El sector de los cruceros sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en el MV Hondius, el barco con 150 pasajeros en el que han fallecido tres personas por hantavirus.
El MV Hondius llegará el domingo a Tenerife, donde quedará fondeado. Inició su viaje el 1 de abril en Ushuaia (Argentina) y a bordo viajan ocho personas contagiadas, que desembarcarán mediante lanchas.
Aunque no se descarta que surjan más casos, el hantavirus no se transmite con la misma facilidad que la gripe o el COVID.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera “grave” el incidente, pero matiza que el “riesgo para la salud pública es bajo”.
No obstante, el caso ha puesto en el punto de mira a los hoteles flotantes.
“Se está demonizando a los cruceros y es injusto; en los hoteles esto pasa continuamente y tienen que resolverlo”, asegura Susana Gutiérrez, directora general de las terminales de cruceros de Málaga, Las Palmas, Lanzarote y Fuerteventura.
Mientras, prima la tranquilidad en la industria, que vigila la evolución de un caso que de momento se considera aislado y llega en un momento dulce.
El negocio crece a ritmos de doble dígito y España se afianza como un país estratégico para los cruceros tradicionales, con características distintas a las de un crucero de expedición como el MV Hondius.
Diferencias entre un crucero tradicional y uno de expedición

Son barcos, pero no son lo mismo.
Lo explica Virginia López Valiente, CEO de Cruises News Media Group y experta en la industria mundial de cruceros.
“Mientras el crucero tradicional está orientado al ocio, el entretenimiento y las vacaciones resort, el crucero de expedición se centra en la exploración, la naturaleza y el acceso a destinos remotos”, afirma.
La diferencia más visible es el tamaño de los barcos.
Los cruceros tradicionales —con sus teatros, restaurantes y piscinas— pueden transportar desde 1.000 a más de 7.000 pasajeros.
Los barcos de expedición son más pequeños —llevan entre 100 y 300 pasajeros—, lo que les permite operar en lugares inaccesibles para los grandes buques.
También varían los itinerarios, las excursiones y el perfil del pasajero.
Según López, “los cruceros tradicionales navegan principalmente por destinos consolidados como el Mediterráneo, Caribe o norte de Europa”.
Los de expedición se dirigen “a regiones remotas como la Antártida, Groenlandia o la Patagonia”.
Y, si en un crucero tradicional, “predominan las visitas culturales, playas o actividades urbanas y gastronómicas, en los de expedición lo hacen los desembarcos en zodiac, trekking, kayak y actividades siempre guiadas por científicos y naturalistas”.
El crucero tradicional “atrae a un público masivo y multigeneracional”, señala la experta en cruceros. El pasajero de expedición, generalmente con mayor poder adquisitivo y experiencia viajera, busca experiencias más exclusivas.

El negocio de los cruceros en España
En los últimos años, el segmento de expedición es una de las categorías que más crece, impulsado por la demanda de viajes personalizados.
Pero donde España se ha hecho un hueco es en los cruceros tradicionales.
En 2025, los puertos nacionales recibieron más de 14,1 millones de pasajeros de cruceros, casi un 10% por encima del año anterior, con más de 5.300 escalas y Barcelona como punta de lanza.
A nivel mundial, se batió un récord con 37,5 millones de pasajeros y la previsión es alcanzar 42 millones en 2028, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés).
Para 2026, pese al conflicto en Oriente Próximo, las perspectivas son positivas. Sobre todo, para España.
En tiempos de incertidumbre, los destinos refugio salen fortalecidos.
Lo mismo sucede en alta mar y las compañías de cruceros ya están reposicionando barcos en el Mediterráneo Occidental y en Canarias.
Y, en un contexto de subida de precios, la opción crucero se revaloriza.
“Cuanto más suben los billetes de avión y los hoteles, más rentable es vacacionar en crucero”, destaca la CEO de Cruises News Media Group.
Buena salud pese al hantavirus
Así, la previsión apunta a un avance de doble dígito.
En el sector destacan la eficacia de los protocolos de salud, higiene y atención médica con los que se trabaja y, a raíz del brote en el MV Hondius, se sienten cuestionados.
“El crucero turístico se siente vulnerable. Se está poniendo un foco especial por ser en aguas internacionales, en alta mar, pero esto pasa en todo el mundo”, advierte Susana Gutiérrez.
Y marca distancias con los hoteles terrestres: “El uso del gel hidroalcohólico es anterior a la pandemia y, entonces, las medidas a bordo hacían que los barcos fueran como un búnker”.
La directora general de las tres terminales de cruceros de Málaga recuerda que “tenías que hacerte cuatro test de antígenos en los días previos a embarcar y dos o tres durante el viaje; en ningún hotel había nada similar”.
En el #PuertodeMálaga, los cruceros de lujo y premium ya suponen cerca de la mitad de las escalas. 🚢✨
Una tendencia que impulsa un turismo más sostenible y con mayor impacto económico en el destino. 🌍
Hace unos días coincidieron 3 de ellos en la Terminal del Palmeral. pic.twitter.com/kq39kWr3kc
— Puerto de Málaga (@malagaport) April 24, 2026
“Se da una importancia al hantavirus que ya dirá el tiempo; tenemos confianza y estamos tranquilos”, apunta.
Para ambas expertas, la referencia de la buena salud del sector son los pedidos de nuevos barcos: más de 75 se incorporarán a las flotas en 10 años.
Muchos llegarán antes o después en España, que estrena este año una compañía (Corazul Cruceros) y que tiene margen para crecer.
Por una parte, porque los cruceros tienen un nivel de penetración reducido en comparación con otros productos turísticos.
Por otra, porque en España tienen una ventaja extra, Canarias, que permite a las navieras operar casi todo el año y reducir su dependencia del verano, cuando zarpan la mayoría de los cruceristas.
