuentra 7,8 puntos porcentuales por encima de la media comunitaria.
Alternativa al modelo español
Los datos de España sorprenden en un contexto de crecimiento económico y en el la afiliación marca récord cada mes. Ante este contexto, la tasa de paro juvenil continúa estancada y Arcas señala que “la alternativa pasa por impulsar sectores tecnológicos, industriales y de ingeniería, precisamente aquellos en los que existe una mayor escasez de profesionales. Una mayor presencia de estas actividades permitiría generar empleos con salarios más elevados, mayor estabilidad y mejores perspectivas de desarrollo profesional”.
Además, incide en que se trata de una situación que se presenta más compleja para las mujeres: “Además de las barreras generales de acceso al empleo, persisten sesgos que condicionan sus decisiones formativas y profesionales”. Ante esto, concluye que “tiene que haber una mentalización por parte de las empresas y por parte de las jóvenes de nuestro país de que pueden trabajar en actividades mucho más cualificadas y que también tienen mayor valor añadido”, sostiene, aunque resalta la falta de referentes femenino que agrandan la brecha.

