Huawei ya ha puesto nombre al rival que quiere alcanzar en la gran carrera mundial por la inteligencia artificial. Guo Ping, presidente del Consejo de Supervisión de la compañía china, ha asegurado ante nuevos empleados que el objetivo de sus negocios de tecnologías de la información y computación es convertirse en una alternativa capaz de competir directamente con Nvidia.
La apuesta supone mucho más que desarrollar nuevos semiconductores. Huawei quiere construir toda una infraestructura de computación para inteligencia artificial alrededor de sus procesadores Ascend, sus CPU Kunpeng, sus sistemas SuperPoD y enormes clústeres capaces de ejecutar los modelos desarrollados por otras compañías.
“Para los negocios ICT y de computación, el objetivo de Huawei es convertirse en Nvidia”, explicó Guo Ping. Su estrategia parte además de una realidad que la propia compañía reconoce: China continúa teniendo una desventaja respecto a Estados Unidos en capacidad de cálculo y tecnologías avanzadas de fabricación.
Huawei quiere competir con Nvidia sin depender de un solo chip
La respuesta de Huawei a esa distancia tecnológica pasa por cambiar las reglas de la comparación. En lugar de intentar igualar únicamente el rendimiento individual de cada procesador de Nvidia, la compañía pretende obtener ventaja conectando un gran número de chips y haciendo que funcionen como una única máquina.
Ahí entran sistemas como Atlas 950 SuperPoD. La arquitectura utiliza la tecnología de interconexión UnifiedBus para unir miles de unidades de procesamiento neuronal y permitir que trabajen conjuntamente sobre operaciones de entrenamiento e inferencia de inteligencia artificial.
El futuro Atlas 950 SuperPoD podrá integrar hasta 8.192 procesadores Ascend 950DT. Huawei asegura que su configuración completa alcanzará 8 EFLOPS de potencia en FP8 y 16 EFLOPS trabajando con precisión FP4.
Son especificaciones anunciadas por la propia compañía y habrá que esperar a su despliegue comercial para comprobar cómo se traducen en rendimiento real frente a los sistemas de Nvidia.
Los Ascend 950 son la pieza central de la ofensiva

Los procesadores Ascend constituyen uno de los elementos fundamentales de esta estrategia. Huawei ha diseñado una hoja de ruta que incluye las familias Ascend 950, 960 y 970, con nuevas generaciones previstas aproximadamente cada año.
El Ascend 950PR está orientado principalmente a determinadas fases de inferencia, mientras que el Ascend 950DT está diseñado tanto para entrenamiento como para la fase de decodificación de los modelos.
Guo Ping reconoce que las restricciones sobre procesos avanzados de fabricación condicionan las capacidades de los chips chinos. Huawei pretende compensarlo mediante innovaciones de arquitectura, integración entre diseño y fabricación y sistemas que agrupen enormes cantidades de procesadores.
“La clave” no consiste simplemente en acumular mejores especificaciones, defendió el directivo, sino en resolver problemas reales y ofrecer una experiencia competitiva a los clientes.
La batalla no consiste solamente en fabricar el mejor modelo de IA
Otro elemento diferencia la estrategia de Huawei de la carrera protagonizada por OpenAI, Anthropic, Google o xAI. En su negocio de infraestructura, la compañía china no considera imprescindible que su propio modelo sea el ganador.
Su objetivo es conseguir que modelos desarrollados por diferentes empresas puedan ejecutarse eficazmente sobre Ascend, Kunpeng, SuperPoD y sus grandes clústeres de computación.
Huawei pretende ocupar así una posición similar a la que Nvidia ha construido durante años: convertirse en una infraestructura sobre la que otros desarrollan inteligencia artificial.
Eso no significa que abandone los modelos propios. Guo diferencia entre negocios. Para dispositivos y conducción inteligente considera ventajoso disponer de tecnología propia, mientras que Huawei Cloud necesita un modelo competitivo para mantener su posición en un mercado donde nube e inteligencia artificial están cada vez más integradas.
China intenta reducir su dependencia de Nvidia

La ofensiva de Huawei tiene también una dimensión geopolítica. Las restricciones impuestas por Estados Unidos al acceso de China a determinados chips avanzados y memorias de alto ancho de banda han acelerado los programas destinados a construir una industria tecnológica nacional.
Los Ascend se han convertido en una de las principales alternativas chinas a las GPU estadounidenses. Pero las sanciones siguen condicionando la producción. La escasez y las restricciones sobre memorias HBM han elevado recientemente el coste de los nuevos Ascend 950DT hasta superar los 250.000 yuanes por tarjeta, según Reuters.
Huawei no oculta esa dificultad. Guo sostiene que China mantiene una desventaja en potencia de cálculo, aunque considera que dispone de fortalezas en datos, aplicaciones industriales y talento.
La gran batalla estará en la infraestructura de la IA
El enfrentamiento entre Huawei y Nvidia representa una parte cada vez más importante de la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos.
Nvidia conserva una posición privilegiada gracias no solo a sus procesadores, sino a un ecosistema de hardware, software e interconexión construido durante años. Huawei pretende responder creando su propia pila tecnológica completa y aprovechando la escala de sus clústeres para compensar sus limitaciones de fabricación.
La compañía china ha dejado claro además que no quiere dispersarse. Guo asegura que no existen planes para ampliar indiscriminadamente sus áreas de negocio: la prioridad seguirá siendo la conectividad y la computación.
La ambición, sin embargo, es enorme. Huawei ya no presenta sus Ascend simplemente como sustitutos nacionales ante la ausencia de chips estadounidenses. Quiere que sus sistemas se conviertan en una alternativa internacional para entrenar y ejecutar la próxima generación de inteligencia artificial. Y para definir hasta dónde pretende llegar ha elegido la referencia más difícil posible: Nvidia.

