Profesiones imposibles

Lorena Urquiz, operaria de producción en Stellantis: “Me dijeron que este trabajo era para hombres y 20 años después aquí sigo”

Su llegada a la automoción fue casi por casualidad, después de trabajar en la industria del metal. La estabilidad laboral y las condiciones de trabajo terminaron de convencerla para quedarse

Lorena Urquiz, operaria de producción de Stellantis.
Lorena Urquiz, operaria de producción de Stellantis.
Stellantis.

En octubre, Lorena Urquiz Gasset cumplirá 20 años como operaria de producción en la planta de Stellantis Zaragoza, ubicada en Figueruelas. Aunque su historia con la factoría comenzó tres años antes, cuando trabajaba para una empresa auxiliar dentro de las instalaciones de la entonces Opel. A lo largo de estas dos décadas ha sido testigo de la transformación de una industria tradicionalmente masculina y ha vivido en primera persona cómo ha evolucionado el papel de la mujer dentro de la fábrica.

Su llegada a la automoción fue casi por casualidad, después de trabajar en la industria del metal. La estabilidad laboral y las condiciones de trabajo terminaron de convencerla para quedarse. “Me gustaba trabajar a jornada intensiva ya que así el resto del día lo tenía libre para hacer otras cosas. Conocí Stellantis, en aquel entonces Opel, cuando me llamaron de una empresa proveedora del sector del auto, para trabajar dentro de las instalaciones de la factoría. Tres años después cuando finalizó mi contrato laboral me apunté a la oferta de empleo de Stellantis, pasé el proceso de selección, y acepté la oferta”.

Cuando comenzó, la presencia de mujeres en la fábrica todavía era muy reducida. Recuerda aquellos primeros meses como una etapa de adaptación para todos. “En Stellantis prácticamente eran todo hombres, y tuvimos que aprender a convivir en un mismo espacio, éramos la novedad, los hombres se mostraban con cierta timidez y desconfianza al mismo tiempo, para nosotras los primeros meses fueron de aprendizaje de los procesos y a ellos les sirvió para amoldarse a la nueva presencia de un grupo numeroso de mujeres, presencia a la que no estaban acostumbrados”.

Fue la primera mujer en producción y no pasó desapercibida. “Caí en el equipo de montaje de partes móviles, todos eran hombres en una edad madura, yo rozaba los 30, y recuerdo que en mi primer día en el primer descanso se acercó un compañero y me dijo -vete a hablar con el encargado que tú no puedes trabajar aquí, esto es para hombres- hoy, 20 años después continuo en el mismo puesto. He trabajado como uno más, dando la talla igual o más que el resto de los compañeros y todos y cada uno de los días, en definitiva, he sabido ganarme el respeto y la confianza de todos ellos.”

Lorena Urquiz, operaria de producción de Stellantis.
Lorena Urquiz, operaria de producción de Stellantis.
Stellantis.

Aquella experiencia contribuyó a abrir el camino a otras compañeras que llegaron después. “Podemos decir que yo abrí la puerta al resto de mujeres, demostré perfectamente que para este trabajo yo era tan válida como cualquier otro compañero, y eso sirvió para cambiar la óptica de aquel entonces, después de mí empezaron a entrar más mujeres en la nave, en distintas secciones y en poco tiempo en cada sección al menos había una mujer. Hoy en día el número de mujeres en la nave de carrocerías ha aumentado bastante, las nuevas contrataciones ya son más el número de mujeres que de hombres.”

Su trabajo consiste en ensamblar algunas de las piezas más visibles del vehículo, una labor que suele sorprender a quienes no conocen el funcionamiento de una fábrica de automóviles. “En mi equipo hacemos en ensamblado de aletas y las partes móviles, puertas, portón, y capó a la carrocería del coche. La pregunta que me suelen hacer – ¿y lo levantas todo a mano?- les explico que para las piezas más pesadas tenemos ayuda de máquinas como aparejos o utillajes. Además, añado que en mi equipo somos realmente unos artistas ya que colocamos las piezas que más se lucen del coche.”

Aunque reconoce que el trabajo puede hacerse duro por la rutina y el esfuerzo físico, considera que hay una cualidad imprescindible para afrontarlo. “En general los trabajos en cadenas de montaje suelen ser monótonos y pesados, para contrarrestarlo hay que tener una actitud y disposición resistente, perseverante y si puede ser con un toque de alegría.”

Después de tantos años, hay algo que sigue haciendo especial cada jornada:“Mis compañeras y compañeros. La plantilla prácticamente se ha renovado y ahora soy de las más mayores, nos llevamos de maravilla en la sección, llevamos toda la vida juntos por decirlo de alguna manera y esa confianza y cariño nos une, todos los días nos contamos cosas, nos hacemos bromas e incluso a veces jugamos… A lo largo del tiempo nuestras vidas han ido cambiando y el saber estar de los compañeros y el apoyo, los unos con los otros, tanto en los momentos buenos como malos es algo que valoro mucho.”

Mirando atrás, reconoce que en más de una ocasión sintió que debía demostrar más que otros compañeros únicamente por ser mujer, aunque cree que esa realidad ha cambiado con el relevo generacional. “Sí, en más de una ocasión, ha habido personas con las que me ha tocado trabajar y me han infravalorado solo por ser mujer, porque no iba a ser capaz de prender o desarrollar la labor que me estaban enseñando, o simplemente sin motivo alguno ver gestos de desprecio por parte de los veteranos. Afortunadamente eso ya no se da, se nota ese cambio generacional en la plantilla, además de ser una plantilla más joven también es más diversa en todos los sentidos, edad, sexo, origen…”
Por eso, cuando una joven le plantea si merece la pena dar el paso hacia un sector que todavía muchos consideran masculino, su respuesta no deja lugar a dudas.

“Le diría que eso de ‘el mundo de hombres’ ha pasado a la historia, en la industria del automóvil hay mucha diversidad, incluso en el departamento de mantenimiento ya hay varias compañeras y bravo por ellas. Las mujeres pueden hacer exactamente lo mismo que los hombres, tanto en trabajos de producción como de coordinación o de gestión. Si le gusta el mundo de la automoción, ¡adelante! Lo más importante es que ella decida a que se quiere dedicar y que no sean esas “puertas cerradas” las que decidan por ella, la vida es dura, hay que luchar, hay que trabajar duro, hay que ganarse la vida, hay que abrir todas las puertas con las que nos encontremos. Sin miedos.”

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