COCHE ELÉCTRICO

Esto es lo que debes revisar si compras un coche eléctrico de segunda mano (y no es solo su batería)

La carrocería, los frenos y el estado de las piezas de aluminio deben comprobarse a fondo para evitar sustos

Una mujer inspecciona un vehículo eléctrico
Getty

Con el avance del mercado del coche eléctrico, la compraventa de segunda mano de vehículos en esta categoría también está experimentado un notable auge.

Sin embargo, la mayoría de interesados e interesadas solo se paran a mirar la batería y a autonomía de los coches eléctricos que ya han tenido dueño. Los expertos avisan que, al margen de la importancia de ambos elementos, también es importante fijarse en otros detalles menos obvios antes de cerrar el acuerdo.

La batería es el componente fundamental de un coche eléctrico. Si bien, apenas representa el 2-4% de los problemas más frecuentes en este tipo de vehículos, según apuntan diferentes estudios. De hecho, el Arval Mobility Observatory indica que la degradación anual de la batería es apenas del 1% en la mayoría de EV.

Por ello, los profesionales recomiendan fijarse más en la carrocería. El aluminio es el gran protagonista de los coches eléctricos actuales, con uniones complejas y otro tipo de particularidades.

Debido al alto coste de la reparación de su estructura, muchos propietarios deciden hacer “un apaño” y poco más. Esto puede derivar en posibles roturas posteriores, a pesar de no involucrarse en ningún golpe o arañazo. Además de que puede llegar a comprometer la seguridad ante un posible accidente grave, por descontado.

La carrocería y los frenos, elementos a considerar a la hora de comprar un coche eléctrico de segunda mano

El Tesla Model Y, uno de los coches eléctricos más vendidos
Tesla

Debido a la relevancia del estado de la carrocería, los expertos recomiendan observar la geometría de la misma.

De este modo, a la hora de comparar diferentes modelos de coche eléctrico de segunda mano, conviene revisar posibles deformidades y apaños mal finalizados. Es probable que la reparación no haya sido bien ejecutada si se aprecian partes deformes, malos acabados, desgasten en el aluminio y similares.

Otro de los componentes en los que fijarse, al igual que se haría con un vehículo de combustión, son los frenos. Prácticamente todos los eléctricos cuentan con el sistema de freno regenerativo.

Estos optimizan el consumo de energía, pero a la vez provocan que el freno mecánico pueda sufrir desgastes u oxidaciones por su desuso. Por este motivo, cabe revisar que estos se encuentren en un buen estado, o al menos en el estado anunciado por el vendedor (y no uno peor).

Dicho esto, cualquier otro motivo de sospecha no debe pasarse por alto. Vale la pena detenerse y observar cualquier posible inconveniente, y confirmar con la otra parte la condición del elemento bajo sospecha.

En definitiva, la batería y la autonomía son las dos grandes preocupaciones de los compradores en el mercado de los EV ya utilizados. No obstante, el estado de la carrocería y los frenos es prácticamente igual de importante que estas.

Asegurarse del buen estado de una y otros no solo puede evitar reparaciones caras en el futuro próximo. También son claves para una correcta maniobrabilidad, el funcionamiento adecuado de los neumáticos y las frenadas, y unas condiciones de seguridad óptimas frente a posibles accidentes.

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