La moda sostenible ha llegado a Wall Street, aunque sin la euforia que muchas compañías esperaban para su estreno bursátil. En su debut en bolsa, Reformation, la marca estadounidense que ha construido su identidad sobre una producción responsable, ha recibido una acogida mucho más fría de la prevista por parte de los inversores. El reto ahora recae sobre Hali Borenstein, su consejera delegada, que deberá convencer al mercado de que una firma sostenible también puede ser un negocio rentable a gran escala.
El debut se produce en un momento especialmente exigente para las empresas de consumo. Tras varios años marcados por la inflación, el menor dinamismo del gasto de los hogares y un entorno económico incierto, los inversores ya no premian únicamente las historias de crecimiento. Exigen rentabilidad, fortaleza financiera y capacidad para generar beneficios de forma sostenida.
Respaldada por el fondo de capital privado Permira, propietario de Reformation desde 2019, Borenstein afronta una nueva etapa para una empresa que quiere consolidarse como una marca global sin renunciar a los principios de sostenibilidad impreso en su ADN.
Prendas femeninas con bajo impacto ambiental
Fundada en Los Ángeles, Reformation se ha hecho conocida por sus vestidos y prendas femeninas fabricadas bajo criterios de menor impacto ambiental, utilizando materiales más sostenibles y procesos de producción orientados a reducir la huella ecológica de la industria textil. La firma ha conseguido hacerse un hueco entre los consumidores que buscan alternativas a la moda rápida y también entre numerosas celebridades. Taylor Swift, Meghan Markle, Kaia Gerber o Jennifer Aniston han lucido diseños de la marca, y han contribuido a aumentar su proyección internacional.
Pero su salida a bolsa obliga ahora a responder a una pregunta diferente: si una marca reconocida por sus valores puede mantener un crecimiento sólido en los mercados financieros.
Es todo un desafío. Según la documentación presentada para su salida a bolsa, Reformation obtuvo en 2025 un beneficio neto cercano a los 12,6 millones de dólares, un 60% inferior al del ejercicio anterior. La compañía atribuyó esa caída al impacto de los aranceles de Trump y a los costes derivados del traslado de su centro de distribución. Además, buena parte de los recursos captados se destinarán a reducir deuda y reforzar el balance financiero.
Liderar una nueva etapa
Y Hali Borenstein debe liderar esta nueva etapa. Es una directiva con una larga trayectoria en el negocio de la moda y la distribución. Licenciada en Economía por la Universidad de Michigan, comenzó su carrera en grandes compañías del comercio minorista estadounidense antes de incorporarse a distintas firmas del sector textil.
Antes de llegar a Reformation trabajó en Nordstrom, Macy’s y Lucky Brand, donde ocupó distintos puestos de responsabilidad relacionados con la estrategia comercial y el crecimiento de marca. Posteriormente fue presidenta de Hammitt, una firma especializada en bolsos de lujo, y se consolidó su perfil como ejecutiva capaz de combinar desarrollo de marca y crecimiento empresarial.
En 2020 asumió la dirección ejecutiva de Reformation con un objetivo específico: preparar a la compañía para una nueva fase de expansión tras la adquisición por parte de Permira. Desde entonces ha impulsado la apertura de nuevos mercados, el fortalecimiento del canal digital y una estrategia orientada a convertir una marca de nicho en una firma con mayor proyección internacional. Y que sea atractiva en Bolsa.

