Cuando Henna Virkkunen asumió en diciembre de 2024 la vicepresidencia Ejecutiva de la Comisión Europea para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia, heredó una de las carteras más complejas del Ejecutivo comunitario. Su misión no consistía únicamente en impulsar la transformación digital de Europa, sino en demostrar que la Unión Europea era capaz de hacer cumplir las reglas aprobadas para las grandes plataformas tecnológicas.
En octubre de 2022, el Consejo Europeo aprobó dos reglamentos con el objetivo de regular a los gigantes tecnológicos: la Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act o DSA) y la Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act o DMA). La primera establece nuevas obligaciones para las plataformas digitales, como la retirada rápida de contenidos ilícitos, una mayor transparencia y un refuerzo de los controles sobre el comercio electrónico. La segunda busca garantizar una competencia más justa en los mercados digitales y limitar los abusos de posición dominante de las grandes empresas tecnológicas.
Con este marco legislativo, la política finlandesa es la responsable de vigilar que las grandes plataformas respeten las normas europeas y de impulsar una agenda con la que Bruselas aspira a reforzar su autonomía tecnológica frente a Estados Unidos y China.
Multa récord a AliExpress

Su determinación para hacer cumplir la regulación quedó patente ayer, 20 de julio, cuando la Comisión Europea impuso una multa récord de 550 millones de euros a AliExpress por incumplir la Ley de Servicios Digitales al no evaluar ni mitigar adecuadamente los riesgos derivados de la venta de productos ilegales, peligrosos o falsificados en su plataforma. Se trata de la mayor sanción impuesta hasta ahora en aplicación de esta normativa.
La decisión llega después de un largo proceso regulatorio. La investigación, abierta en marzo de 2024, concluyó que la plataforma propiedad del grupo Alibaba subestimó los riesgos asociados a la comercialización de productos ilegales, no destinó recursos suficientes a la moderación y permitió que artículos falsificados, juguetes inseguros o cosméticos potencialmente peligrosos permanecieran disponibles durante largos periodos. La Comisión también cuestiona la eficacia de sus sistemas de recomendación y publicidad, así como las herramientas diseñadas para detectar vendedores reincidentes o combatir las falsificaciones.
“La escala no es una excusa”
La plataforma dispone hasta el 20 de octubre de 2026 para presentar un plan de acción que detalle cómo cumplirá sus obligaciones de evaluación y mitigación de riesgos. Si la Comisión considera insuficientes las medidas o la empresa incumple la decisión, podrá imponer multas coercitivas adicionales.
“La propagación de ropa falsificada, juguetes inseguros, cosméticos peligrosos y otros productos ilegales y dañinos no es un costo inevitable de las compras en línea, es un incumplimiento por parte de AliExpress de sus obligaciones en virtud de la Ley de Servicios Digitales”, aseguró ayer Henna Virkkunen, en un comunicado. En este sentido, recalcó que “la escala no es una excusa; los riesgos deben identificarse y abordarse sistemáticamente para garantizar que los consumidores puedan comprar en línea de forma segura. Hoy, estamos manteniendo AliExpress a este estándar y le pedimos que tome medidas”.
Sanción a X: 120 millones
La multa a AliExpress confirma que Bruselas ha entrado en una nueva fase en la aplicación de la Ley de Servicios Digitales. Tras centrar sus primeros esfuerzos en investigar y exigir cambios a las grandes plataformas, la Comisión Europea ha comenzado a recurrir a las sanciones para garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa. La decisión contra la plataforma china constituye el expediente más relevante hasta la fecha y eleva la presión sobre el conjunto del sector.
El primer gran precedente llegó en diciembre de 2025, cuando la Comisión impuso una multa de 120 millones a X, la red social propiedad de Elon Musk, por incumplir las obligaciones de transparencia previstas en la DSA. Bruselas concluyó que el sistema de cuentas verificadas con el distintivo azul inducía a error a los usuarios, que la plataforma no ofrecía la transparencia exigida sobre la publicidad y que tampoco facilitaba a los investigadores el acceso a determinados datos públicos, tal y como exige la normativa.

Ofensiva a los gigantes
La ofensiva continuó el pasado mes de mayo con una sanción de 200 millones a Temu. La Comisión concluyó que la plataforma no había identificado, analizado ni evaluado con la diligencia debida los riesgos derivados de la venta de productos ilegales y peligrosos para los consumidores europeos. Entre otras deficiencias, el Ejecutivo comunitario señaló que la empresa había infravalorado la probabilidad de que los usuarios adquirieran artículos inseguros y no había evaluado adecuadamente el impacto de sus algoritmos de recomendación y de sus programas de promoción sobre la difusión de estos productos.
Con la multa récord a AliExpress, Henna Virkkunen consolida su papel como la principal responsable de hacer cumplir las normas digitales de la Unión Europea.

