Finanzas del hogar

La cuesta de septiembre: siete gastos que conviene revisar antes de asumir que “todo ha subido”

En el último año los precios se han incrementado un 3,6%, lo que evidencia que el coste de vida ha subido, aunque hay unas partidas del hogar que pueden revisarse para amortiguar el aumento

Revisión de gastos en septiembre
Revisión de gastos en septiembre

Es evidente que los precios se han incrementado de manera exponencial en los últimos años. En el último año (comparando julio de 2025 con julio de 2026) la inflación se ha incrementado un 3,6%, impulsada en gran parte por la guerra en Irán. Se trata de un efecto que la economía doméstica nota cuando compra en el supermercado, al llenar el depósito del coche o al renovar un seguro.

Y es que, aunque la evidencia señala que los precios han crecido y los hogares tienen menos poder de compra, Iñigo Peralta, CEO de Yo pago menos, señala que este deterioro no procede en su totalidad de la inflación: “Una parte puede esconderse en contratos que llevamos años sin revisar, servicios que empezaron costando poco y han aumentado progresivamente, suscripciones olvidadas, comisiones, seguros que se renuevan automáticamente o hábitos cotidianos que individualmente parecen insignificantes, pero que repetidos varias veces al mes pueden representar cientos de euros”.

Así, desde la plataforma especializada en ahorro doméstico, Yo Pago Menos, recomiendan aprovechar la vuelta a la rutina para hacer una especie de auditoría de las finanzas familiares. “No se trata de renunciar a cosas, sino de comprobar qué estamos pagando, por qué y si seguimos necesitando aquello por lo que cada mes sale dinero de nuestra cuenta”.

Revisión de contratos de luz y gas

Dos imprescindibles para el hogar son la luz y el gas, servicios que se contratan por necesidad y que en muy raras ocasiones se revisan sus facturas. “Recibimos la factura, comprobamos cuánto tenemos que pagar y poco más. Sin embargo, revisar las condiciones contratadas puede resultar tan importante como intentar reducir el consumo”, señala Peralta.

Además, señala que uno de los aspectos clave para el ahorro suele residir en una comparación periódica de las ofertas que tienen otras compañías. “Haber contratado en su momento una tarifa competitiva no significa que continúe siéndolo varios años después”, asegura.

Suscripciones digitales

Otro de los contratos de la economía doméstica que se paga mes a mes y no se revisa con periodicidad es el del teléfono móvil. “La clave no consiste en buscar una compañía más barata, sino en preguntarse cuánto utilizamos realmente de aquello que tenemos contratado”.

A esto se suman las suscripciones a plataformas digitales ya sea de series, música, almacenamiento en la nube… En este sentido, Peralta aboga por realizar un “ejercicio útil” de para revisar los movimientos bancarios de los últimos dos o tres meses y localizar todos los cargos recurrentes. Probablemente aparezca alguno que ni siquiera recordábamos”, asegura.

Seguros con renovación automática

El seguro del coche o de la vivienda suelen renovarse de manera automática y los hogares solo se fijan en la factura una vez llega el recibo, lo que obliga a esperar un año más para modificarlo y hacer frente durante 12 meses a una cantidad económica que en algunas ocasiones suele ser desorbitada respecto a los servicios que se utilizan.

“La recomendación es revisar las condiciones con antelación suficiente a la fecha de renovación y comparar alternativas. No solo el precio: también las coberturas. Podemos estar pagando por servicios que no necesitamos o disponer de una póliza barata que deja fuera precisamente aquello que considerábamos cubierto”.

El ahorro en el supermercado

La alimentación es una de las partidas donde más se percibe el incremento de los precios. Si bien es cierto que es una de las que menos opciones de “recortes” tiene, el CEO de Yo pago menos asegura que “existe margen para revisar nuestros hábitos”.

“Planificar mínimamente las comidas, acudir al supermercado con una lista y revisar qué alimentos terminamos tirando puede tener más efecto sobre el presupuesto mensual que perseguir pequeñas diferencias de precio entre establecimientos”, señala.

Además, en la alimentación juega un papel el delivery, que se ha convertido de un servicio ocasional a uno cada vez más recurrente en los hogares. “La mejor forma de comprobar su impacto es sumar todos los pedidos realizados durante un mes. Cuatro pedidos de 25 euros ya son 100 euros. Si hablamos de una familia y los pedidos son mayores o más frecuentes, la cifra puede multiplicarse rápidamente”, incide Peralta.

“Esto no significa que haya que eliminar el delivery. La cuestión es decidir conscientemente cuánto queremos gastar en él”, asegura.

Tarjetas bancarias, un gasto que no se tiene en cuenta

El mantenimiento de una cuenta bancaria y sus servicios asociados son otro gasto que pasa inadvertido por falta de revisión anual. “Conviene revisar qué condiciones exige nuestra entidad para evitarlas y comprobar si realmente las cumplimos. Una cuenta que abrimos hace años bajo determinadas condiciones puede haber cambiado o haber dejado de ser la más conveniente”, recomienda Peralta.

Además, en esta partida juega un papel fundamental la financiación de pequeñas compras: “Dividir una compra en cantidades pequeñas puede hacerla psicológicamente más asumible, pero lo importante es conocer el coste total y evitar acumular varias cuotas simultáneamente”.

El gasto del coche va más allá del gasoil

A la hora de comprar el coche, más allá del precio el principal coste que se nos viene a la mente es el pago del gasoil, dejando a un lado el mantenimiento y revisiones que deben realizarse con periodicidad y que se nos vienen a la mente una vez se ha hecho la compra del coche y surge cualquier imprevisto. “Antes de concluir que la gasolina está imposible, puede ser interesante calcular cuánto cuesta realmente el vehículo al año y dividir esa cantidad entre doce”, indica.

“Eso tampoco significa necesariamente renunciar al coche. Para muchas familias es imprescindible. Pero conocer el coste real permite tomar mejores decisiones”, recomienda peralta.

El octavo gasto: todos los pequeños gastos juntos

Aunque el titular habla de siete gastos, hay una categoría con un gran peso en las finanzas del hogar y a la que no se presta atención: los llamados gastos hormiga.

“El problema de este tipo de gastos no es cada desembolso individual, sino su frecuencia”, señala Peralta.

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