La vivienda es un problema que enfrenta España y que afecta con especial dureza entre los más jóvenes por las dificultades de emancipación y estabilidad que les presenta, por lo que contar con recursos públicos que faciliten el acceso es clave en un contexto en el que la oferta es cada vez más reducida y los precios tensionan el mercado. En este contexto, los jóvenes son los que tienen una menor percepción de que las Administraciones Públicas destinan poco dinero a partidas relacionadas con vivienda. Así lo señala el CIS en un estudio habitual que publicó ayer sobre opinión pública y política fiscal.
Los españoles de mayor edad, que son los que más piensan que el Estado podría hacer un mayor esfuerzo económico en estas partidas, sufren con menor dureza este problema ya que son quienes, en su mayoría, cuentan con una vivienda en propiedad.
Un 89% de media percibe que se destinan pocos recursos
Si bien es cierto que en términos generales el diagnóstico elaborado por el CIS señala que el 89% de los encuestados considera que las distintas administraciones dedican muy pocos recursos a la vivienda, frente a un 9% que cree que se destinan los necesarios y apenas un 1,1% que opina que son demasiados; las diferencias aparecen cuando se analiza la opinión por grupos de edad.
Y es que, son los mayores de entre 55 y 64 años son los más críticos con el nivel de inversión pública: el 92,1% sostiene que se destinan muy pocos recursos a la vivienda. Les siguen quienes tienen 75 o más años, con un 90,4%, y el grupo de 65 a 74 años, donde el porcentaje alcanza el 90,1%.
En el extremo opuesto se sitúan los jóvenes de entre 18 y 24 años. Aunque también existe una clara mayoría que considera insuficiente el esfuerzo público, el porcentaje desciende hasta el 85%, el más bajo de todos los grupos de edad. Además, son quienes con mayor frecuencia consideran que los recursos actuales son suficientes, una opinión compartida por el 13,6% de los entrevistados de esa franja.
Si se analizan las diferencias entre hombres y mujeres, éstas son muy reducidas: el 89,5% de las mujeres cree que se destinan muy pocos recursos a vivienda, frente al 88,3% de los hombres.
Brecha en la propiedad
La sorpresa llega cuando se analizan los datos sobre la propiedad de la vivienda y se percibe un reparto muy desigual entre generaciones. El estudio muestra que la propiedad sin hipoteca aumenta de forma muy acusada con la edad, hasta convertirse en la situación predominante entre las personas mayores.
Mientras que solo el 17,9% de quienes tienen entre 35 y 44 años vive en una vivienda en propiedad totalmente pagada, ese porcentaje asciende al 58,1% entre las personas de 55 a 64 años, alcanza el 75,9% entre quienes tienen de 65 a 74 años y llega al 82,6% entre los mayores de 75 años.
Por el contrario, la vivienda con hipoteca se concentra en las edades intermedias. Casi la mitad (49%) de las personas de entre 35 y 44 años vive en una vivienda adquirida mediante un préstamo hipotecario, porcentaje que se mantiene elevado entre quienes tienen de 45 a 54 años (41,7%). A partir de los 65 años, la hipoteca pasa a ser una situación minoritaria.
El alquiler predomina entre los jóvenes
El alquiler, mientras tanto, continúa siendo la opción más frecuente entre los jóvenes adultos. Un 33% de las personas de entre 25 y 34 años vive de alquiler. Entre los menores de 25 años también es relativamente habitual (21,9%), aunque muchos siguen residiendo en viviendas cedidas o familiares.
En conclusión, las generaciones más jóvenes afrontan mayores dificultades para acceder a la propiedad y dependen en mayor medida del alquiler o de otras fórmulas de acceso a la vivienda, mientras que las generaciones de mayor edad concentran la propiedad libre de cargas hipotecarias. Pese a ello, son precisamente estos últimos quienes muestran una mayor preocupación por la falta de recursos públicos destinados a la vivienda.

