El oro ha perdido un 25% de su valor en lo que llevamos de 2026 y ya cotiza por debajo de los 4.000 dólares la onza. Cuanto más se acerca la paz entre Irán y Estados Unidos, más lejos queda el metal precioso como activo refugio.
Este cambio de tendencia no es aislado. Responde a un reajuste global de expectativas macroeconómicas, especialmente en Estados Unidos, donde la política monetaria de la Reserva Federal continúa condicionando el comportamiento de los mercados.
Mientras el oro pierde parte de su atractivo inversor, otros metales se consolidan. El cobre continúa respaldado por la demanda eléctrica, los centros de datos, la inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Gigante de cobre
Freeport-McMoRan President and CEO Kathleen Quirk spoke at the CESCO inauguration on Monday, then joined industry leaders Tuesday for a timely discussion on delivering large‑scale mining projects and how trade shifts, policy and supply chain fragmentation are redefining… pic.twitter.com/MRMjfcecEQ
— Freeport-McMoRan (@FM_FCX) April 15, 2026
Y una mujer destaca en este ámbito. Se llama Kathleen Quirk y es consejera delegada de Freeport-McMoRan, una de las mayores productoras de cobre del mundo. La ejecutiva estadounidense se ha convertido en una de las mujeres con más poder dentro de la industria minera internacional.
Quirk se incorporó a Freeport-McMoRan en 1989 y ha desarrollado prácticamente toda su carrera dentro de la compañía. Fue directora financiera durante más de dos décadas y asumió la dirección ejecutiva en 2024, convirtiéndose en una de las pocas mujeres al frente de una gran minera internacional.
La compañía, con sede en Arizona, gestiona grandes explotaciones mineras en Estados Unidos, Indonesia y Sudamérica. Freeport-McMoRan extrae y procesa cobre destinado a sectores como la automoción, las redes eléctricas, la construcción y la industria electrónica. Además del cobre, la empresa también produce oro y molibdeno, un metal utilizado principalmente para fabricar aceros y aleaciones de alta resistencia.
Los últimos resultados de 2025 reflejan el buen momento de la compañía. En el cuarto trimestre, obtuvo unos ingresos de 5.630 millones de dólares y un beneficio por acción de 0,47 dólares, por encima de las previsiones del mercado. La compañía también prevé un aumento de la producción en Estados Unidos durante 2026.
Atractivo
Cuando los tipos de interés suben, activos como la deuda pública ofrecen rendimientos más atractivos. Esto reduce el interés por el oro, que no genera rentabilidad por sí mismo. Al mismo tiempo, la fortaleza del dólar encarece el metal para los compradores internacionales.
Es cuando surgen otros metales más estables en su cotización como el cobre. Su demanda está estrechamente ligada a la actividad industrial, las infraestructuras eléctricas y la electrificación de la economía. Un vehículo eléctrico puede necesitar varias veces más cobre que un automóvil de combustión debido a su utilización en baterías, motores, cableado y sistemas de recarga.
Desde Freeport-McMoRan, Kathleen Quirk ha defendido la necesidad de ofrecer estabilidad regulatoria y seguridad jurídica para favorecer inversiones mineras que requieren décadas de desarrollo. La directiva considera que la demanda estructural de cobre continuará creciendo a largo plazo y la propia compañía estima que el consumo mundial del metal podría duplicarse antes de 2040 impulsado por la electrificación y las nuevas tecnologías.
El contraste entre ambos metales refleja también un cambio de liderazgo dentro del mercado de materias primas. Mientras el oro continúa desempeñando su papel tradicional como activo refugio, el cobre gana peso como material esencial para la tecnología del futuro.
Este cambio de tendencia también está influyendo en las grandes compañías mineras, que destinan cada vez más inversiones a minerales vinculados a la transición energética y a la demanda industrial. Y Kathleen Quirk se ha convertido en una de las mujeres que mejor representa el nuevo protagonismo del cobre dentro de la economía mundial.

